El Gobierno de Donald Trump e Irán alcanzaron un acuerdo preliminar orientado a reducir las tensiones militares en Medio Oriente y avanzar hacia la reapertura del estrecho de Ormuz.
Así lo reveló The New York Times, que señaló que el entendimiento aún no ha sido firmado oficialmente y requiere la aprobación definitiva tanto del mandatario estadounidense como del líder supremo iraní, Ali Khamenei.
Según el reporte, el proceso podría extenderse durante varios días mientras ambas delegaciones intentan cerrar acuerdos sobre puntos considerados sensibles para Washington y Teherán.
Entre los principales objetivos del borrador se encuentra la reapertura del estrecho de Ormuz, corredor marítimo por el que transita cerca de una quinta parte del petróleo comercializado en el mundo.

La reapertura de Ormuz y las diferencias sobre el programa nuclear
De acuerdo con la información publicada por The New York Times, la propuesta también contempla que Irán elimine sus reservas de uranio altamente enriquecido.
No obstante, todavía persisten diferencias sobre el mecanismo que se utilizará para deshacerse del material nuclear. La administración Trump insiste en que Estados Unidos tenga control directo sobre ese procedimiento como parte de su estrategia para limitar el programa nuclear iraní y supervisar el destino de las reservas existentes.
El presidente estadounidense aseguró en una publicación en redes sociales que ordenó a sus negociadores “no apresurarse” en la firma del acuerdo, pese a que un día antes había afirmado que las conversaciones estaban “ampliamente negociadas”.
En caso de concretarse el pacto, Washington podría levantar el bloqueo naval impuesto sobre puertos iraníes, medida que había sido utilizada para presionar la reapertura del estrecho de Ormuz.
The New York Times también indicó que funcionarios iraníes confirmaron que el borrador actual establece un periodo de entre 30 y 60 días para continuar las negociaciones relacionadas exclusivamente con asuntos nucleares.
Por ahora, el eventual acuerdo no contempla limitaciones al programa de misiles iraní ni una suspensión definitiva del enriquecimiento de uranio, temas que quedarían pendientes para futuras rondas diplomáticas.
En Israel, el anuncio fue recibido con cautela. El primer ministro Benjamin Netanyahu había sostenido que la ofensiva militar podría conducir al debilitamiento definitivo del régimen iraní y a la eliminación de la amenaza nuclear de Teherán.
Sin embargo, la posibilidad de una salida diplomática modifica el panorama planteado inicialmente por el Gobierno israelí y abre un nuevo escenario de negociación en la región.




