Opinión | La infraestructura como motor económico

Hoy Antioquia vive uno de los momentos más importantes de su historia en materia de conectividad.

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Por: Luis Horacio Gallón Arango, secretario de infraestructura física de la Gobernación de Antioquia

En Antioquia lo tenemos claro: las vías no son simplemente kilómetros de pavimento, túneles o puentes. Las vías son oportunidades, desarrollo y competitividad. Allí radica la gran apuesta del gobernador Andrés Julián Rendón y la ejecución que adelantamos desde la Secretaría de Infraestructura Física de obras estratégicas con las cuales no solo transformamos la geografía y la movilidad, sino también la vida de millones de antioqueños.

Hoy el departamento vive uno de los momentos más importantes de su historia en materia de conectividad. La nueva vía al mar, la segunda etapa del túnel de Oriente, la pavimentación de 1.200 km en todas las subregiones, la construcción placa huella en 100 municipios, la atención de puntos críticos olvidados donde estamos instalando puentes, representan mucho más que ingeniería: representan una visión de futuro.

Porque la infraestructura no solamente conecta territorios; también mueve la economía. Diversos estudios han demostrado que por cada peso invertido en obras civiles se generan entre $1,5 y $2 adicionales en sectores como el comercio, la industria, el transporte y los servicios. Esa capacidad de multiplicar crecimiento convierte a la infraestructura vial en uno de los motores más poderosos para el desarrollo regional.

Las proyecciones son contundentes. Una inversión conjunta cercana a los $9 billones en infraestructura podría generar un crecimiento adicional estimado entre el 3,5 % y el 5,7 % del PIB acumulado de Antioquia hacia el año 2028. En términos reales, esto significa una inyección cercana a los $14 billones adicionales circulando en la economía regional, fortaleciendo la competitividad y consolidando nuevas oportunidades para miles de familias.

La Nueva Vía al Mar Gonzalo Mejía Trujillo —la obra de infraestructura más importante del país, con una inversión superior a los $5 billones— es quizá el mejor ejemplo de cómo Antioquia se proyecta hacia el futuro. Después de que el Gobierno Nacional decidiera no continuar con los tramos que estaban bajo su responsabilidad, el Departamento y el Distrito de Medellín tomaron la decisión de apropiar los recursos necesarios —más de $850.000 millones— para culminar el tramo 2 entre Santa Fe de Antioquia y Giraldo. Los recursos no sobraban, pero sí la voluntad, el liderazgo y la capacidad para sacar adelante una obra estratégica para la economía de Antioquia y de Colombia.

Este proyecto reducirá significativamente los tiempos de desplazamiento hacia Urabá, acercará al Departamento a los puertos sobre el Caribe y consolidará una plataforma logística estratégica para el país. No es exagerado afirmar que el Toyo redefinirá la economía del Occidente colombiano.

Lo mismo ocurre con la segunda etapa del Túnel de Oriente, una obra que responde al crecimiento acelerado del Valle de San Nicolás y a la necesidad de fortalecer la conexión entre Medellín y el Oriente antioqueño. Cada minuto que se ahorra en movilidad se traduce en productividad, turismo, inversión y calidad de vida.

Pero el desarrollo no puede quedarse únicamente en las megaobras. Nuestra prioridad también es llegar a cada rincón del Departamento. Por eso hoy avanza el proyecto de pavimentación de vías más grande del país: 1200 kilómetros que representan mucho más que una cifra, porque su verdadero valor es profundamente social y económico.

Estas obras representan empleo y reactivación económica. Miles de familias antioqueñas han encontrado oportunidades laborales gracias a los proyectos viales que avanzan actualmente en el Departamento. Detrás de cada túnel, puente o carretera hay ingenieros, obreros, transportadores, operadores y pequeños negocios que se benefician del movimiento económico que genera la construcción. Hoy, los proyectos de infraestructura vial que se adelantan en Antioquia y los que estamos por contratar, estiman la creación promedio de 36.000 a 72.000 empleos directos e indirectos.

Antioquia está demostrando que cuando hay voluntad, liderazgo y capacidad de gestión, las cosas pasan. El desarrollo de un territorio no se construye con discursos, sino con obras concretas que permanezcan en el tiempo y transformen la vida de la gente.

La infraestructura vial seguirá siendo la columna vertebral de la competitividad. Con trabajo, liderazgo y amor por Antioquia estamos conectando el departamento a paso firme, porque conectar territorios es conectar sueños, oportunidades y futuro.