La inflación en los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) se mantuvo prácticamente estable al situarse en el 3,7 % anual en diciembre de 2025, apenas un punto porcentual por debajo del 3,8 % registrado en noviembre.
El indicador, medido a través del Índice de Precios de Consumo (IPC), mostró un comportamiento similar en la mayoría de las economías, pues de los 38 países miembros, la inflación se mantuvo prácticamente sin cambios en 16, bajó en 13 y subió en los 9 restantes.

La organización destacó en un boletín que, en términos históricos, los niveles de precios promedio en la OCDE fueron un 36 % más altos en diciembre de 2025 en comparación con los niveles de diciembre de 2019.
Además, durante 2025 en su conjunto, en la mayoría de los países de la OCDE la inflación anual promedio bajó respecto a 2024 (13) o se mantuvo estable (11), aunque un número importante vio incrementos (13).
Turquía registró la tasa de inflación más alta de la organización en 2025 con un promedio del 34,9 %, a pesar de haber caído drásticamente desde el 58,5 % registrado en 2024. En segundo lugar, se ubica Colombia, que también logró moverse de un 6,6 % promedio en 2024 al 5,1 % en 2025.
En el extremo opuesto, países como Costa Rica, Francia, Suiza, Finlandia y Suecia terminaron el año con inflaciones anuales situadas en el 1 % o menos.

Comportamiento por regiones y el G7
Dentro del bloque del G7, la inflación interanual cerró diciembre en un 2,4 %, mostrando una tendencia de estabilidad frente al 2,5 % de noviembre.
Japón experimentó la caída más significativa con un descenso de 0,8 puntos porcentuales (pp), impulsado por nuevos subsidios a los combustibles y un efecto base favorable tras la retirada de ayudas energéticas el año anterior.
Del mismo modo, en Alemania la inflación disminuyó 0,5 puntos porcentuales.
Canadá fue la excepción al alza, debido principalmente a la desaparición de una reducción de impuestos temporal que había ocurrido en diciembre de 2024.

El resto del G7 se mantuvo estable, siendo la inflación subyacente (que excluye alimentos y energía) el principal motor de los precios en la mayoría de estos países.
Por su parte, en la zona euro, la inflación descendió al 1,9 % en diciembre, frente al 2,1 % del mes anterior. Aunque los precios de los alimentos subieron por primera vez desde julio, la caída en los precios de la energía (que se situó en -1,9 %) ayudó a compensar este incremento.
Las primeras estimaciones de Eurostat para enero de 2026 indican que la tendencia a la baja continuará en la eurozona, con una inflación proyectada del 1,7 %, impulsada nuevamente por un descenso en los componentes energéticos.
En el contexto del G20, la inflación interanual se mantuvo firme en el 3,6 % en diciembre.
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