Los flujos de portafolio de no residentes hacia los mercados emergentes repuntaron con fuerza en diciembre, cerrando el año con una base sólida, tras un noviembre volátil, de acuerdo con el Instituto de Finanzas Internacionales (IIF, por su sigla en inglés).
En este sentido, las entradas totales de flujos sumaron US$36.700 millones, lo que significa un giro de US$42.100 millones en comparación con el mes inmediatamente anterior. Además, es una mejora significativa respecto al débil dato de diciembre del año pasado.
El informe explica que la recuperación estuvo liderada por la deuda, “mientras que la renta variable se estabilizó tras un profundo repliegue”. Destaca además que el último mes de 2025 no marca una ruptura con los patrones que definieron los flujos durante la mayor parte de 2025, “pero refuerza la estructura subyacente de asignación que los inversionistas llevan al nuevo año”.
IIF explicó que las entradas en deuda alcanzaron US$29.400 millones en diciembre, extendiendo un año caracterizado por una demanda constante, impulsada por el ingreso, más que por la toma de riesgo direccional.
Relacionado: Fuerte salida de capitales en países emergentes en noviembre; se interrumpió la senda de recuperación

En lo corrido del año, la deuda de mercados emergentes absorbió US$315.300 millones, en línea general con el año anterior, pese a los cambios reiterados en las expectativas de tasas globales y a los periodos de elevada volatilidad.
“Esta resiliencia refleja el papel del carry como principal ancla de la asignación extranjera, respaldado por exposiciones de duración relativamente corta y señales de mejora en los balances de varios grandes mercados emergentes”, reconoce el informe.
Advierte además que diciembre pone de relieve que este respaldo ha sido selectivo y no uniforme, con flujos cada vez más concentrados en mercados donde el ingreso se ve reforzado por credibilidad de política y condiciones de financiamiento predecibles.
¿Cómo se comportaron Asia y otros emergentes?
Por un lado, el Instituto de Finanzas Internacionales destacó que la divergencia entre China y el resto de los mercados emergentes siguió siendo marcada en diciembre y continúa moldeando el panorama de cierre de año. China registró salidas netas de deuda por US$5.500 millones durante el mes, mientras que los mercados emergentes excluyendo China absorbieron US$34.900 millones.
“Esta división refleja la dinámica de asignación más amplia de 2025, en la que los inversionistas favorecieron de forma consistente a los mercados que ofrecían mayor carry y anclas de política más claras, manteniendo cautela frente a la exposición a China fuera de posicionamientos tácticos”, dice el instituto.

Por otro lado, los flujos hacia renta variable se tornaron positivos en diciembre, con entradas por US$7.300 millones tras una salida de US$20.600 millones en noviembre. China explicó gran parte del repunte con US$5.200 millones en entradas, mientras que los mercados emergentes excluyendo al país asiático registraron un monto más moderado de US$2.100 millones.
Sin embargo, pese a la mejora de diciembre, los flujos de renta variable siguen siendo negativos en el acumulado del año, con US$48.900 millones, apenas mejor que el año pasado. “Esto confirma que la renta variable ha sido el activo de ajuste a lo largo de 2025, reaccionando rápidamente a cambios en el apetito global por riesgo, al posicionamiento en tecnología y a desarrollos específicos de China, sin lograr establecer una tendencia alcista duradera”, dice el IIF.
Relacionado: IIF: Bancos centrales de mercados emergentes redefinen su política monetaria en medio de cambios en la inflación
América Latina destaca en entrada de deuda
De acuerdo con el informe, América Latina atrajo US$10.400 millones, impulsados en gran medida por entradas en deuda y reflejando un interés sostenido en mercados de alto carry con entornos macroeconómicos relativamente estables.
Por otro lado, Europa emergente registró entradas por US$5.200 millones, mientras que Medio Oriente y el Norte de África (MENA) sumaron US$4.000 millones, continuando su beneficio de balances sólidos y una demanda constante por deuda soberana y cuasi soberana. “En todas las regiones, la deuda se mantuvo como la fuerza estabilizadora, mientras que la renta variable amplificó la volatilidad mes a mes”, se complementa.
El apetito global por riesgo mejoró de forma moderada hacia finales de mes, pero los inversionistas se mantuvieron cautelosos frente a la volatilidad de tasas y la incertidumbre de política.

Además, los datos de flujos de fondos de alta frecuencia hasta finales de diciembre apuntan a un posicionamiento irregular pero en general constructivo, con flujos hacia bonos oscilando cerca de niveles planos y flujos hacia renta variable más sensibles al sentimiento de corto plazo.
Al mismo tiempo, la emisión récord de deuda soberana de mercados emergentes en 2025 fue absorbida sin mayores disrupciones, lo que subraya que la demanda por deuda de calidad se mantiene intacta incluso en un entorno de mayor oferta. La restricción vinculante ha sido cada vez más el acceso y la diferenciación, más que la capacidad agregada de emisión.
Visión para 2026
De cara a comienzos de 2026, el IIF cree que el perfil de flujos de diciembre ofrece una señal clara de cómo es probable que evolucione la asignación de portafolios. La deuda inicia el año con un respaldo estructural del carry, exposiciones de duración relativamente cortas y mejoras en las dinámicas fiscales y de reservas en varios grandes mercados emergentes.
Al mismo tiempo, el patrón de cierre de año también resalta un matiz importante: el carry ha desempeñado un papel central en sostener las entradas en deuda durante 2025, pero su capacidad para compensar la volatilidad cambiaria o de tasas no es ilimitada.
A medida que persiste la incertidumbre global, los flujos probablemente se volverán más sensibles a la credibilidad de las políticas, a las condiciones de financiamiento y a la dinámica de emisión, reforzando la diferenciación entre mercados más que una asignación generalizada.
Además, consideran que la renta variable sigue siendo el componente más frágil del complejo de asignación en mercados emergentes. El repunte de diciembre muestra que el posicionamiento puede recuperarse de manera táctica cuando el sentimiento de riesgo se estabiliza, pero el panorama de cierre de año sigue señalando a la renta variable como el principal margen de ajuste cuando aumenta la volatilidad o cuando las señales de política global se vuelven menos predecibles.
La persistencia de la brecha entre China y los mercados emergentes excluyendo China seguirá siendo un determinante clave de los flujos totales hacia renta variable, con entradas sostenidas dependientes de un cambio desde un comercio episódico hacia posicionamientos más duraderos.
En conjunto, los datos de diciembre sugieren que 2026 difícilmente estará definido por una beta uniforme de mercados emergentes. En su lugar, los flujos de portafolio tenderán a premiar la fortaleza de los balances, marcos de política creíbles y mercados donde el carry se vea reforzado, y no puesto a prueba, por las condiciones macroeconómicas y financieras.
—




