Tras una fuerte tensión que se vivió en días previos entre los gobiernos del presidente de Colombia, Gustavo Petro, y el de Estados Unidos (EE. UU.), Donald Trump, esta semana -tras una llamada telefónica- mejoraron los diálogos abriendo camino no solo a una relación diplomática más cordial, sino también a oportunidades comerciales.
En noviembre de 2025, el gobierno estadounidense alivianó los aranceles que se habían impuesto desde abril a varios productos para el ingreso al país norteamericano, en el marco de la política de aranceles recíprocos de Trump.
En ese entonces, se eliminaron las tasas del 10 % que habían empezado a aplicar para productos colombianos como el café, el banano, el aguacate, entre otros, pero siguieron activos otros gravámenes para productos del sector industrial.
Particularmente el acero y el aluminio que deseen ingresar a EE. UU. mantienen un arancel de 50 % para todos los países, incluido Colombia. Sin embargo, ahora con el restablecimiento de las comunicaciones entre los dos gobiernos, también se activa una esperanza para los exportadores de este sector que llevan nueve meses con limitaciones en sus ventas.
Aunque las principales siderúrgicas del país no tienen foco en las exportaciones, sino en el comercio local, existen otras empresas dedicadas a fabricar productos con el acero y el aluminio como sus principales insumos.
“El impacto arancelario ha sido muy alto porque tenemos un arancel de 50 % a nuestro producto que es andamio, que está compuesto de acero, y el acero tiene un 50 % de arancel a EE. UU.”, comentó David Gasull, representante de Stepup, una compañía establecida en la zona franca de Cayena, en Barranquilla dedicada a la producción de este producto.
La afectación ha sido bastante importante, según el empresario, “especialmente en el flujo de caja porque las autoridades aduaneras americanas obligan a hacer el pago cuando llega el producto. Entonces lo que estamos haciendo es ‘stockar’ algo más en la fábrica en lugar de llevarlo a nuestros almacenes distribuidores en EE. UU.”.
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Como consecuencia de los nuevos requisitos para el ingreso a EE. UU., Gasull cuenta que en los últimos meses han tenido una reducción de hasta 65 % en la producción “porque nos hemos visto afectados por la baja en la demanda”.
Las empresas exportando productos de acero y aluminio de EE. UU.
De acuerdo con cálculos de la Asociación Nacional de Comercio Exterior (Analdex), en el periodo comprendido entre el enero y septiembre del año anterior, 298 empresas colombianas exportadoras de acero y manufacturas de hierro o acero han estado expuestas al arancel adicional de Estados Unidos, cuyas exportaciones de estos productos suman US$75,0 millones.
“Si se aplica de manera teórica la sobretasa de 25 % entre marzo, abril y mayo sobre exportaciones por US$27,8 millones, el sobrecosto arancelario asciende a unos US$6,95 millones; para el tramo de junio a septiembre, con un arancel de 50 % sobre US$33,5 millones, el impacto potencial se ubica en torno a US$16,75 millones”, afirmó Javier Díaz, presidente del gremio.

Si se suma, agregó, “este arancel habría generado en ese periodo de 2025 un costo arancelario cercano a US$23,7 millones, equivalente a cerca del 31,6 % del valor exportado a ese mercado en el periodo analizado, concentrado principalmente en una sola subpartida (codos, curvas y manguitos de hierro o acero) que representa 61,4 % del total”.
“Con las cifras a septiembre de 2025 se puede afirmar que, en términos macro, las exportaciones de acero gravadas bajo la Sección 232 tienen un peso reducido dentro de la canasta exportadora colombiana, pero son relativamente más relevantes dentro del segmento no minero-energético y, en particular, en la relación con Estados Unidos”, destacó Díaz.
Las oportunidades
En las manufacturas de hierro o acero, el arancel del 50 % asociado a la Sección 232 deja al sector con cero alivios directos y una competitividad muy limitada frente a productores locales de EE. UU. y a países con acuerdos especiales, tal como afirmó en meses pasados un análisis de la Cámara Colombo Americana (Amcham Colombia).
“En estas condiciones, Colombia no puede competir en volúmenes grandes ni en productos estándar”, enfatizó la agremiación.
Para Amacham, la oportunidad -aunque sigue siendo clasificada como baja- está entonces restringida a nichos ultra selectivos, donde el valor del producto puede compensar parcialmente el arancel.
En este sentido, algunos de los ejemplos son piezas técnicas hechas a medida, estructuras livianas, componentes especializados para energía, infraestructura o maquinaria, producciones de series cortas y tiempos de entrega rápidos, donde la cercanía geográfica sí importa.
“Para aprovechar ese espacio reducido, la industria debe enfocarse en certificaciones internacionales, tecnología de manufactura de precisión y desarrollo de clústeres metalmecánicos que se encadenen directamente con proyectos específicos en Estados Unidos. No es una oportunidad masiva, sino un campo muy focalizado para empresas que puedan competir por ingeniería y servicio, más que por precio”, manifestó Amcham.




