Con el inicio de un nuevo periodo presidencial en Colombia y la llegada de Abelardo de la Espriella a la Casa de Nariño, uno de los sectores que concentra mayores expectativas es el de la vivienda, debido a las propuestas anunciadas para impulsar la construcción y facilitar el acceso a la financiación hipotecaria.
Entre las principales iniciativas planteadas por el nuevo mandatario se encuentran la implementación de créditos hipotecarios con plazos de hasta 30 años y tasas de interés cercanas al 2 % anual. Asimismo, ha propuesto reactivar los subsidios para la compra de vivienda y simplificar los trámites relacionados con el desarrollo de proyectos inmobiliarios.
Frente a la viabilidad de estas medidas, Luis Eduardo Cuéllar, presidente de Credifamilia, explicó a Valora Analitik que el impacto dependerá, en gran medida, de la capacidad del Gobierno para reorganizar las finanzas públicas.
«Si el Gobierno Nacional logra ordenar su situación fiscal, es probable que se reduzcan las tasas de interés. Cuando una persona adquiere un crédito de largo plazo con una tasa competitiva, aumenta el incentivo para comprar vivienda y acceder a un crédito hipotecario. Esto también beneficia a los constructores, ya que reduce los costos financieros de los proyectos y mejora las condiciones para desarrollar nuevas iniciativas inmobiliarias», señaló.
El directivo agregó que una mayor estabilidad fiscal permitiría que los mercados y el Banco de la República continúen reduciendo las tasas de interés, lo que estimularía la demanda de vivienda.
«Si ese escenario se materializa, esperamos que el sector de la construcción tenga una dinámica más favorable que la observada durante los últimos 12 o 18 meses», afirmó.

¿Por qué los subsidios serían un factor determinante?
Cuéllar también destacó que el Gobierno ha manifestado su intención de reactivar programas de subsidios para la cuota inicial y para la tasa de interés, aunque señaló que aún es necesario conocer los lineamientos definitivos de estas iniciativas una vez inicie formalmente la nueva administración.
«Los subsidios para la cuota inicial son fundamentales porque permiten que los hogares de menores ingresos ingresen al mercado de vivienda. Hoy resulta muy difícil para una familia que devenga entre uno y dos salarios mínimos ahorrar el 15 % requerido como cuota inicial para una vivienda de aproximadamente $220 millones o $240 millones, mientras debe cubrir sus gastos mensuales», explicó.
En ese sentido, indicó que la combinación de subsidios a la cuota inicial, los programas impulsados por las entidades territoriales y el apoyo de las cajas de compensación familiar podría ampliar el acceso a vivienda para miles de hogares.
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«Si a esos incentivos se suma un entorno de menores tasas de interés, más familias de bajos ingresos podrán aspirar a comprar vivienda. En ese contexto, esperamos un panorama de mayor crecimiento para todo el ecosistema inmobiliario», aseguró.

El reto de ofrecer créditos con tasas del 2 %
Respecto a la propuesta de créditos hipotecarios con tasas cercanas al 2 % anual, el presidente de Credifamilia advirtió que su implementación representa un reto para el sistema financiero.
«El costo de fondeo de las entidades financieras todavía es elevado. Por eso será necesario conocer cómo funcionarán los subsidios a la tasa de interés y cuál será el esfuerzo conjunto entre el Gobierno y el sistema financiero para ofrecer condiciones competitivas a los compradores de vivienda», indicó.
Finalmente, Cuéllar sostuvo que el éxito de estas medidas dependerá de una coordinación entre el Estado y las entidades financieras para incentivar la demanda y fortalecer no solo el sector de la construcción, sino también las actividades económicas que dependen de él.
«Si se logra ese esfuerzo conjunto, habrá mayores oportunidades para dinamizar el mercado de vivienda, generar crecimiento económico y beneficiar a toda la cadena productiva asociada al sector», concluyó.




