Este miércoles 11 de marzo, José Antonio Kast asumirá oficialmente como presidente de Chile, marcando un cambio político relevante en el país tras el gobierno de Gabriel Boric y consolidando un giro hacia posiciones de derecha conservadoras en materia económica, migratoria y de seguridad.
El líder del Partido Republicano ganó las elecciones presidenciales de 2025 con cerca del 58 % de los votos en segunda vuelta frente a la candidata oficialista Jeannette Jara, capitalizando el descontento ciudadano frente a la inseguridad, la migración irregular y el estancamiento económico.
Su mandato se extenderá hasta marzo de 2030.

Un programa de gobierno centrado en seguridad y economía
El nuevo mandatario llega con una agenda denominada “gobierno de emergencia”, enfocada en tres pilares: seguridad pública, control migratorio y reactivación económica.
Entre las primeras medidas que su administración planea impulsar se encuentran:
- Reducción del gasto público en cerca de US$6.000 millones en 18 meses
- Recortes inmediatos de aproximadamente 3 % del gasto ministerial
- Reformas tributarias orientadas a reducir el impuesto corporativo
- Proyectos de ley para endurecer las sanciones contra la migración irregular.
El objetivo del gobierno es estimular la inversión privada y fortalecer el crecimiento económico en medio de un contexto internacional complejo y presiones inflacionarias derivadas del aumento en los precios de materias primas y energía.
No obstante, algunos analistas han advertido que el fuerte ajuste fiscal podría generar tensiones en las políticas sociales si no se acompaña de mejoras en el empleo y en el ingreso de los hogares.
Expectativa regional
La llegada de Kast al poder también tiene implicaciones en el panorama político latinoamericano. Su victoria representa uno de los giros más marcados hacia la derecha en Chile desde el retorno a la democracia en 1990.
El cambio de mando contará con la presencia de más de mil invitados y varios líderes internacionales, entre ellos el rey Felipe VI de España, María Corina Machado y presidentes de distintos países de América Latina.

Al mismo tiempo, el nuevo mandatario enfrentará un Congreso fragmentado, lo que podría obligarlo a negociar con distintos sectores políticos para avanzar en su agenda de reformas económicas y de seguridad.

Además, su gobierno inicia en medio de debates sensibles en el país sobre derechos sociales, migración y memoria histórica, temas que podrían marcar la discusión política durante los próximos años.




