El British Medical Journal (BMJ) —una de las publicaciones médicas más influyentes del mundo— publicó un análisis en el que atribuye el deterioro del sistema de salud colombiano a la politización de las reformas y a la intervención estatal acelerada durante los últimos años.
El artículo recuerda que, por dos décadas, el modelo colombiano fue considerado referente regional por su amplia cobertura (casi 99 % de la población), su mezcla de competencia regulada entre aseguradoras privadas y subsidios estatales, y su posición destacada en rankings internacionales. Organismos como la OMS y el Banco Mundial lo señalaron como ejemplo para América Latina debido a su relación costo–beneficio, por encima de países que invertían más por paciente.

El giro con la llegada del gobierno Petro
El BMJ detalla que el punto de inflexión ocurrió tras la elección del presidente Gustavo Petro en 2022, quien planteó una reforma estructural para eliminar el rol de intermediación financiera de las EPS y fortalecer la atención estatal. Aunque el Congreso archivó la reforma en 2023, el gobierno avanzó vía decretos y ajustes administrativos para retirar progresivamente funciones clave a las aseguradoras privadas.
En abril de 2024, el Ejecutivo asumió el control de seis EPS que administraban alrededor de 10 millones de afiliados, mientras que otras entidades entraron en procesos de liquidación y reorganización. Hoy, según el análisis, el Estado controla cerca del 60 % de los recursos del sistema a través del Adres.

Impacto operativo: cierres, racionamiento y deterioro asistencial
El medio médico describe un fuerte deterioro operativo:
• aplazamiento de cirugías
• desabastecimiento de insumos y medicamentos (incluyendo tratamientos para diabetes y cáncer)
• saturación de urgencias
• cierre de maternidades y neonatales
• suspensión de servicios especializados
• falta de ambulancias y derivaciones entre hospitales
Expertos citados por el BMJ señalan que estas fallas no responden únicamente a problemas financieros, sino a una transición institucional sin planeación, que interrumpió pagos, contratos y rutas asistenciales. Y para el medio, «Las reformas fallidas de Colombia demuestran por qué los sistemas de salud deben estar protegidos de la política».
Una señal para el resto de la región
Para el BMJ, el caso colombiano es una advertencia para otros países con sistemas mixtos: la gobernanza sanitaria debe estar blindada del ciclo político, dado que las reformas estructurales requieren estabilidad técnica, seguridad jurídica y tiempos largos de implementación.
“Millones de vidas han estado en riesgo”, señala una de las voces citadas, que concluye que el costo humano de una transición desordenada es mayor que cualquier ahorro o reconfiguración institucional.




