¿Por qué Colombia necesita una nueva reforma tributaria? 

¿Por qué Colombia necesita una nueva reforma tributaria? 

Colombia enfrentó en el 2020 su peor año económico desde que se tengan registros oficiales. El país tuvo una caída del PIB del 6,8 % que lo lleva, sí o sí, a liderar planes para recuperar el dinero perdido y destinado a atender la crisis del coronavirus. La solución: una reforma tributaria.  

¿Por qué es necesario que Colombia se embarque en una nueva reforma tributaria en pleno año de reactivación?  

Son varias las urgencias: robustecer el recaudo fiscal, mejorar los niveles de deuda, tener un nuevo colchón ante una nueva crisis y mandarle un mensaje de confianza al mercado.  

1. Mejorar el recaudo 

Colombia, solamente para el Fondo de Mitigación de Emergencias (Fome), inyectó cerca de cuatro puntos del PIB: unos $40 billones.  

Esos recursos se destinaron a tres focos principales: mejorar la infraestructura hospitalaria, entregar subsidios a empresas y hogares y para la compra de vacunas contra el coronavirus.  

La propuesta del Gobierno Nacional es que, con la próxima reforma tributaria, se recuperen hasta $20 billones de esos $40 billones inyectados a la economía nacional.  

A eso hay que sumarle el hecho de que el país, si bien superó la meta de recaudo de 2020, tuvo una caída en el objetivo inicial.  

Hay que recordar que, según datos de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (Dian), el recaudo por impuestos en Colombia llegó a los $146,18 billones, lo que fue el 101,4 % de la meta.  

Sin embargo, las expectativas a inicios del año pasado daban cuenta de que el país iba a recoger hasta $167,5 billones.  

A esto habría que sumarle que el Ministerio de Hacienda tiene pensado ejecutar un presupuesto total de $313,9 billones (más las adiciones que vayan llegando) para el ejercicio de 2021.  

2. Un ojo a la deuda  

Contar con el dinero suficiente para atender a las personas y empresas más afectadas por la pandemia le supuso a Colombia tener que encontrar más recursos con el mercado externo.  

Tal fue la necesidad del país que, durante el año pasado, la deuda del Gobierno Nacional Central cerró en el 61,4 % como proporción del PIB, la más alta de la historia del país.  

Todavía con ese resultado, la deuda del Gobierno no alcanzó el 63,8 % que tenía previsto cuando se hicieron los análisis en el momento más crítico de la pandemia.  

Colombia entonces debe responder por los créditos que haya tomado para atender parte de la pandemia.  

Un punto importante es que, de los $619,59 billones que tiene como deuda el Gobierno Nacional Central, $230 billones corresponden a deuda externa.  

El punto es que Colombia debe tener cuidado en seguir cumpliendo con sus obligaciones, y si bien una reforma tributaria -que espera recaudar $20 billones- no copa toda esa deuda, “sí le libera caja al país”, recuerda Alejandro Useche, profesor de economía de la Universidad del Rosario.  

 

3. El mensaje a las calificadoras 

Contar pues con una reforma tributaria que recaude lo presupuestado será piedra angular para que Colombia no pierda el grado de inversión en 2021.   

Las tres agencias internacionales más importantes, Fitch, Moody’s y S&P, así lo han hecho saber: Colombia necesita darle un cambio al sistema tributario y contar con una reforma estructural de verdad.  

¿Y qué quiere decir que el país pueda perder el grado de inversión? Que Colombia se enfrentaría ante el riesgo de no poder acceder a la financiación internacional o de hacerlo a tasas más altas.  

Aunque, vale hacer la salvedad, también se abre una oportunidad ante la posible pérdida del grado de inversión: el país se vuelve más barato y, por ende, hay oportunidades de que llegue más inversión extranjera.  

4. Un colchón para el futuro 

“Finalmente Colombia va a buscar los recursos que dejó de recibir por la crisis, pero esos ingresos se van a mantener para las cuentas fiscales”, complementó Useche. 

De lo poco que se conoce de esta tributaria queda establecido que el Gobierno pretende aumentar o gravar con IVA a algunos artículos de la canasta familiar.  

Esos ingresos suponen recursos que va a recibir el Gobierno desde el 2022 y hasta por un periodo indeterminado.  

Del lado de más tributación para las personas naturales, el Gobierno garantizaría recursos e ingresos constantes de un panorama de mediano y largo plazo.  

5. ¿Y el plan B?  

Cabe la posibilidad de que el proyecto de reforma tributaria que tiene el Gobierno no sea una realidad o, como pasó en 2018, recaude mucho menos de lo esperado, la razón: las pujas políticas.  

El equipo económico de banco francés BNP Paribas ya dijo que, en caso de que la reforma solamente recaude un punto del PIB, el país deberá asumir una nueva reforma en el corto plazo.  

Lo anterior con todo lo que implica el hecho del desgaste político del presidente Iván Duque y el de los partidos de Gobierno ante el Congreso.  

Sin dejar de lado el hecho de que el país tendría un nuevo año de demora para empezar a recaudar el dinero que necesita desde ya. 

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