El inicio de cada año suele marcar un punto de inflexión para miles de colombianos que buscan mejorar su situación laboral o impulsar sus ingresos. Es el momento en el que las empresas reactivan procesos de contratación, los emprendimientos salen a captar nuevos clientes y los aspirantes deben mejorar su perfil profesional y ajustar su estrategia para destacar en un mercado cada vez más competitivo.
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En ese escenario, el perfil profesional —tanto el currículo como la presencia digital— dejó de ser un trámite y pasó a convertirse en un factor decisivo para acceder a oportunidades en 2026.

La coyuntura laboral refuerza esta necesidad de potenciar el perfil profesional. Según el más reciente informe del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), la tasa de desempleo en Colombia se situó en 8,0 % en diciembre de 2025, lo que refleja una reducción frente al 9,1 % registrado un año antes.
En las principales 13 ciudades y áreas metropolitanas, la desocupación fue incluso menor, con 7,8 %. El dato en sí muestra una mejora en la dinámica de empleo, pero oculta una persistente fragilidad: la informalidad laboral continúa siendo elevada en el país, con más de la mitad de los ocupados en condiciones que no cuentan con plena protección social o estabilidad contractual, según las estimaciones basadas en la caracterización del empleo informal del DANE.
Por qué el perfil profesional importa más ahora
En un entorno de alta informalidad y presión sobre el empleo, los procesos de selección se han vuelto más rápidos y, en muchos casos, más automatizados. Las empresas no solo reciben más hojas de vida por vacante, sino que utilizan sistemas de seguimiento de candidatos (ATS) y filtros digitales que priorizan perfiles claros, ordenados y fáciles de leer.
A esto se suma que gran parte de la primera evaluación ocurre en plataformas como LinkedIn, portafolios digitales o incluso correos profesionales.
“La identidad visual se ha ido consolidando en los últimos años como un factor determinante para poder tener acceso a oportunidades laborales y atraer clientes”, explica Jorge Eliecer Camargo Lamo, docente del programa de Diseño Gráfico de Areandina Bogotá. Según el académico, hoy la coherencia visual y la claridad funcionan como “indicadores inmediatos de confiabilidad” para reclutadores y aliados potenciales.
Errores y recomendaciones para mejorar su perfil profesional
Uno de los errores más frecuentes en los currículos colombianos es el exceso de información. Muchos candidatos creen que incluir más texto aumenta sus posibilidades, cuando en realidad ocurre lo contrario.

“Muchas de las hojas de vida que se presentan actualmente están muy saturadas, con extensos bloques de texto y con poca claridad visual”, señala Camargo. Esto no solo dificulta la lectura, sino que proyecta desorganización y falta de enfoque.
La recomendación es clara: reemplazar largas descripciones de funciones por logros concretos y verificables. Resultados medidos, proyectos finalizados, mejoras porcentuales en procesos o impactos claros en equipos y clientes ayudan a que el perfil destaque en pocos segundos, el tiempo real que un reclutador dedica a una primera revisión.
La imagen de perfil sigue siendo el primer punto de contacto. Una fotografía profesional, reciente y bien iluminada transmite preparación y seriedad. “Es fundamental contar con una foto profesional actualizada. La fotografía de perfil debe transmitir profesionalismo y ser clara en cuanto a lo que hace la persona o empresa”, afirma el docente de Areandina.
Fondos sobrios, ropa sin estampados distractores y un plano medio son elementos básicos. Las selfies recortadas de eventos sociales pueden resultar cercanas, pero restan rigor en un proceso de selección o negociación profesional.
El diseño también comunica. Paletas de colores discretas —azules, grises, verdes suaves o tonos tierra— suelen asociarse con estabilidad y orden, cualidades valoradas en sectores como comercio, tecnología, educación, salud y servicios profesionales, que concentran buena parte de la contratación en el primer trimestre del año.
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“El uso de color es un factor importante, y la elección de tonos excesivamente brillantes o intensos dan el efecto contrario al esperado y pueden proyectar poco profesionalismo”, advierte Camargo. La tipografía cumple un rol similar: usar máximo dos familias legibles y respetar jerarquías visuales facilita la lectura tanto en pantalla como en PDF.
De cara a 2026, los candidatos que entiendan esta lógica y adapten su presentación a los nuevos filtros —humanos y automatizados— tendrán mayores probabilidades de acceder a empleo formal, mejores ingresos o nuevos clientes. En un entorno donde cada oportunidad cuenta, la forma de mostrarse profesionalmente será tan importante como la experiencia acumulada.




