La encuestadora AtlasIntel y el Centro Nacional de Consultoría protagonizan un choque estadístico por los resultados en las consultas presidenciales del 8 de marzo de 2026.
La afirmación se sustentaba en un cuadro comparativo elaborado por la propia firma brasileña, que ponía en evidencia los errores de sus competidoras: GAD3, Guarumo, Invamer y el Centro Nacional de Consultoría (CNC). La reacción del CNC no tardó en llegar.
En un comunicado titulado «Las cuentas alegres de Atlas Intel en la revista Semana», el CNC cuestionó la validez del cuadro comparativo y señaló que los datos utilizados por AtlasIntel no correspondían ni a los resultados electorales oficiales, ni a las cifras que la propia firma había publicado originalmente en la portada de Semana.
El debate metodológico: ¿qué base de cálculo es la correcta?
El punto central del desacuerdo radica en cuál es la base poblacional adecuada para comparar las estimaciones de las encuestas con los resultados electorales. Según AtlasIntel, todas las encuestadoras —incluyendo el CNC— utilizaron como población objetivo el electorado colombiano en su totalidad (41.287.084 personas habilitadas para votar), no únicamente a quienes efectivamente acudieron a las urnas el 8 de marzo.
Bajo ese criterio, la participación real de La Gran Consulta equivale al 14,1% del electorado total, no al 28% que resulta de calcularla sobre los 20.900.614 votantes que sí participaron en las elecciones legislativas ese día. AtlasIntel argumenta que comparar sus cifras con el 28 % —como hizo el CNC— equivale a contrastar porcentajes de poblaciones distintas, lo cual es metodológicamente incorrecto.
El CNC rechazó ese razonamiento y sostuvo que el cuadro elaborado por AtlasIntel incluye datos que no coinciden con los publicados originalmente en Semana. La firma señaló, por ejemplo, que en la portada de la revista se reportó un 12 % para La Gran Consulta, mientras que en el cuadro comparativo posterior AtlasIntel utilizó un 12,4 %. Para el CNC, esta inconsistencia invalida la comparación.
AtlasIntel contraataca: indecisos y errores del CNC
En su respuesta pública del 10 de marzo, AtlasIntel añadió otro argumento: las comparaciones entre encuestas preelectorales y resultados electorales deben hacerse siempre sobre votos válidos, excluyendo a los indecisos. La firma sostiene que este es el estándar de la American Association for Public Opinion Research (AAPOR) y de la literatura especializada en medición de opinión pública.
Pero más allá del debate metodológico, AtlasIntel fue directa al señalar el desempeño del CNC: incluso aceptando la fórmula de cálculo propuesta por su rival, el CNC registraría el segundo mayor error global entre todas las encuestadoras analizadas (error medio de 5,87 pp). La firma brasileña además enumeró errores individuales notorios del CNC: 20,6 puntos porcentuales (pp) en la medición de Roy Barreras, 22,9 pp en la sobreestimación de Daniel Quintero, 8,6 pp en Paloma Valencia y 7,4 pp en Juan Daniel Oviedo.
La acusación más grave: una presunta violación legal
AtlasIntel escaló el conflicto al plano jurídico. La firma señaló que el CNC habría incumplido la Ley 2494 de 2025, que prohíbe publicar encuestas nacionales con un margen de error superior a 3 puntos porcentuales. Para la consulta del Frente por la Vida, el CNC trabajó con una muestra de apenas 280 encuestados, lo que implica un margen de error estadístico superior al 6 %, es decir, el doble del máximo legal permitido.
Para agravar la situación, AtlasIntel subrayó que los resultados reales de esa consulta quedaron por fuera incluso de ese amplio margen de error reportado por el CNC.
El CNC, una de las encuestadoras con mayor trayectoria en el país, cerró su comunicado con un llamado a la ética gremial: «Consideramos que resulta desleal con el oficio y con los colegas» publicar evaluaciones comparativas con datos distintos a los originalmente divulgados. Y añadió: «La democracia merece mejores datos».




