En el marco del Congreso Internacional de Seguros de Fasecolda, la directora de la Unidad de Regulación Financiera (URF), Larisa Caruso, delineó la hoja de ruta para la evolución del modelo de finanzas abiertas (open finance) hacia un ecosistema integral de datos abiertos (open data).
Según la funcionaria, lo que hoy vive el sector financiero es apenas el primer escalón de un proceso de largo aliento que busca integrar a diversos sectores de la economía nacional, pues el sistema de finanzas abiertas, que entrará en vigor el próximo año, fue concebido como el primer paso hacia un modelo más amplio de intercambio de información financiera.
De hecho, el Plan Nacional de Desarrollo definió las directrices para diseñar y consolidar progresivamente un esquema de datos abiertos, que impulse la innovación, la competencia y una mayor inclusión financiera y crediticia, con especial énfasis en la economía popular.
Por ello, la directora enfatizó que el éxito del nuevo sistema de finanzas abiertas, definido este año en el decreto 368, no debe verse como un fin en sí mismo, sino como una estructura de política pública a largo plazo.
“Cada una de estas etapas amplía el universo de fuentes de información más allá del sector financiero tradicional y permite una mayor penetración del sector financiero para garantizar y fomentar la inclusión y la competencia”, aseguró.
Según Caruso, el sistema de finanzas abiertas obligatorio ya sentó las bases para avanzar hacia esa transición. También reveló que el siguiente paso ya está en marcha.
Se trata del Estudio de recomendaciones para la implementación del esquema de datos abiertos para la inclusión crediticia en Colombia, que servirá como guía para la implementación de un esquema de datos abiertos como herramienta de política pública. Actualmente, la entidad se encuentra analizando las observaciones recibidas para consolidar el documento final, pues el proceso de consulta pública finalizó el 18 de junio.
Para lograr la transición hacia el open data, la URF identificó tres elementos fundamentales del modelo financiero que pueden y deben replicarse en otros sectores: el uso de estándares técnicos y operativos en todas las industrias, el respeto al modelo de consentimiento informado para el uso de la información de los usuarios y la construcción de un directorio de actores que detalle proveedores y receptores de datos.
La directora de la entidad recordó que la entidad ya publicó una hoja de ruta que establece qué sectores son prioritarios para esta integración. Entre los más relevantes para el sector financiero, por el valor que aportan al conocimiento del cliente y la creación de productos, se encuentran el de la salud, el de las telecomunicaciones y los sistemas de registros de impuestos.
Desafíos de la expansión hacia los datos abiertos
A pesar del optimismo, Larisa Caruso reconoció que el reto regulatorio desborda el alcance actual de la URF y presenta obstáculos significativos.
Al salir del ámbito exclusivo del sector Hacienda, el Estado deberá enfrentar la coordinación intersectorial que implica involucrar a otros ministerios y sectores que no están bajo la jurisdicción de Hacienda, así como resolver la asimetría en la supervisión, pues a diferencia del sector financiero, los nuevos renglones podrían no tener niveles de control tan rigurosos.
Para la funcionaria, la transición hacia un modelo de datos abiertos plantea nuevos desafíos regulatorios y de gobernanza, entre los que se destaca el balance entre estabilidad prudencial y apertura/competencia y la coordinación entre actores heterogéneos como banca, servicios públicos, telecomunicaciones, salud, bases tributarias, y fintech/insurtech, los cuales operan con lógicas de negocio, niveles de digitalización y marcos de supervisión distintos.
Por ahora, el sistema de finanzas abiertas se implementará de manera gradual, por etapas, mediante un modelo híbrido que combina la participación obligatoria y voluntaria.
Caruso también advirtió que los riesgos informáticos cambian diariamente, lo que exige una vigilancia constante sobre la protección de los datos compartidos. Además, la entrada de nuevos actores con distintos puntos de vista y objetivos comerciales obligará a una concertación más compleja dentro del sistema.
Finalmente, la directora subrayó que este proceso será gradual y participativo, requiriendo la construcción de capacidades tecnológicas y de gobernanza antes de que el modelo sea plenamente exigible en toda la economía.
El objetivo final es que esta apertura de datos se traduzca en una mayor inclusión financiera, competitividad e innovación para el consumidor colombiano, y permita generar valor real para las personas y transformar el uso de la información en nuevas oportunidades de acceso a productos y servicios.
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