Nicolás Beltrán, controlador aéreo y representante de la Asociación Colombiana de Controladores de Tránsito Aéreo (Acdecta), explicó qué ocurrió con las fallas registradas en el Aeropuerto Internacional El Dorado de Bogotá durante la tarde del miércoles 4 de noviembre.
En entrevista con Caracol Radio, el controlador aclaró que la falla no se presentó en los radares, sino en los monitores donde se visualiza la información de las aeronaves. Esta situación obligó a los funcionarios a trabajar mediante un procedimiento alternativo, que implica aumentar la separación entre los aviones.
Beltrán explicó que esta medida es necesaria debido a la cantidad de vuelos que transitan por el espacio aéreo de Bogotá, uno de los más congestionados de Colombia y del continente.
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No obstante, envió un mensaje de tranquilidad a los pasajeros y aseguró que las autoridades cuentan con protocolos establecidos para responder ante este tipo de contingencias. “Los controladores estamos preparados para aplicarlos”, afirmó.
El representante de Acdecta señaló que, cuando se presentan fallas en los sistemas de visualización, es necesario disminuir el tráfico aéreo y ampliar las distancias entre aeronaves para mantener las condiciones de seguridad operacional.
Fallas en El Dorado reabren debate sobre modernización tecnológica
Lo ocurrido también generó alertas entre los representantes del sector aeronáutico por el estado de los equipos utilizados para gestionar el tránsito aéreo.
El vicepresidente de la Asociación Colombiana de Aviadores Civiles (Acdac), el capitán Germán Roa, advirtió sobre las fallas recurrentes en los sistemas del aeropuerto y cuestionó la falta de responsables para garantizar su mantenimiento.
“No hay una cabeza que se encargue de ordenar ese mantenimiento”, señaló.
Por su parte, Acdecta advirtió que los problemas en los sistemas de vigilancia y comunicación aeronáutica podrían repetirse si no se realizan inversiones estructurales y una modernización tecnológica.
Su presidente, Alexander Pérez, explicó que, aunque existen procedimientos para responder ante estas situaciones, la recurrencia de las fallas aumenta la carga de trabajo de los controladores y la presión sobre la operación aérea.
La afectación del miércoles se presentó hacia las 12:40 p. m. y se prolongó durante aproximadamente dos horas. Durante ese periodo se activaron procedimientos de contingencia que incluyeron la suspensión de despegues y restricciones al tránsito de aeronaves.
Las consecuencias se extendieron a otras terminales del país. En el aeropuerto Ernesto Cortissoz de Barranquilla se reportaron seis vuelos cancelados y cuatro retrasados; mientras que en el José María Córdova de Rionegro hubo ocho cancelaciones y 26 demoras.
En el Olaya Herrera de Medellín se cancelaron nueve vuelos y uno tuvo que ser desviado. Bucaramanga también registró cancelaciones y demoras en conexiones con Bogotá y Medellín.
Tras varias horas de afectaciones, la Aeronáutica Civil informó que la novedad técnica en los sistemas de visualización radar había sido superada y que las operaciones en El Dorado avanzaban hacia su normalización.
La entidad explicó que activó los protocolos operacionales y técnicos para garantizar la seguridad de los vuelos y reducir los impactos sobre los pasajeros.
Además, dispuso de un equipo especializado de controladores aéreos para restablecer y cargar nuevamente los planes de vuelo afectados.
La Aerocivil indicó que los equipos técnicos y el personal de Control de Tránsito Aéreo continuaban monitoreando las operaciones y que, al momento de su reporte, los despegues se desarrollaban con normalidad.
En Rionegro, por su parte, también se normalizaron las operaciones luego de levantar la medida preventiva de separación ampliada entre aeronaves que se había aplicado en el espacio aéreo de Medellín.



