Grandes empresas impulsan el desarrollo social en Colombia a través de sus acciones e inversiones

En un contexto en el que factores como la responsabilidad social empresarial, las prácticas ambientales y las buenas prácticas de gobierno corporativo son cada vez más valorados por la sociedad, el rol de las empresas privadas en Colombia como impulsores de la economía, generadoras de bienestar y mejor calidad de vida de los ciudadanos adquiere mayor importancia y convierte al sector privado en un agente de transformación positiva especialmente relevante en el momento coyuntural que atravesamos.

Esto se evidencia en indicadores que dan cuenta de la labor social de las empresas en el país como el Índice de Inversión Social Privada 2020 (IISP) de la firma Jaime Arteaga y Asociados y Semana Sostenible, el cual destaca que la inversión en este rubro en el último año sumó más de $1,3 billones en Colombia.

La cifra revela un aumento de casi el 50% en inversiones sociales en un año, si se tiene en cuenta que en el periodo inmediatamente anterior las inversiones llegaron a $857.000 millones, lo que, para Mercedes Mendoza, experta en responsabilidad social empresarial de la Universidad de los Andes, “entrega una visión del impacto del rol de las empresas privadas, pues si se tienen en cuenta los ingresos de las compañías respecto a sus labores sociales, el último valor oscila entre un 10% a 25% en promedio, lo cual es una cifra muy relevante en un país como Colombia y más teniendo en cuenta que incrementa cada año”.   

La cifra de inversión social de $1,3 billones se puede equiparar con aproximadamente al 35% del presupuesto total en un año de una ciudad grande como Barranquilla, las transferencias que EPM hace en un año al Municipio de Medellín o casi el 10% de lo que costará la primera línea del Metro de Bogotá. Estas inversiones se destinan principalmente a necesidades sociales como educación, ambiente, infraestructura, preparación de colaboradores o cuidado de la fauna y flora, entre otros ítems año a año.

Además de ello, según datos del Consejo Privado de Competitividad, la importancia del sector empresarial también se puede evidenciar en las cifras de empleo; hoy son la principal fuente de trabajo para los colombianos, generando casi el 70% del empleo formal, pero además, pagan el 71% del total del impuesto de renta del país.

En Colombia, como grandes representantes del rol social de la empresa se encuentran referentes como Grupo Argos, Grupo Sura y Grupo Nutresa, los cuales, en conjunto, emplean a más de 117.000 colombianos y destinan en impuestos más de $4 billones al año.

Además, en medio de la coyuntura por COVID-19, han sumado diversas acciones que muestran su preocupación por la sociedad. Algunas de ellas son los aportes de Grupo Argos por más de $20.000 millones para aumentar la capacidad de atención del sistema de salud con la dotación de camas UCI para hospitales, la provisión de pruebas y herramientas para aumentar la capacidad de diagnóstico, la entrega de elementos de protección personal y la donación de ayudas alimentarias a familias vulnerables en todas las regiones de Colombia.

En cuanto a las acciones positivas con proveedores, Grupo Argos ha procedido con el pago inmediato de las facturas pendientes para que puedan tener mayor liquidez para operar, así como un alivio en el ciclo de pago de las siguientes facturas, hasta el 31 de diciembre de este año, pasando de 60 a 30 días.

Además, ofreció acompañarlos en la estructuración de un esquema de descuento de facturas a través del factoring a una tasa de 0,95% nominal mensual, lo que, para Javier Montes, representante de Mipymetech es algo muy favorable pues “para pequeños y medianos proveedores tener como alternativa el factoring ante la actual emergencia ha sido fundamental para la sostenibilidad de muchas de ellas, así como los prontos pagos de facturas que han dado un gran flujo de caja”. 

 

Testimonios del rol social de las empresas

Otro testimonio de esos aportes claves del sector empresarial y que transforman la vida de una persona y su familia lo deja ver Alejandra Amaya, estudiante de tercer semestre de Ingeniería Agronómica en la Universidad Eafit y proveniente del municipio de El Santuario en Antioquia, quien, gracias a su excelente rendimiento académico y el aporte de una beca, logró el objetivo de ingresar a una de las mejores instituciones privadas del país y promete aprovechar la oportunidad para salir adelante, ayudar a su familia y en futuro a otros jóvenes.

Ella es beneficiaria de la beca Fundadores Ingeniería Agronómica, programa que se logra gracias a la alianza interinstitucional entre Fundación Bancolombia, Fundación Sofía Pérez de Soto, Fundación Fraternidad Medellín, Fundación Aurelio Llano, Grupo Bios y Eafit.

Vea el testimonio de Alejandra aquí

Alejandra es solo uno de los casos de éxito que tiene Eafit en cuanto a las múltiples ayudas que ofrecen a través de estas alianzas y que permiten consolidar el programa de becas, bajo el cual cerca del 20% de los estudiantes cuentan con algún tipo de apoyo económico para el pago de su matrícula o cubrir algunos gastos asociados a sus estudios en la universidad como transporte, alimentación, alojamiento, materiales y bilingüismo según las condiciones de cada beca.

En este sentido también resaltan instituciones como la Universidad de los Andes en Bogota, Icesi en Cali o la Universidad del Norte en Barranquilla, entre muchas otras, que dan cuenta de la preocupación por apoyar la educación como motor de cambio en la sociedad colombiana, apoyada por las principales empresas del país.

Otro caso, desde el deporte de alto rendimiento, lo da Juan David Asprilla, taekwondista de Cali, quien dice que el apoyo económico que recibe de varias empresas de la región que le han permitido “cumplir mis objetivos como deportista y conocer muchas ciudades de Colombia e incluso países como Ecuador o Brasil donde he tenido la oportunidad de competir. Sin duda, ha sido un respaldo muy muy valioso para mí y mi familia”.

Un ejemplo de esa labor desde el lado empresarial, a través de múltiples programas en materia social y ambiental, lo tiene Postobón que destinó $17.137 millones con impacto en 19 departamentos, siendo una de las 10 compañías del país que también destina más recursos en ello.

También se suma como ejemplo ISA, compañía que invirtió en Colombia cerca del 27% de su presupuesto para la gestión social en infraestructura comunitaria, un pilar fundamental para la cohesión de las comunidades del área de influencia. En esa línea, destinó además un 12,6% al desarrollo rural y, al fortalecimiento institucional, un 15,4%.

Jerusalem Hernández, directora de Sostenibilidad y Buen Gobierno de KPMG España, expresó sobre este papel del sector privado en general que “el 69% de las mayores economías del mundo no son estados, son empresas. Y aquellas que tienen sensibilidad son las que nos llevarán a ese futuro que esperamos”.

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