Inside Venezuela | Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda: sus propuestas sobre el nuevo escenario venezolano

Valora Analitik analizó las propuestas de los candidatos sobre Venezuela y los escenarios bilaterales que abre cada uno; esto fue lo que encontró.

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La segunda vuelta presidencial del 21 de junio en Colombia enfrenta a Abelardo de la Espriella, ganador de la primera vuelta con 43,74 %, e Iván Cepeda, que obtuvo 40,90 %. En materia económica y de seguridad sus diferencias son amplias. Sobre Venezuela, sus posiciones apuntan en direcciones opuestas: uno condiciona cualquier vínculo bilateral al aval de Washington; el otro cuestiona abiertamente la legitimidad de la presencia militar estadounidense en el vecino país, incluida la operación que resultó en la captura de Nicolás Maduro.

No es un debate abstracto: Colombia y Venezuela comparten más de 2.200 kilómetros de frontera, una economía informal de enormes proporciones, flujos migratorios dinámicos y una historia de interdependencia que ningún presidente puede ignorar, independientemente de sus convicciones ideológicas.

Delcy Rodríguez, presidente interina de Venezuela. Imagen: Presidencia de Venezuela.
Delcy Rodríguez, presidente interina de Venezuela. Imagen: Presidencia de Venezuela.

De la Espriella: Venezuela a través de Estados Unidos

El programa de gobierno de De la Espriella no dedica un apartado específico a política exterior, un detalle que no es menor. Sus 13 propuestas, llamadas el «Milagro de los Nunca», priorizan la seguridad interna, el ajuste fiscal y la desregulación económica. Pero en declaraciones y entrevistas, el candidato ha sido explícito sobre Venezuela: no tratará directamente con Delcy Rodríguez.

Cualquier relación con la presidencia venezolana será gestionada a través del Departamento de Estado de Estados Unidos, argumentando que es desde Washington donde se controla y ejecuta el proceso de transición hacia la democracia en Venezuela.

La postura no es solo retórica. De la Espriella es admirador declarado de Trump, Milei y Bukele, lo que ubica su administración en una alineación ideológica directa con la Casa Blanca en un momento en que Estados Unidos es el actor externo más influyente sobre el tablero venezolano.

Los analistas describen un posible gobierno caracterizado por un alineamiento activo con Washington, una postura confrontacional frente al chavismo y una estrategia económica de apertura hacia mercados internacionales.

Donald Trump. Foto: @TheWhiteHouse en X.
Donald Trump. Foto: @TheWhiteHouse en X.

El respaldo que De la Espriella recibió de la oposición venezolana tras la primera vuelta refuerza esa lectura. María Corina Machado, Premio Nobel de la Paz, lo felicitó: «Los venezolanos necesitamos una Colombia fuerte y unida para juntos desmontar las redes criminales y el comunismo que tanto dolor y miseria han traído a nuestra gente.»

En términos prácticos, un gobierno de De la Espriella implicaría el fin de la política de normalización que impulsó el presidente Gustavo Petro desde 2022, cuando se reabrieron las fronteras tras siete años de cierre, y un quiebre con el canal de comunicación directo entre Colombia y Venezuela.

La pregunta es si esa postura es consecuente con la realidad de la frontera. Para el presidente del Colegio de Internacionalistas de Venezuela, Juan Francisco Contreras, la postura de De la Espriella de tratar la relación bilateral a través de Estados Unidos es irrespetuosa con Venezuela, que pasa por un momento delicado, pero con la mira puesta en la elección de un gobierno legítimo.

Abelardo de la Espriella. Imagen: Campaña Abelardo de la Espriella
Abelardo de la Espriella. Imagen: Campaña Abelardo de la Espriella

Su pasado también es relevante dentro de su postura: De la Espriella fue abogado de Alex Saab, el empresario colombo-venezolano condenado por lavado de activos en favor del gobierno de Maduro. Aunque el candidato ha dicho públicamente que lleva cerca de cinco años sin contacto con Saab, ese historial genera preguntas sobre hasta dónde llega su disposición real a confrontar al chavismo.

Cepeda: Venezuela sin injerencia de Estados Unidos

Iván Cepeda sí tiene una propuesta desarrollada de política exterior. La visión de Cepeda habla de un diagnóstico sobre el orden mundial que prioriza la paz, la multipolaridad y la no subordinación a ninguna potencia.

Su propuesta sobre drogas parte de declarar agotado el modelo prohibicionista y plantear una conferencia internacional para redefinir el paradigma global, continuando la línea del gobierno Petro. Sobre la relación con Estados Unidos considera que Colombia debe construir un consenso nacional para romper lo que el candidato llama la relación de subordinación frente al país que concentra el mayor mercado de drogas ilícitas. También propone la “diplomacia ciudadana”, es decir, el activismo de organizaciones no gubernamentales como complemento de la diplomacia estatal, y un compromiso con los colombianos en el exterior que incluye un censo y canales reales de participación política.

Iván Cepeda
Iván Cepeda, candidato a la presidencia de Colombia. Foto: Cortesía.

Sobre Venezuela, cuestiona la naturaleza de la operación militar estadounidense en Caracas y el Caribe y plantea que puede ser parte de una pugna entre corporaciones como Chevron y ExxonMobil por el control de reservas petroleras. Si esa lectura se traduce en decisiones de política exterior, Colombia quedaría en fricción con Estados Unidos y con el proceso de transición venezolano.

Con Cepeda, los analistas anticipan una continuación del proceso de normalización de relaciones bilaterales que venía dando Petro: trabajar los temas de seguridad fronteriza, asuntos migratorios y consulares, educación, industria, turismo y salud que el propio Petro discutió con Delcy Rodríguez en Miraflores en abril de 2026.

Sin embargo, el escenario venezolano aparece como uno de los más complejos, atravesado por tensiones entre afinidad política y presión internacional. La pregunta que Cepeda no ha respondido con claridad es qué haría ante exigencias concretas de Estados Unidos sobre Venezuela, sanciones, extradiciones, exigencias sobre el acceso al petróleo venezolano, en un momento en que el gobierno de Delcy Rodríguez depende del equilibrio con Estados Unidos para su propia supervivencia.

El historial de Cepeda frente a Venezuela, sin embargo, es más complejo. Mientras el gobierno de Nicolás Maduro reprimía a la oposición, hundía la economía y forzaba a millones de venezolanos a salir del país, Cepeda no tomó distancia pública de Venezuela ni cuestionó lo que ocurría. Es una contradicción que su programa de política exterior, construido sobre la defensa de los derechos humanos y la autonomía, sigue sin responder.

Nicolás Maduro fue detenido por EE. UU.
Nicolás Maduro. Imagen: Flickr Gobierno Venezuela.

Dos escenarios para la relación binacional

El contexto venezolano que recibirá el nuevo presidente colombiano el 7 de agosto es sustancialmente diferente al de cualquier transición anterior. Delcy Rodríguez asumió el poder tras la captura de Maduro por fuerzas estadounidenses el 3 de enero, bajo la figura de «ausencia forzosa», con respaldo del Tribunal Supremo de Justicia y las Fuerzas Armadas, y mantiene desde entonces un proceso de diálogo con la administración Trump. La oposición venezolana, por su parte, presentó el «Manifiesto de Panamá» con el respaldo de Machado y González Urrutia, proponiendo una negociación política con el gobierno chavista, con participación de Estados Unidos, para restaurar la democracia.

En ese tablero, la elección colombiana tiene implicaciones directas. Con De la Espriella, Colombia se convertiría en un aliado estratégico de la presión internacional sobre Caracas, alineado con Estados Unidos y con la oposición venezolana en el proceso de transición. De la Espriella sale mejor posicionado frente a un eventual cambio democrático en Venezuela, mientras que Cepeda estaría mejor posicionado para trabajar con el gobierno de Delcy Rodríguez en su configuración actual.

Colombia tiene frontera, complementariedad y experiencia. Aun así, Panamá le vende más a Venezuela. Imagen: Canva.
Imagen: Canva.

Los resultados incluso tienen consecuencias económicas para las empresas colombianas que ya operan o planean operar en Venezuela.Un gobierno de De la Espriella que condicione la relación bilateral a la hoja de ruta de Washington podría ofrecer mayor previsibilidad si la transición avanza, pero genera incertidumbre inmediata sobre la continuidad de los canales comerciales y migratorios en la frontera.

La frontera entre Colombia y Venezuela concentra tres dimensiones clave que ningún gobierno podrá ignorar: el comercio bilateral, los asuntos de seguridad ligados al narcotráfico y la reconstrucción económica de Venezuela, con el papel estratégico de Estados Unidos como variable transversal a todo el esquema.

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Un gobierno de Cepeda, en cambio, mantendría el canal directo con Caracas y la continuidad operativa en la frontera, pero enfrenta la contradicción de que el gobierno de Delcy Rodríguez depende de Washington para sobrevivir, lo que reduce el margen de maniobra de una diplomacia que quiere ser autónoma de Estados Unidos precisamente en el asunto donde menos autonomía existe.

La relación con Venezuela no le resultará fácil a ninguno de los dos. De la Espriella subordina la relación bilateral a Estados Unidos en un momento en que la hoja de ruta para Venezuela todavía no tiene destino claro; Cepeda defiende la autonomía en el asunto donde menos autonomía existe. Venezuela, en cualquier escenario, estará en el centro de la agenda.