Cada año, el aumento del salario mínimo en Colombia se convierte en una de las decisiones económicas que más expectativa despierta entre los hogares. Un incremento puede darles mayor margen a los trabajadores para pagar el arriendo, comprar alimentos, cubrir los servicios públicos y atender sus deudas. Sin embargo, el porcentaje que se defina también puede tener consecuencias sobre los precios, la contratación formal y los recursos que necesita el Estado para cumplir sus obligaciones.
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La discusión para 2027 ya comenzó a tomar fuerza luego de que Fabio Arias, expresidente y actual integrante del Comité Ejecutivo Nacional de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), planteara inicialmente un aumento del 38,5 %. La cifra todavía debe revisarse dentro de las organizaciones sindicales y no constituye una propuesta definitiva ni un acuerdo con empresarios y Gobierno.
En medio de este debate, Carolina Henao, docente investigadora de la Escuela de Negocios de la Fundación Universitaria Konrad Lorenz, advierte que el incremento debe guardar relación con la inflación, la productividad y el crecimiento económico para evitar efectos adversos sobre el mercado laboral y las finanzas públicas.
¿Qué podría pasar con el empleo si el salario mínimo de 2027 sube demasiado?
Uno de los principales riesgos señalados por la investigadora es que un aumento salarial que no corresponda con la capacidad productiva de la economía eleve los costos que deben asumir las empresas para contratar trabajadores formalmente.
Cuando el costo de la mano de obra aumenta por encima de lo que algunas compañías pueden sostener, estas podrían limitar nuevas contrataciones, aplazar la creación de puestos de trabajo o reducir sus planes de expansión. El impacto dependerá de las condiciones de cada empresa y del comportamiento general de la economía: “Cuando en Colombia se sube el salario mínimo sin tener en cuenta estos aspectos, se pueden generar efectos importantes en la economía”, advierte Henao.

La preocupación no significa que cualquier incremento elevado vaya a destruir empleos de manera automática. El efecto depende de factores como el desempeño de las empresas, la productividad de los trabajadores y la evolución de la actividad económica. El reto, según la experta, es evitar que la mejora del ingreso de quienes ya tienen empleo termine dificultando el acceso al mercado laboral para otras personas.
Este punto es especialmente relevante para quienes buscan su primer trabajo formal o necesitan cambiar de empleo, pues las decisiones de contratación también están relacionadas con los costos que deben asumir los empleadores.
Otro de los factores que entran en la discusión es la inflación. Si las empresas enfrentan mayores costos laborales, algunas podrían trasladar una parte de ese aumento a los precios de sus productos o servicios.
En ese escenario, los trabajadores recibirían un ingreso nominal más alto, pero una parte de la mejora podría perderse si también aumenta el costo de vida. Por eso, el porcentaje de incremento no debe analizarse de manera aislada: es necesario considerar cuánto suben los precios y qué capacidad de compra conserva el salario.
Henao señala que la inflación del año anterior, la meta de inflación del Banco de la República, el crecimiento del producto interno bruto (PIB) y la productividad laboral son variables que deben tenerse en cuenta al definir el ajuste.
La inflación refleja el aumento general de los precios, mientras que la productividad permite evaluar cuánto produce la economía con los recursos disponibles. El crecimiento económico, por su parte, ayuda a establecer el ritmo al que se está expandiendo la actividad productiva. Considerar estos indicadores permite evaluar el margen que tiene la economía para aumentar los ingresos sin generar presiones que terminen afectando a los mismos hogares que se busca beneficiar.
¿Cómo podría afectar el salario mínimo a las pensiones?
Las consecuencias de la decisión también van más allá de los trabajadores que reciben directamente el mínimo. Henao advierte que los aumentos tienen implicaciones para las finanzas públicas, debido a que las pensiones mínimas están vinculadas al salario mínimo.
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Cuando aumenta este ingreso básico, también se incrementa el valor de las pensiones que deben ajustarse conforme a esa referencia. Esto puede elevar las obligaciones pensionales y aumentar los desafíos fiscales para garantizar su financiación.
El efecto debe analizarse junto con las demás necesidades del presupuesto público, pues el Estado debe responder por diferentes compromisos y mantener recursos suficientes para atenderlos.
La investigadora también advierte sobre las posibles consecuencias en materia de desigualdad. Una brecha puede ampliarse entre quienes logran conservar un empleo formal y reciben el aumento salarial, y quienes pierden su trabajo o encuentran mayores barreras para ingresar al mercado laboral.
Por eso, la discusión no se limita a cuánto más recibirán los trabajadores que ganan el mínimo, sino también a las condiciones necesarias para sostener el empleo formal y financiar las obligaciones asociadas al sistema pensional.
¿De cuánto podría ser el salario mínimo en Colombia para 2027?
El salario mínimo mensual vigente en 2026 quedó en $1.750.905, sin incluir el auxilio de transporte. Con esa base, un aumento del 38,5 %, como el planteado inicialmente por Fabio Arias, llevaría el salario básico a aproximadamente $2.425.003 mensuales, es decir, unos $674.098 adicionales al mes, antes de considerar el auxilio de transporte.

Este cálculo es un escenario hipotético y no representa el salario que recibirán los trabajadores en 2027. La cifra deberá discutirse en el proceso de concertación y puede cambiar durante las negociaciones.
Como referencia adicional, Crowe Colombia realizó simulaciones con aumentos del 6,29 %, 8 % y 10 %. Según esos ejercicios, el salario básico llegaría a $1.861.037, $1.890.977 y $1.925.996, respectivamente, sin incluir el auxilio de transporte. Estos escenarios permiten comparar posibles resultados, pero tampoco constituyen propuestas oficiales ni anticipan la decisión final.
¿Cuándo se decidirá el aumento del salario mínimo de 2027?
La negociación formal se desarrollará en la Comisión Permanente de Concertación de Políticas Salariales y Laborales, con participación del Gobierno, los representantes de los trabajadores y los empresarios.
De acuerdo con el calendario legal, las partes deben procurar un acuerdo antes del 15 de diciembre. Si no logran consenso, deberán justificar sus posiciones y el Gobierno tendrá plazo hasta el 30 de diciembre para fijar el incremento por decreto.
La decisión deberá considerar factores como la inflación, la productividad, el crecimiento económico y la participación de los salarios en el ingreso nacional. El nuevo salario mínimo comenzará a regir el 1 de enero de 2027.
Para Henao, el desafío consiste en mejorar el poder adquisitivo de los trabajadores sin desconocer la capacidad de las empresas para generar empleo y las obligaciones económicas del país.
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“Lo que uno esperaría es que para el próximo año el salario mínimo se suba teniendo en cuenta el crecimiento del PIB, la productividad, la inflación y la meta de inflación, para evitar efectos adversos”, concluye la experta.




