Terpel señaló que comenzó a construir un nuevo frente de negocio en energía con la adquisición de su primer parque solar, una iniciativa que marca un paso relevante en su estrategia de autogeneración. A través de Terpel Energía, la compañía compró un parque solar en Córdoba con una capacidad de 19,9 megavatios, tamaño que se ajusta al umbral regulatorio en Colombia y permite mantener la viabilidad económica sin incurrir en mayores costos normativos.
Es por ello que, en conversación con Alonso Botero, vicepresidente financiero de Terpel, se indicó que la inversión rondó los $100.000 millones, una parte de los cuales se estructuró con deuda. El activo entró en operación en el último trimestre de 2024 y representa el punto de partida de una estrategia de diversificación más amplia en el negocio energético.

La compañía también evalúa nuevas oportunidades en parques solares similares, particularmente proyectos pequeños, ya construidos o en operación, que cuenten con contratos de compraventa de energía (PPA) o estén próximos a cerrarlos. Por ahora, el enfoque no es desarrollar proyectos desde cero ni de gran escala, sino crecer de forma gradual.
La intención, según la administración, es conformar un portafolio robusto, con retornos atractivos y riesgos controlados. Además de los ingresos por generación, estos proyectos ofrecen beneficios tributarios asociados a las energías limpias, lo que mejora su rentabilidad.
Con este movimiento, la empresa busca ampliar su participación en el negocio energético, complementando su rol como comercializador y proveedor de combustibles, y abriendo una nueva línea de crecimiento de largo plazo.
La administración anticipó un escenario de estabilidad más que de crecimiento, luego de haber absorbido buena parte de los impactos asociados a las desinversiones en el negocio de combustibles en Perú y a los ajustes realizados en Ecuador, los cuales serían compensados parcialmente por el desempeño de otros segmentos.
Durante 2025, la compañía señaló que el resultado fue de estabilidad operativa y financiera, tras absorber los principales impactos derivados de las desinversiones en Perú y de la reducción de algunos negocios en Ecuador.
El negocio de lubricantes en el sector automotor
Los lubricantes se consolidaron como un rubro clave para Terpel, con un desempeño positivo. La compañía indicó que este es el segmento “estrella” de su portafolio, impulsado por un adecuado manejo de precios, negociaciones eficientes con aliados y un estricto control de costos, a diferencia de otros negocios más expuestos a la volatilidad del mercado.
Si bien se realizaron desinversiones en Ecuador, la compañía expresó que el crecimiento de este negocio será una de las principales vías para compensar los negocios que se dejaron en Ecuador y Perú, en un entorno caracterizado por altos niveles de proteccionismo, tributos a la salida de divisas y aranceles elevados.
En cuanto a la composición de los ingresos, se indicó que las estaciones de servicio ocupan el primer lugar y que, junto con el negocio de combustibles, representan cerca de dos terceras partes del Ebitda. Los lubricantes, por su parte, aportan alrededor de 22 %, aunque este segmento viene ganando participación, con crecimiento tanto en volúmenes como en márgenes, resultado de una combinación de buen manejo de precios y eficiencia en costos.
“A nivel mundial, el experimento que tenemos con las dos marcas en Colombia ha sido bueno. Ya fue aprobado por Copec (controlante de Terpel) para replicarlo en Chile, y si se implementa allí, seguramente se abrirá la posibilidad de hacerlo también en Perú”, indicó.
Añadió que el margen bruto de combustibles en Colombia se ubicó en 8 % durante el trimestre, mientras que en Ecuador fue de 4 %, en Panamá de 17 % y en Perú de 6 %.
Endeudamiento y política financiera
En relación con el indicador de deuda sobre Ebitda, Terpel señaló que en noviembre de 2025 alcanzó uno de los niveles más bajos en varios años, cercanos a tres veces. Históricamente, este indicador ha tendido a ubicarse por encima de ese nivel en periodos de adquisiciones, aumentos en los costos de lubricantes o ajustes en precios en estaciones de servicio, aunque el objetivo estructural de la compañía es mantenerse alrededor de tres.
“Si acometemos todos los proyectos que tenemos en carpeta, es posible que el indicador suba cerca de dos puntos, pero el objetivo es que no aumente de forma significativa y mantener esos márgenes”, señaló.
En materia de dividendos, indicó que estos se pagan de forma anual, decisión tomada por los accionistas frente a la alternativa de pagos trimestrales. Asimismo, señaló que no se contempla un plan de recompra de acciones, dado que en 2025 la compañía contó con una posición de liquidez sólida y no enfrentó restricciones de Capex para sus proyectos de inversión.
“Lo que logramos este año fue reducir y renegociar la deuda. Ese ha sido el enfoque”, dijo el vicepresidente, al tiempo que precisó que el flotante accionario se ubica en 15 % y que la expectativa de los accionistas es priorizar proyectos de alto valor y rentabilidad.
Los rendimientos financieros podrían ubicarse en torno a $10.000 millones anuales en 2025. El plan de inversión consolidado cerró ese año en cerca de $600.000 millones. Históricamente, el Capex de la compañía ha oscilado entre $450.000 y $600.000 millones anuales. La administración dijo que el financiamiento ha sido uno de los mecanismos utilizados, aunque en 2025 se optimizó el plan de inversión mediante prepagos.
“Normalmente, la ecuación que ha funcionado es 50 % de deuda en Capex y 50 % de la utilidad neta destinada a dividendos. Son reglas históricas. El objetivo es no destinar más de 50 % del Ebitda a Capex”, enfatizó Botero.
Finalmente, se indicó que cerca de la mitad del Capex se destina a estaciones de servicio, tanto para la afiliación de nuevas estaciones como para el desarrollo de estaciones propias; otro 20 % se orienta a plantas de almacenamiento y ampliación de capacidad, y el restante a nuevas tiendas, mejoras en la planta de lubricantes y proyectos de transformación digital.




