Ante la inminencia de un Fenómeno de El Niño de gran intensidad, expertas de The Nature Conservancy (TNC) hicieron un llamado al próximo Gobierno para adoptar medidas inmediatas de prevención.
Al mismo tiempo destacaron que para la próxima persona que llegue a la Casa de Nariño, es importante avanzar en una transformación estructural que convierta el agua en un eje central de la planificación y el desarrollo del país.
Las recomendaciones fueron presentadas por Claudia Vásquez, directora general de TNC Colombia; Catalina Góngora, directora de Política de TNC; y Natalia Acero, líder del Programa de Agua de la organización, quienes señalaron que Colombia enfrenta una ventana de tiempo cada vez más reducida para prepararse ante los efectos de una nueva temporada de sequías.
Las expertas plantearon que el próximo Plan Nacional de Desarrollo debe actuar en dos velocidades: implementar medidas de choque para enfrentar el denominado SuperNiño y desarrollar una estrategia de largo plazo para fortalecer la gestión sostenible del recurso hídrico.
Entre las acciones prioritarias propusieron adelantar planes sectoriales de prevención desde los Ministerios de Ambiente y Agricultura, promover hábitos de ahorro de agua entre la ciudadanía y fortalecer la protección de ecosistemas estratégicos como páramos, humedales, ríos y bosques.
Además, recomendaron aplicar el concepto de “cuencas resilientes” para identificar las regiones más vulnerables del país, evaluar su estado de conservación y capacidad hídrica, y diseñar soluciones que integren conservación ambiental, infraestructura y gobernanza territorial.
Otro de los puntos centrales de la propuesta está relacionado con el sector agropecuario, que concentra cerca del 70 % de la demanda de agua en Colombia. Las expertas consideran necesario transformar las prácticas productivas para que contribuyan a la regulación hídrica en lugar de aumentar la presión sobre los recursos disponibles.
Claudia Vásquez advirtió que, aunque Colombia es reconocida internacionalmente por su riqueza hídrica, también se encuentra entre los países más vulnerables a los impactos del cambio climático y a la ocurrencia de eventos extremos.
“La cuenca Magdalena-Cauca es la principal fuente de abastecimiento del país, y si esa cuenca está en riesgo, la economía misma de Colombia también lo está”, afirmó.
Por su parte, Natalia Acero señaló que los sistemas hídricos nacionales aún no se recuperan completamente de la sequía registrada entre 2023 y 2024.
“Los ríos, humedales y embalses vienen de un periodo de sequía importante que redujo caudales y niveles. No están en equilibrio y no han tenido el tiempo suficiente para recuperarse antes de la llegada de un nuevo fenómeno”, explicó.
A su vez, Catalina Góngora sostuvo que el país mantiene una deuda histórica en materia de gestión integral del agua y que un evento climático extremo podría evidenciar con mayor fuerza esas debilidades estructurales.
Las expertas también alertaron sobre el vínculo entre las sequías y el aumento del riesgo de incendios forestales. Vásquez recordó que durante 2024 Bogotá experimentó emergencias por incendios que afectaron la calidad del aire y la salud pública, una situación que podría repetirse si no se fortalecen los mecanismos de prevención.
En ese sentido, propuso desarrollar sistemas de monitoreo permanente y protocolos regionales de respuesta que permitan anticipar los impactos de las sequías antes de que se conviertan en emergencias.




