Emprendedoras de Medellín inspiran “mascotas estiludas” con Kinky

Emiliana Martínez, emprendedora y creadora de Kinky Mascotas. FOTO: Cortesía

“Esta marca está diseñada para sacarla de Colombia”. Esa fue la frase con la que Emiliana Martínez Correa, una empresaria de Medellín, invitó a su hermana Valeria a sumarse a su emprendimiento Kinky Mascotas, una empresa que hoy tiene presencia física en cuatro países de América y distribuciones a través de terceros en más de una decena de mercados en el ámbito internacional.

En ese momento Kinky era una idea en construcción. Emiliana llegó de Estados Unidos, con sus perros, y descubrió que en Colombia no había marcas que ofrecieran collares, arneses y traíllas diferenciadoras, como las que sí encontraba en ese país. 

Juntas empezaron a diseñar y confeccionar esos accesorios, en 2009, con un avance en la tarjeta de crédito de Emiliana por 400.000 pesos colombianos. Su primera salida a los compradores se dio para una feria de marcas locales que hubo en Medellín y ese mismo día recuperaron la inversión. Desde entonces se hizo tangible el potencial de su idea.

Fueron cinco años teniendo actividades paralelas al proyecto Kinky, con la premisa de siempre destinar los recursos a capitalizar su emprendimiento, y es que estas hermanas emprendedoras no han tenido inversiones de externos y su crecimiento ha sido orgánico. 

“Desde que formamos la marca montamos una página web y redes sociales. En ese momento no se podía comprar en línea, pero sabíamos que era fundamental tener presencia online. Esa era nuestra vitrina”, cuenta Emiliana en entrevista con Valora Analitik

Los potenciales compradores las conocieron en entornos digitales, de ahí, que el 60 % de sus ventas comiencen con un acercamiento en plataformas como Facebook, Instagram y WhatsApp. Las ventas que se concretan por canales digitales tienen una participación del 20 %.

“El ecosistema digital fue nuestra salvación durante el Covid-19. Ya estábamos preparadas para vender en línea, teníamos todos nuestros canales activos y por eso la pandemia fue el periodo de mayor crecimiento que hemos tenido”, agrega.

Expansión internacional

Desde que montaron Kinky Mascotas la marca había registrado un crecimiento anual promedio del 30 %, pero de 2020 a 2021 está alcanzando el 300 %: pasó de confeccionar decenas de productos que serían distribuidos en un bazar local a producir 60.000 unidades anuales para venderlas en diferentes continentes.

El emprendimiento de las hermanas Martínez Correa tiene dos tiendas físicas en Medellín, está conectado con distribuidores en las principales ciudades de Colombia y en este segundo semestre abrió dos sucursales más, en El Salvador y Guatemala. También llegaron a Panamá a través de una marca aliada.

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Ese desarrollo internacional hace que el 50 % de la producción se destine a la demanda de otros países y el restante se quede entre los compradores de Colombia. Kinky Mascotas también ha hecho exportaciones a Australia, España, Hong Kong y México.

Gracias a ese crecimiento, generan 28 empleos directos, 20 indirectos a través de los costureros y ocho más en cada una de las tiendas que tienen en Centroamérica, el mercado en el que decidieron trazar su expansión internacional.

“Mi consejo para los emprendedores es que desde el comienzo piensen como una empresa grande, que se organicen tributariamente, registren su marca y cuiden el diseño. Tener una buena presencia digital es fundamental y hay que tener claro que una empresa no es una persona, sino un equipo”, afirma Emiliana.

Huella social

Emiliana y Valeria maquilan sus productos localmente. Fue su madre quien comenzó a crear flores para los collares de los perros y gatos y se convirtió en la maestra de costureras del municipio de Tarso, en el suroeste de Antioquia, quienes elaboran a mano sus productos.

Kinky Mascotas genera empleos locales para mujeres y ha formado a otras que son cabeza de familia para que puedan ejercer el oficio y emplearse formalmente a través de la marca. Además, apoya a fundaciones que rescatan animales de compañía, como lo hizo con Animal Libre Collab, una colección en la que parte de los recursos fueron destinados para los perros y gatos con necesidades.

A futuro, las hermanas Martínez Correa tienen la meta de llegar al mercado estadounidense, donde ya registraron su marca, una inspiración en sus hijos perrunos que comenzó en un toldo en un parque de Medellín y terminó adornando a “mascotas estiludas” de todo el continente.

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