El Congreso entra en su recta final con decisiones sobre salud, recursos regionales y alertas por la situación económica y de seguridad.
El Senado de la República de Colombia retomó sus sesiones ordinarias, dando inicio al último periodo del actual Congreso, una etapa decisiva en la que se definirán proyectos que llevan meses en trámite.
Reforma territorial y salud, en el centro del debate
Entre los temas clave aparece el proyecto de ley de Competencias, que busca aterrizar la reforma al Sistema General de Participaciones (SGP).
La iniciativa plantea que los recursos lleguen progresivamente a las regiones hasta alcanzar el 39,5 %, en lo que se perfila como una de las apuestas más relevantes por la descentralización fiscal.
En paralelo, el Legislativo se prepara para el “segundo round” de la reforma a la salud, tras la apelación que mantiene vivo el proyecto luego de su hundimiento. Se trata de uno de los debates más sensibles del periodo, ya que lo que se defina en la plenaria marcará el rumbo del sistema de atención médica para millones de usuarios.
A esto se suma la preocupación de algunos senadores frente al Decreto 0182 de 2026, sobre el cual advierten falta de claridad en torno a la eventual liquidación de varias EPS, incluyendo cuáles serían, su situación financiera y el número de afiliados afectados.
Advertencias por economía, seguridad y regiones
Durante la reapertura, también se colaron alertas sobre el contexto nacional. Congresistas pusieron sobre la mesa la crisis económica, social y de seguridad en la frontera con Ecuador, especialmente en el municipio de Ipiales, un punto crítico por las tensiones comerciales y de orden público.
En clave regional, se propuso la creación de una comisión accidental para atender la situación del departamento de Córdoba, con un llamado a mantener la atención institucional más allá de la coyuntura mediática. “Que la solidaridad no se apague cuando deje de ser noticia”, fue uno de los mensajes en plenaria.
Un cierre con efecto embudo
Este último periodo legislativo funciona como un filtro definitivo: los proyectos que no avancen en los próximos meses difícilmente sobrevivirán al cambio de Congreso.
Se espera que el ritmo aumente de forma acelerada, impulsado por la necesidad de mostrar resultados antes del cierre del ciclo. Tras este periodo, vendrá el receso legislativo y el próximo 20 de julio se instalará un nuevo Congreso, elegido en las elecciones del 8 de marzo de 2026.
En ese contexto, las decisiones que se tomen en las próximas semanas no solo marcarán el balance político del actual Legislativo, sino que definirán el punto de partida de la agenda que heredará el próximo gobierno.




