Fórmulas vicepresidenciales: ¿pueden mover las encuestas en la carrera presidencial de 2026?

¿Cómo afectarán las fórmulas vicepresidenciales a la contienda electoral?

Compártelo en:

La campaña presidencial avanza y uno de los primeros movimientos estratégicos ya quedó sobre la mesa: la elección de las fórmulas vicepresidenciales.

Aunque históricamente estos nombramientos eran vistos como decisiones más bien simbólicas, analistas coinciden en que hoy cumplen una función política clave dentro de las campañas.

Para el analista político Gabriel Cifuentes, la figura del vicepresidente ha ganado peso en las campañas presidenciales en los últimos años.

“Lo que antes solía ser una escogencia decorativa o sin mayor atención, con el tiempo se ha convertido en una oportunidad política para las campañas”, explicó.

Según Cifuentes, no existe un único criterio para estas decisiones. En la actual contienda se observan apuestas de distinto tipo: electorales, regionales, identitarias, programáticas o simbólicas.

Cada una responde a un objetivo diferente dentro de la estrategia de campaña.

En el caso del candidato presidencial Iván Cepeda, la elección de Aída Quilcué no estaría orientada a conquistar nuevos votantes, sino a fortalecer la identidad política del proyecto.

Cifuentes señala que se trata de una decisión “endogámica” que busca reafirmar la agenda histórica de la izquierda.

“La elección de una mujer indígena, víctima del conflicto, implica el reconocimiento de luchas sociales y comunitarias y refuerza una agenda política y simbólica del sector”, explicó.

En este caso, el objetivo sería consolidar y movilizar el electorado propio del Pacto Histórico.

Paloma Valencia busca abrirse al centro

Una estrategia distinta aparece en la campaña de Paloma Valencia, quien eligió como fórmula vicepresidencial al exdirector del DANE Juan Daniel Oviedo.

Según Cifuentes, la apuesta busca ampliar la base electoral hacia votantes moderados y sectores del centro político.

“Con Oviedo, Paloma busca apertura política y diluir un poco el halo de uribista ‘pura sangre’ para acceder a sectores que pueden ver con resistencia a la candidata del Centro Democrático”, indicó.

Juan Daniel Oviedo y Paloma Valencia. Foto Valora Analitik (1)
Juan Daniel Oviedo y Paloma Valencia. Foto: Valora Analitik/edición IA.

El analista considera que esta estrategia responde a la realidad del escenario político actual, donde la oposición y la derecha compiten por un electorado similar y necesitan acercarse al votante moderado.

De la Espriella y el mensaje al empresariado

Otro caso es el del candidato Abelardo De la Espriella, quien eligió como fórmula vicepresidencial al exministro de Hacienda José Manuel Restrepo.

De acuerdo con Cifuentes, la decisión no necesariamente suma votos, pero sí envía una señal de tranquilidad a sectores económicos.

Restrepo aporta experiencia en política pública y manejo económico, lo que puede compensar una de las críticas recurrentes contra De la Espriella: su falta de trayectoria en cargos públicos.

José Manuel Restrepo será la fórmula vicepresidencial de Abelardo de la Espriella
Imagen: Campaña de Abelardo de la Espriella

El politólogo Yann Basset considera que, en general, el efecto electoral de los vicepresidentes suele sobreestimarse.

“Generalmente no aportan directamente votos a los candidatos presidenciales, pero sí ayudan a definir la estrategia y la orientación de la campaña”, explicó.

Desde su perspectiva, lo habitual es que exista una estrategia de complementariedad entre el candidato y su fórmula.

En ese sentido, Basset ve con mayor potencial la alianza entre Valencia y Oviedo, ya que combina una apertura hacia el centro político con un componente geográfico importante, especialmente hacia Bogotá, donde el Centro Democrático tradicionalmente ha tenido menos fuerza.

En contraste, la fórmula del abogado con Restrepo busca moderar el estilo de campaña del candidato, caracterizado por un discurso más radical y emocional, algo que el analista considera más difícil de equilibrar.

El reto del Pacto: movilizar su electorado

En cuanto a la fórmula de Cepeda y Quilcué, Basset considera que la lógica es distinta.

A su juicio, el principal desafío del Pacto Histórico no es atraer nuevos sectores sino movilizar a su propio electorado, particularmente jóvenes, sectores populares urbanos y comunidades del Pacífico, que históricamente presentan mayores niveles de abstención.

Aída Quilcué, candidata a la vicepresidencia por el Pacto Histórico. Imagen: Senado
Aída Quilcué, candidata a la vicepresidencia por el Pacto Histórico. Imagen: Senado

Por eso, reforzar la coherencia ideológica del proyecto podría ser una estrategia para incentivar la participación.

Por ahora es temprano para medir el efecto de estas decisiones en la intención de voto. Sin embargo, los próximos sondeos podrían empezar a mostrar si estas apuestas estratégicas logran mover el tablero electoral.

Se prevé que Guarumo publique dos encuestas en los próximos meses —abril y mayo—, mientras que Invamer aún no tiene una fecha definida para su próximo sondeo, aunque podría realizarse después de Semana Santa.