El conflicto diplomático entre Estados Unidos y Venezuela alcanzó un nuevo nivel este fin de semana, cuando el presidente estadounidense Donald Trump anunció públicamente el cierre del espacio aéreo de Venezuela para aeronaves civiles y criminales. El mensaje, difundido a través de Truth Social, generó un impacto inmediato en la política regional y en la operación aérea de varios países.
A través de la red Truth Social, el mandatario estadounidense señaló: “A todas las aerolíneas, pilotos, narcotraficantes y traficantes de personas: les rogamos que consideren que el espacio aéreo sobre Venezuela y sus alrededores permanecerá cerrado en su totalidad”.
La orden se enmarca en la campaña de presión de Trump contra el gobierno de Nicolás Maduro y busca incrementar las acciones orientadas a provocar una posible salida del mandatario venezolano.
Venezuela y Colombia se pronuncian
La reacción del gobierno venezolano fue inmediata. En un comunicado oficial señaló que las palabras de Trump constituyen una agresión directa a su soberanía y rechazó la pretensión de aplicar una jurisdicción extranjera sobre territorio venezolano.
El documento expresó que Venezuela “repudia con absoluta contundencia” el intento de “amenazar la soberanía del espacio aéreo nacional” e interpretó la medida como una “amenaza colonialista” que afecta la integridad territorial y la seguridad aeronáutica.
El presidente colombiano, Gustavo Petro, también se pronunció y calificó la medida como un cierre “completamente ilegal”. El mandatario pidió a la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) convocar una reunión urgente y advirtió, a través de su cuenta en X, que no existe autorización del Consejo de Seguridad de la ONU para operaciones militares en territorio venezolano.
Petro también instó a la Unión Europea a exigir la normalización de las rutas aéreas o sancionar a las aerolíneas que acaten órdenes ajenas a los organismos internacionales. Además, pidió a los países latinoamericanos reiniciar sus vuelos habituales y sostuvo que las empresas colombianas deben cumplir las rutas autorizadas localmente.
Agregó que Trump “solo ha ordenado a las empresas de aviación de los EE. UU.” evitar el trayecto, por lo que las demás operadoras deben guiarse exclusivamente por las normas de la OACI.
Efectos inmediatos en el espacio aéreo de Venezuela
Mientras se producían estas reacciones, comenzaron a evidenciarse los primeros efectos operativos. Rusia anunció que iniciará la evacuación de los ciudadanos rusos que actualmente se encuentran en Venezuela.
De acuerdo con reportes de la Asociación de Operadores Turísticos de Rusia, se enviarán vuelos especiales para repatriar a los turistas que permanecen en la Isla Margarita, permitiéndoles finalizar sus vacaciones según lo previsto antes de retornar a Moscú.
En paralelo, el operador turístico PEGAS Touristik informó que desviará temporalmente sus vuelos hacia Cuba debido a la “potencial amenaza a la seguridad de las aeronaves civiles” en el espacio aéreo venezolano. La compañía comunicó que el vuelo Moscú–Porlamar del 1 de diciembre fue reemplazado por un servicio Moscú–Varadero, y que las operaciones restantes seguirán la ruta hacia Cuba hasta que la situación se normalice.
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La actividad aérea sobre el país también reflejó los efectos de la declaración estadounidense. Entre el sábado y el domingo se registró un número reducido de aeronaves sobrevolando Venezuela, con predominio de vuelos domésticos y privados.
Sin embargo, varias aerolíneas continuaron operando con normalidad, entre ellas Copa Airlines, Wingo, Boliviana de Aviación, Satena, Avior y Conviasa. El Aeropuerto Internacional de Maiquetía también mantuvo operaciones, recibiendo vuelos desde ciudades como Bogotá, Panamá, Curazao, La Habana y Barbados.
Previo a la escalada diplomática, Venezuela registraba aproximadamente 105 vuelos semanales de llegada y salida. En los días posteriores al anuncio, esta cifra se redujo a 79 operaciones, lo que representa una disminución del 24,7 %, reflejando el impacto inmediato en la conectividad aérea del país.
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