Aunque la caída reciente del precio del dólar en Colombia, que regresó a los $3.200 estos días, ha generado alivio en algunos sectores, los analistas coinciden en que la Tasa Representativa del Mercado (TRM) cotiza por debajo de su valor de equilibrio basado en los fundamentales macroeconómicos del país.
Si bien tanto la apreciación como la depreciación del peso colombiano dejan ganadores y perdedores, se habla de una tasa de cambio en equilibrio ideal cuando no se causa un daño estructural a los exportadores ni se ahoga la balanza comercial.
Para los expertos de Bancolombia, la tasa de cambio justa de la economía colombiana se sitúa alrededor de los $3.600 por dólar. Esto significa que el mercado cambiario ha estado cotizando entre $200 y $300 por debajo de su nivel fundamental.
De acuerdo con Laura Clavijo, directora de Investigaciones Económicas de la entidad, el desacople cambiario es producto del diferencial de tasas de interés entre EE. UU. (3,75 % y 4,00 %) y Colombia (12,25 %), pues esto genera un amplio margen de rentabilidad para capitales offshore.
También lo atribuyó a ingresos extraordinarios del exterior hacia Colombia por remesas o líneas de crédito internacionales para atender la reconstrucción tras el terremoto. Esto ha incrementado temporalmente la oferta de divisas en el país.
Munir Jalil, economista jefe para países andinos en BTG Pactual, coincidió en que $3.600 es el precio ideal del dólar y enfatizó en que, debido a que el valor actual está por debajo, el país pasa por un grave desajuste macroeconómico donde las importaciones marcan cifras récord mientras cae la producción industrial.
Del mismo modo, el Banco de Bogotá estima una tasa de cambio de equilibrio de $3.650. “Tenemos fuerzas bajistas como los precios del petróleo y la prima de riesgo país o Credit Default Swap (CDS), que son más consistentes con un precio de $3.300. Los $3.150 que vemos hoy están muy poco explicado por los modelos y se atribuyen más al cambio político”, señaló Alejandro Rojas, economista de la entidad.
También mencionó que, desde el punto de vista del comportamiento del dólar estadounidense frente a las monedas emergentes o de países desarrollados, e incluso cuando se compara con el precio del café o del carbón, principales productos tradicionales de exportación colombianos, se esperaría una tasa de cambio cerca a $3.800 e incluso $4.000.
Y no son los únicos en poner el tema sobre la mesa, otras entidades financieras respaldan la tesis de que la cotización actual del dólar está rezagada frente a su precio ideal, aunque no llegan al mismo cálculo de los $3.600.
Para el economista jefe del Banco de Occidente, David Cubides, el precio justo para la tasa de cambio en 2027 debe buscar un rango de equilibrio entre $3.300 y $3.400.
Según el experto, si bien un dólar más bajo ha sido un alivio para reducir el costo en pesos del servicio de la deuda externa del Gobierno, la corrección al alza hacia los $3.400 será inevitable a medida que se materialicen los efectos del déficit comercial y las presiones de las finanzas públicas.
Vale la pena recordar que el peso colombiano experimentó una depreciación mensual del 2,9 % en septiembre, principalmente debido a la postura restrictiva de la Reserva Federal y al fortalecimiento global del dólar.
Impacto de un dólar barato en la economía
Otra conclusión a la que llegaron todos los analistas es que en dólar muy barato tiene efectos no deseados en la economía. Según Bancolombia, cotizar por debajo del valor de equilibrio genera distorsiones profundas que afectan el aparato productivo.
En primer lugar, castiga fuertemente los ingresos en pesos de los exportadores de café, flores, productos agropecuarios y manufacturas, además de restar atractivo al turismo internacional, de acuerdo con el análisis de la entidad financiera.
Además, Bancolombia subrayó que el precio del dólar abarató los productos extranjeros, disparando las compras de bienes de consumo e insumos provenientes del exterior e incrementando el déficit de cuenta corriente del 2,5 % al 3,2 % del PIB entre 2026 y 2027.
Para Laura Clavijo, este abaratamiento artificial de los bienes importados les otorga una ventaja desproporcionada frente a la industria y la agroindustria local, lo que desplaza la producción fabril y destruye la actividad económica interna.
Perspectivas 2027 y 2028: hacia una depreciación gradual
Con respecto a la perspectiva futura, los departamentos de investigaciones económicas concuerdan en que el impulso apreciador del peso perderá fuerza gradualmente a partir de 2027 y dará paso a una tendencia de depreciación gradual de la moneda nacional, es decir, un alza del dólar, para corregir los desequilibrios acumulados.
Esto debido a que el eventual inicio del ciclo de recortes de la tasa de intervención del Banco de la República (previsto para el cuarto trimestre de 2027) irá reduciendo el atractivo del carry trade.
Por otro lado, el abultado déficit fiscal y las dudas sobre la efectividad del ajuste presupuestal incrementarán la volatilidad y la prima de riesgo exigida por los inversionistas.
Así, Bancolombia prevé un dólar promedio de entre $3.417 y $3.420 para 2026 y de $3.331 en 2027, iniciando una senda alcista hacia $3.495 en 2028 y $3.652 en 2029, convergiendo de forma definitiva a su valor fundamental de equilibrio. De hecho, para octubre esperan una tasa de cambio entre $3.190 y $3.390.
El Banco de Bogotá suma a esto la posibilidad de que no se materialicen las expectativas frente al cambio de Gobierno, lo que llevaría el dólar de nuevo hacia los $3.650, aunque no ven probable que esto ocurra en el corto plazo.
Por su parte, BBVA Research proyecta una divisa promedio de $3.427 en 2026, que se movería entre $3.287 y $3.330 en 2027 y un repunte hacia los $3.413-$3.490 en 2028 (con estabilización promedio en torno a los $3.350).
Finalmente, BTG Pactual proyecta que el dólar cerrará 2026 en $3.460 y subirá a $3.530 en 2027.
Lo cierto es que un dólar más alto será indispensable para desestimular el exceso de importaciones y permitir la recuperación de las ventas externas.
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