“¿Suspender o no suspender las exportaciones de carne?”. Esa es la discusión que empezó a tomar forma en la Casa de Nariño en medio de la emergencia económica derivada de la crisis invernal que golpea con fuerza a Córdoba y otras regiones ganaderas del país.
Por la cabeza del presidente Gustavo Petro pasa la posibilidad de limitar los despachos de carne bovina al exterior como mecanismo preventivo ante un eventual desabastecimiento interno y como herramienta para contener precios en la canasta básica. La medida haría parte del paquete de decretos que el Gobierno evalúa expedir bajo el estado de emergencia.
El argumento oficial: prevenir escasez y contener precios
La tesis del Ejecutivo parte de un diagnóstico climático y económico. Las inundaciones han afectado extensas hectáreas donde pasta el ganado, lo que podría impactar la oferta de proteína en los próximos meses.
Petro incluso hizo un llamado al Banco de la República para evitar que un eventual choque de oferta derive en un alza adicional del costo de vida en las regiones afectadas. La preocupación central: que el encarecimiento de los alimentos amplifique riesgos de inseguridad alimentaria.
Pero el debate no es técnico sino estructural: ¿restringir exportaciones realmente garantiza más oferta y menores precios internos?

Las cifras del negocio: crecimiento de 39,4 % en 2025
Los números de Analdex muestran un sector en expansión.
En 2025, las exportaciones de carne bovina sumaron US$148,5 millones, un aumento de 39,4 % frente a 2024 (US$106,5 millones). En volumen, el país pasó de 24.768 toneladas en 2024 a cerca de 30.456 toneladas en 2025.
Es decir, el sector venía consolidándose como un renglón dinámico de la canasta exportadora, con una inserción creciente en mercados estratégicos.

Córdoba y Santander: el 97 % del negocio
La estructura regional revela una alta concentración:
- Córdoba lidera con 63,7 % del valor exportado en 2025 con un crecimiento anual de 33,2 %.
- Santander aporta 33,6 %, con un alza de 48,9 %.
Entre ambos departamentos concentran 97,3 % de las ventas externas. Cualquier restricción sería, en la práctica, un golpe directo a estas economías regionales, particularmente a Córdoba, hoy afectada por la emergencia climática.
En un segundo nivel aparecen Antioquia (1,4 %), Atlántico (0,8 %) y La Guajira (0,2 %), territorios que apenas empiezan a consolidar vocación exportadora.

El frente gremial: competitividad, no prohibiciones
Desde la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegan), su presidente ejecutivo, José Félix Lafaurie, fue enfático: el problema de fondo no es el volumen exportado, sino la tasa de cambio.
Con un dólar alrededor de $3.600, Colombia pierde competitividad frente a gigantes como Brasil. Frenar exportaciones —advirtió— “iría en contravía de ayudar al sector”, especialmente en regiones golpeadas por el clima.
El argumento central del gremio es estructural: las exportaciones representan una fracción marginal frente al consumo interno. Mientras en 2025 se exportaron más de 30.000 toneladas, el consumo nacional superó 1,1 millones de toneladas. Colombia sacrifica más de cuatro millones de reses al año y solo Bogotá absorbe alrededor de 1,2 millones.
En otras palabras, el mercado externo no explica las tensiones de precios domésticos.
Insistió en que cualquier decisión debe adoptarse con rigor técnico y dentro de las reglas de una economía de libre mercado.
El riesgo internacional: China y la credibilidad comercial
Desde la Asociación Nacional de Comercio Exterior (Analdex) el desacuerdo es frontal. El gremio advierte que restringir ventas externas enviaría una señal de inestabilidad justo después de que Colombia logró hitos sanitarios y diplomáticos clave.
China se consolidó como principal destino, absorbiendo 61,6 % del volumen exportado (18.769 toneladas). Le siguen Rusia (11,8 %), Argelia (11,3 %), Chile (5,2 %) y El Salvador (4,2 %).
Cerrar exportaciones no solo detendría el flujo de divisas; abriría espacio para que competidores internacionales ocupen mercados que costaron años de negociación sanitaria y diplomacia comercial.
¿Baja de precios garantizada? El antecedente que inquieta
Los gremios recuerdan episodios previos en los que ganado redirigido al mercado interno no se tradujo en menores precios al consumidor, pues la intermediación absorbió el diferencial.
La discusión, entonces, trasciende la coyuntura climática: se trata de definir si el instrumento adecuado para mitigar inflación es intervenir el comercio exterior o fortalecer mecanismos de competencia, logística y eficiencia en la cadena.
En juego no solo están US$148 millones y una expansión anual cercana al 40 %. Está la señal que Colombia envía a los mercados internacionales sobre la previsibilidad de su política comercial en tiempos de crisis.




