Estas son las compras que nunca debería hacer a cuotas, según expertos financieros

Pagar a cuotas puede ayudarle o convertirse en una trampa financiera. Expertos revelan las compras que nunca debería diferir.

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Comprar a cuotas se convirtió en una práctica cotidiana para millones de colombianos. Desde celulares y televisores hasta almuerzos, ropa o incluso aplicaciones de domicilios, cada vez es más común dividir pagos en “cómodas cuotas” que parecen aliviar el bolsillo en el corto plazo. 

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Sin embargo, detrás de esa facilidad también se esconde uno de los errores financieros más frecuentes entre los hogares: terminar pagando durante meses —o años— por productos que ya desaparecieron, se dañaron o perdieron valor.

El auge de modelos como el “compra ahora y paga después”, junto con la masificación de tarjetas de crédito y créditos digitales inmediatos, cambió la relación de los consumidores con el endeudamiento. Hoy muchas personas adquieren productos sin percibir realmente el impacto que tendrán las cuotas sobre su flujo de caja mensual.

Para Jhon Espinosa, docente del programa de Contaduría Pública de la Fundación Universitaria Horizonte, el problema no está necesariamente en pagar a cuotas, sino en entender cuándo realmente tiene sentido hacerlo y cuándo se convierte en una decisión riesgosa para las finanzas personales.

“El pago a cuotas altera drásticamente la psicología del consumidor en comparación con el pago inmediato, reduciendo la sensación de pérdida económica y fomentando un mayor nivel de endeudamiento”, explicó el experto.

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Según Espinosa, el principal riesgo es que muchas personas solo observan el valor de la cuota mensual y no el costo total final de la deuda. “Este fenómeno, potenciado por modelos como el Buy Now, Pay Later, fragmenta el costo total y oculta el impacto real del gasto en el presupuesto”, señaló.

Las compras que nunca deberían hacerse a cuotas

Uno de los puntos más contundentes del análisis del experto está relacionado con los productos de consumo inmediato. Para Espinosa, financiar gastos como comida, salidas a restaurantes o ropa de moda durante varios meses suele convertirse en un error financiero, porque la deuda permanece incluso cuando el producto ya desapareció o dejó de utilizarse.

“Pagar comida, salidas a restaurantes o ropa de moda a 12 cuotas es un error grave. Estarás pagando por algo que ya no existe o no usas, comprometiendo tu presupuesto futuro”, advirtió.

En términos prácticos, esto significa que una persona podría seguir pagando durante meses unas vacaciones, una cena o compras impulsivas mientras ya enfrenta nuevas obligaciones mensuales. El problema aumenta cuando estas compras se realizan con tarjetas de crédito de altas tasas de interés.

Precisamente, otro de los riesgos más importantes aparece cuando las cuotas incluyen intereses elevados. Según el experto, muchas personas terminan pagando mucho más del valor real del producto sin dimensionar el impacto que eso tiene sobre su patrimonio.

“Si la tasa de interés de la cuota es superior a lo que podrías ganar invirtiendo ese dinero, estás destruyendo riqueza”, explicó.

Espinosa también alertó sobre un comportamiento cada vez más frecuente: utilizar las cuotas para compensar la falta de liquidez o completar gastos que realmente no caben dentro del presupuesto mensual. A su juicio, esto suele ser una señal de sobreendeudamiento.

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“Usar cuotas para ‘completar’ lo que no te alcanza suele esconder un problema de sobreendeudamiento”, afirmó. Incluso entregó una referencia clara para identificar cuándo una persona podría estar entrando en una situación financiera riesgosa.

“Si la suma de todas tus cuotas mensuales supera el 30 % de tus ingresos, estás en riesgo financiero”.

Uno de los fenómenos que más preocupa a los expertos financieros es el llamado efecto del “pago chiquito”. La lógica es simple: cuando una persona observa una cuota aparentemente baja, tiende a minimizar el impacto real de la compra y pierde de vista cuánto terminará pagando al final.

“La trampa del pago chiquito hace que las personas subestimen el precio total. Esto lleva a acumular muchas compras pequeñas que, sumadas, asfixian el flujo de caja mensual”, explicó Espinosa.

Navidad

Ese comportamiento se volvió mucho más común con el crecimiento de plataformas digitales y aplicaciones que permiten diferir pagos automáticamente en cuestión de segundos.

Cuándo sí puede ser inteligente pagar a cuotas 

Aunque el endeudamiento puede convertirse en un problema, el experto aclara que financiar compras no siempre es negativo. De hecho, existen escenarios en los que pagar a cuotas puede ser una estrategia inteligente desde el punto de vista financiero.

Uno de ellos ocurre cuando el comercio ofrece pagos a meses sin intereses y el valor del producto no cambia frente al precio de contado. En esos casos, el consumidor puede conservar liquidez para emergencias o inversiones mientras distribuye el gasto en el tiempo.

“Cuando nos ofrecen pagar en meses sin intereses y el precio es el mismo que de contado, puede ser una victoria financiera”, explicó.

El experto considera que también puede ser razonable diferir compras relacionadas con bienes duraderos o inversiones personales, especialmente cuando el beneficio del producto continuará incluso después de terminar de pagarlo.

Eso ocurre, por ejemplo, con computadores de trabajo, electrodomésticos necesarios, cursos, posgrados o tratamientos médicos. En estos casos, la compra puede ayudar a generar ingresos, mejorar capacidades profesionales o resolver necesidades prioritarias.

El costo invisible que muchos consumidores no ven 

Más allá de las cuotas mensuales, el análisis también pone la lupa sobre lo que el experto denomina el “costo invisible” del financiamiento.

“El llamado costo invisible se refiere a la diferencia entre el precio de contado y el monto total final pagado tras sumar intereses, comisiones, seguros y cargos administrativos”, explicó.

Según Espinosa, muchas personas toman decisiones de consumo observando únicamente si la cuota “se ve barata”, sin revisar cuánto terminarán pagando realmente después de varios meses o años.

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Por eso, antes de aceptar cualquier financiación, los especialistas recomiendan revisar cuidadosamente el costo financiero total, la tasa de interés, el impacto sobre el presupuesto mensual y el tiempo durante el cual el producto conservará utilidad.