El debate sobre por qué comprar vivienda en Colombia es cada vez más difícil escaló públicamente entre el Gobierno del presidente Gustavo Petro y el gremio constructor, con un cruce directo de responsabilidades que pone en el centro el costo del crédito, la deuda pública y las decisiones económicas recientes.
Lea también: Colombia incorpora tecnología inédita para evitar fallas en su sistema eléctrico
Todo se detonó tras un mensaje del presidente Gustavo Petro en redes sociales, en el que afirmó: “Para nada señores de Camacol, la deuda del país es el 58 % del PIB y nadie compra casa con altas tasas de interés, es simple. Así que defiendan bien a los constructores, pidan la rebaja de la tasa de interés”.
La respuesta del gremio no tardó. Camacol, a través de su cuenta oficial, le contestó al mandatario: “Presidente Gustavo Petro, es clave diferenciar conceptos”, y sostuvo que, según el Comité Autónomo de la Regla Fiscal, la deuda bruta cerró 2025 en 64 % del PIB y en enero de 2026 alcanzó 65 % (máximo histórico), marcando una diferencia frente a la cifra citada por el Gobierno.
Qué está en discusión entre Camacol y Petro: tasas, deuda y vivienda
El punto de fondo no es solo la cifra de deuda, sino qué explica el alto costo del crédito hipotecario. Mientras el presidente Petro insiste en el rol de las tasas de interés, el gremio constructor señala directamente al deterioro fiscal como el principal factor detrás del encarecimiento del financiamiento.

En su comunicado oficial, Camacol fue enfático: el aumento en las tasas hipotecarias “responde al marcado deterioro de las finanzas públicas del país –con un déficit cercano al 6,4 % y una deuda pública equivalente al 64 % del PIB–, lo que ha elevado los rendimientos de los bonos de deuda pública hasta niveles cercanos al 13,7 %”.
Ese punto es clave porque, según el gremio, esos rendimientos son la base sobre la cual se determinan las tasas del crédito en Colombia. “Estos títulos constituyen la principal referencia para la determinación de las tasas del crédito hipotecario”, agrega el documento.
“No es el Banco de la República”: la tesis de Camacol
La discusión también apunta a quién es responsable de las tasas altas. Desde el Gobierno Petro se ha insistido en el papel del Banco de la República, pero Camacol introduce un matiz técnico que cambia el foco del debate.
En su pronunciamiento, el gremio sostiene que “el crédito hipotecario en Colombia no depende directamente del Banco de la República, sino del comportamiento de los bonos de deuda pública (TES), que reflejan el verdadero costo de financiamiento del país”.
Esta postura fue reforzada por el presidente de Camacol, Guillermo Herrera, quien fue más allá al señalar directamente al Gobierno:
“Realmente el Banco de la República no determina las tasas de interés del crédito hipotecario que responden más y con mucha fuerza al comportamiento del mercado de deuda pública (…) los famosos bonos TES de mediano plazo a 10 años son los que fijan el precio piso del mercado de crédito en Colombia”.
El directivo insistió en que el problema está en el costo al que el Estado se financia: “Lo que hemos visto acá es que realmente es responsabilidad del Gobierno que hoy estén las tasas altas, no es del Banco de la República que realmente controla la inflación (…) el Gobierno anda en una campaña expansiva de deuda pública, más de $150 billones es el plan de financiación este año”.
Las cifras expuestas por el gremio reflejan un deterioro que ya estaría siendo incorporado por el mercado. Camacol advierte que los TES a 10 años, que en 2022 se colocaban alrededor de 8,6 %, hoy están en niveles cercanos a 13,2 % y 13,4 %, lo que encarece el crédito de largo plazo como el hipotecario.
Puede interesarle: Fiscalía reactivaría captura de alias ‘Calarcá’; conecta disidencias con crimen de Miguel Uribe
Incluso, según Herrera, Colombia enfrenta hoy “la quinta deuda más cara en bonos a 10 años en todo el mundo y la segunda más cara de la región después de Brasil”, un dato que refuerza la presión sobre las tasas de interés.

El comunicado también advierte que el país enfrenta un “encarecimiento del riesgo país”, lo que termina trasladándose directamente a los hogares en forma de créditos más costosos y mayores barreras de acceso a vivienda.
Más allá del choque técnico, Camacol plantea que la crisis del sector vivienda tiene múltiples causas. Entre ellas, destaca los cambios en el programa ‘Mi Casa Ya’, que desde 2015 permitió a más de 360.000 hogares acceder a vivienda, pero que hoy ha reducido significativamente las oportunidades para los hogares de menores ingresos.
A esto se suman factores de costo. El gremio señala que decisiones económicas han elevado los costos de construcción entre 16 % y 20 %, incluyendo el aumento del salario mínimo y aranceles a insumos como el acero, además de la incertidumbre regulatoria en vivienda de interés social (VIS).
El resultado, según el sector, es un mercado deprimido, con menor capacidad de compra de los hogares y efectos que ya empiezan a trasladarse a la economía en general.
El deterioro del mercado de vivienda no es solo un problema sectorial. Herrera advierte que ya hay efectos macroeconómicos: “Esto ya se pasó de lo sectorial y estamos viendo una persistencia en la inflación de arrendamientos (…) estamos cobrando factura macroeconómica que pagamos todos los colombianos”.
Lea también: Pei confirma novedades en su inversión de la Torre Calle 90 en Bogotá; moverá su portafolio en 2026
Esto conecta el debate con variables clave como inflación, consumo y crecimiento económico, dado el peso del sector construcción en la generación de empleo y actividad económica en el país.




