Estratega español advierte desgaste del progresismo en Colombia y anticipa un “voto anti” en 2026

Colombia entra en la dinámica regional: ¿fatiga de los oficialismos y giro hacia la alternancia?

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A pocas semanas de las elecciones en Colombia, el estratega español y socio director de Political Victory Group, Joan Roselló, plantea que el país empieza a entrar en una dinámica regional que ya se ha repetido en buena parte de América Latina: el desgaste acelerado de los oficialismos progresistas y una tendencia creciente hacia la alternancia.

En conversación con este medio, Roselló sostiene que el gobierno de Gustavo Petro enfrenta síntomas claros de fatiga política, y que la elección podría terminar marcada menos por adhesiones ideológicas que por un “voto anti” típico de segundas vueltas.

Colombia no escapa a la crisis de los oficialismos

Para Roselló, el primer indicador de agotamiento del ciclo progresista no es exclusivamente colombiano, sino regional. “Es preciso efectuar una mirada transnacional. Ningún país escapa a dinámicas globales en un mundo tan interconectado”, afirma.

Joan Roselló

En esa perspectiva, identifica dos factores estructurales que han dominado las elecciones recientes en América Latina: La crisis electoral de los gobiernos en ejercicio y el voto “anti” en segunda vuelta.

Desde la pandemia, señala, solo un puñado de países ha logrado mantener continuidad ideológica en el poder —como México o Uruguay— mientras que en la mayoría de casos se impuso la alternancia.

“Hay una máxima evidente: los gobiernos en Latinoamérica, salvo casos concretos, no se reeligen”, advierte, subrayando que no se trata solo de ideología, sino del desgaste natural de proyectos que no cumplen expectativas.

Petro y la “desilusión del cambio”

Roselló ubica el caso Petro dentro de una narrativa más amplia: la llegada de la izquierda al poder en Colombia como ruptura histórica. “La victoria de Petro en 2022 respondió a la superación de una anormalidad democrática”, explica.

A diferencia de otros países latinoamericanos que alternaron entre derecha e izquierda en las últimas décadas, Colombia mantuvo —según su lectura— un patrón ideológico relativamente constante con Pastrana, Uribe, Santos y Duque.

Petro, dice, ganó no solo por su figura, sino por representar una oportunidad de “alternativa” tras años de continuidad. Sin embargo, ahí radica el problema central para el oficialismo:

Incremento del salario mínimo.
Presidente Gustavo Petro. Foto: Presidencia.

“Muchos votaron por el cambio, pero aprecian que no se solucionaron todas sus necesidades. Eso conlleva la desilusión propia de quienes esperaban algo diferente”.

Roselló sostiene que el desgaste del gobierno es multidimensional y terminará afectando a cualquier candidatura que busque continuidad. Menciona, por ejemplo, indicadores de opinión como el dato de YanHaas según el cual el 62 % de los colombianos cree que el país va por mal camino, además de percepciones negativas sobre corrupción, tensiones internas y dificultades en paz y seguridad.

La elección de 2026: “En segunda vuelta no se elige presidente, se vota contra alguien”. Uno de los elementos más críticos para Roselló es el diseño institucional de la segunda vuelta, que —según él— ha terminado amplificando la polarización.

“Hoy en las segundas vueltas no se elige presidente, se aglutina el voto contra aquel que no quieres que gane”.

El “metro cuadrado” del ciudadano: inseguridad como foco electoral

Roselló insiste en que la clave no estará en grandes debates ideológicos, sino en lo que llama el “metro cuadrado” de cada ciudadano: las preocupaciones materiales cotidianas. En Colombia, considera que la inseguridad será uno de los principales motores del voto.

“No es un abstracto. Es el temor a no estar tranquilo en tu casa, que te roben en la calle, o que algo les pase a tus hijos”.

Para el estratega, entender esa angustia concreta será decisivo para cualquier candidatura competitiva.

Ley de garantías de cara a las elecciones en Colombia
Ley de garantías de cara a las elecciones en Colombia Foto: Registraduría.

Al buscar un espejo regional para Colombia, Roselló menciona el caso boliviano de 2025, donde la izquierda se dividió en tres frentes y terminó fuera de la segunda vuelta. “El resultado fue que ninguna de las izquierdas tuvo capacidad de pasar al balotaje”, recuerda.

Aunque reconoce que Bolivia no es Colombia, lo usa como ejemplo de cómo la incapacidad de unificar al bloque oficialista puede facilitar una alternancia.

Roselló concluye que los pocos países que han sostenido gobiernos progresistas lo hicieron gracias a dos factores: cohesión interna y capacidad de polarizar el escenario.

“La fragmentación de la izquierda colombiana es hoy, sin duda alguna, la mejor noticia para toda alternativa de oposición”.