El Consejo Colombiano de Seguridad (CCS) presentó un estudio que cuantifica el impacto económico del fortalecimiento del Fenómeno de El Niño sobre la productividad laboral en Colombia. Según la entidad, el país podría dejar de percibir $10,69 billones entre julio de 2026 y febrero de 2027, una cifra equivalente al 0,57 % del Producto Interno Bruto nacional.
El análisis fue presentado durante el primer día del 59 Congreso de Seguridad, Salud y Ambiente, que se desarrolla del 1 al 3 de julio de 2026 en Bogotá.
De acuerdo con el más reciente informe de predicción climática del Ideam, El Niño tiene una probabilidad superior al 95 % de consolidarse durante el segundo semestre de 2026 y extenderse hasta el primer trimestre de 2027.
Existe, además, un 63 % de probabilidad de que alcance una intensidad «muy fuerte» entre noviembre de 2026 y enero de 2027, lo que lo convertiría en uno de los episodios más intensos desde 1950.

Las proyecciones del Ideam indican temperaturas entre 1 °C y 2 °C por encima del promedio histórico, con picos de hasta 3 °C adicionales entre agosto y diciembre de este año. Se estima además una reducción de las lluvias de entre 40 % y 80 %, según la región.
Informales asumirían el mayor golpe
El CCS tomó como referencia el ingreso laboral promedio de la población ocupada: $1.329.230 para un trabajador informal (cerca del 78 % del salario mínimo legal) y $3.263.367 para uno formal. Con base en cifras del Banco Mundial, que estima una reducción del 0,6 % en horas trabajadas en el sector formal durante sequías, frente a una caída del 4,5 % en horas laboradas y 6,4 % en ingresos mensuales en el sector informal, la entidad proyectó las pérdidas totales a ocho meses.
Del total estimado, $8,95 billones corresponderían a trabajadores informales y $1,74 billones al sector formal. La cifra total supera la tercera parte del valor propuesto para la más reciente reforma tributaria.
Adriana Solano Luque, presidenta del Consejo Colombiano de Seguridad, afirmó que «las altas temperaturas asociadas al Fenómeno de El Niño representan un riesgo creciente para la salud de los trabajadores, especialmente en sectores como agricultura, construcción, transporte, servicios públicos y turismo, entre otros».
La directiva agregó que «los efectos del cambio climático ya no pueden analizarse únicamente desde una perspectiva ambiental. Hoy representan un desafío para la productividad, la competitividad empresarial».
Solano también expresó su preocupación por la carga que asumen los trabajadores informales: «Nos preocupa especialmente que cerca de $9 billones de estas pérdidas recaigan sobre trabajadores informales, quienes dependen de sus ingresos diarios y cuentan con menores mecanismos de protección frente a fenómenos extremos, lo que dificulta aún más los esfuerzos para reducir la pobreza, especialmente en el contexto actual».
Impacto por ciudad y sector
Bogotá concentraría el mayor impacto económico, con $1,42 billones en pérdidas de productividad, seguida por Medellín ($752.000 millones), Cali ($458.000 millones), Barranquilla ($389.000 millones) y Bucaramanga ($228.000 millones).
Sin embargo, el 56,3 % de las pérdidas se concentraría fuera de las principales áreas metropolitanas, en ciudades intermedias y zonas rurales con actividades económicas dependientes del clima.

Por sector, agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca lideraría las pérdidas con $1,93 billones, seguido por comercio y reparación de vehículos ($1,85 billones), actividades artísticas y de entretenimiento y alojamiento y servicios de comida ($1,01 billones cada uno), industrias manufactureras ($995.000 millones), transporte y almacenamiento ($927.000 millones) y construcción ($880.000 millones).
Riesgos de salud asociados
Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el estrés térmico es uno de los principales riesgos emergentes para el empleo.
Ítalo Cardona, director de la Oficina de la OIT para los Países Andinos, señaló: «El cambio climático está modificando profundamente las condiciones en las que trabajan millones de personas. La transición hacia economías más resilientes solo será posible si las personas ocupan un lugar central en esa transformación».

Destacado: Especial «Fenómeno de El Niño».
La OIT estima que la productividad comienza a disminuir cuando la temperatura supera los 24 °C o 26 °C, y que a 33 °C o 34 °C los trabajadores pueden perder hasta el 50 % de su capacidad laboral en actividades de intensidad moderada. Por encima de los 40,6 °C de temperatura corporal, el riesgo puede derivar en muerte.
El CCS recomendó a las organizaciones incorporar los riesgos climáticos en los Sistemas de Gestión de Seguridad y Salud en el Trabajo, adaptar jornadas laborales para reducir la exposición al calor y fortalecer la vigilancia médica de los trabajadores expuestos a altas temperaturas.




