Durante una inspección técnica adelantada el 29 de enero de 2026, la concesionaria Coviandina identificó múltiples intervenciones no autorizadas sobre la quebrada Munar, afluente localizado en el kilómetro 15+940 de la vía Bogotá–Villavicencio, uno de los corredores viales más relevantes para la conectividad del centro del país con la región de los Llanos Orientales.
De acuerdo con la empresa, los hallazgos evidencian un manejo irregular del recurso hídrico que podría generar impactos negativos tanto en el entorno ambiental como en la seguridad vial y en las comunidades asentadas en el área de influencia del proyecto.
Según la información recopilada durante la visita en campo, se detectaron presuntas captaciones ilegales de agua, alteraciones del cauce natural mediante canales improvisados y la instalación de mangueras y tuberías sin los permisos correspondientes. A estas prácticas se sumarían posibles vertimientos y la acumulación de material particulado en el lecho de la quebrada, situaciones que, en conjunto, modifican la dinámica natural del afluente y aumentan la vulnerabilidad del sector.
Desde Coviandina advirtieron que este tipo de intervenciones antrópicas inciden de forma directa en el comportamiento hidráulico de la quebrada. “Estas acciones alteran de manera crítica el régimen del cuerpo de agua y elevan el nivel de amenaza sobre el corredor vial”, señaló la concesionaria en un pronunciamiento oficial.
Adicionalmente, estos cambios favorecen procesos de erosión acelerada, inestabilidad de taludes y arrastre de sedimentos, factores que podrían comprometer la estabilidad de la infraestructura vial. “No se trata únicamente de una afectación ambiental, sino de un asunto que involucra la seguridad vial y la protección de la vida de conductores, transportadores y habitantes del sector”, enfatizó Coviandina.
La concesionaria recordó que los hechos identificados en la quebrada Munar no constituyen un caso aislado. Situaciones similares ya han sido reportadas en otros puntos del corredor, como en los kilómetros 18+000 y 58+000, donde también se han evidenciado intervenciones irregulares sobre cuerpos de agua. En todos estos casos, las alertas han sido puestas en conocimiento de las autoridades competentes por tratarse de posibles infracciones a la normativa ambiental y por el riesgo que representan en una vía de alta montaña, caracterizada por su complejidad geológica e hidrológica.
Coviandina manifestó su preocupación por la respuesta limitada de las entidades con competencia ambiental y territorial. Según la empresa, pese a que los riesgos han sido informados de manera oportuna, la falta de acciones concretas ha permitido la continuidad de estas prácticas. “La ausencia de medidas efectivas incrementa la probabilidad de que se presente un evento de mayor magnitud, con consecuencias ambientales y sociales más graves”, advirtió.
Finalmente, la concesionaria hizo un llamado urgente a las autoridades para que actúen de forma articulada y preventiva, aplicando los principios de prevención y precaución consagrados en la normativa ambiental vigente, con el fin de proteger los recursos hídricos y garantizar la seguridad del corredor vial Bogotá–Villavicencio.




