Iván Cepeda fijó cuál sería su relación con EE. UU. y Trump en una eventual Presidencia

Iván Cepeda abre diálogo con EE. UU., pero fija límites: soberanía y prioridad social.

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El candidato a la Presidencia, Iván Cepeda, fijó su postura frente a Estados Unidos y el presidente Donald Trump.  

Tras una reunión con la Cámara de Comercio de Estados Unidos, Cepeda aseguró que, en un eventual gobierno, la relación con empresas y capital estadounidense sería estratégica.

“Mi afirmación ante ellos fue que a la inversión extranjera y a la relación con las empresas estadounidenses se les dará la mayor importancia y prioridad. Obviamente, respetando las reglas, nuestra soberanía y nuestros intereses, pero también los intereses de las comunidades en Colombia. Esa es, para mí, una regla dorada: primero la gente, primero los pobres”, afirmó Cepeda en el podcast A Fondo de María Jimena Duzan.

En su enfoque, estableció una línea política definida: “primero la gente, primero los pobres”, como criterio rector frente a la inversión extranjera.

El senador también dejó abierta la posibilidad de diálogo directo con la administración del presidente Donald Trump, bajo una condición central: reciprocidad institucional. “Si hay respeto por nuestra soberanía, estamos listos para todos los diálogos necesarios”, sostuvo.

Cepeda planteó que la relación con Estados Unidos no desplaza otra apuesta clave: la integración regional. En ese frente, destacó conversaciones con Claudia Sheinbaum (presidenta de México) y Lula da Silva, (presidente de Brasil).

“En esas conversaciones siempre hemos estado en la línea de buscar cómo avanzar en la integración de América Latina”, añadió.

¿Poco ánimo de Constituyente?

El candidato también se refirió al proyecto de Asamblea Constituyente que dejará adelantado el gobierno del presidente Gustavo Petro.

“Hay sectores de la opinión que están recogiendo firmas. Perfecto, muy bien; lo lograrán o no, ya se verá. Mi posición, si me preguntan, es la de buscar un Acuerdo Nacional, en el que estén todos los sectores del país, o al menos los que tienen mayor capacidad decisoria, comenzando por el movimiento social, pero también el sector empresarial”.

En esa línea dijo que, si se concluye que es necesaria una reforma constitucional de fondo, “hay varios caminos: hacerlo a través del Congreso, mediante decretos si ese es el acuerdo, o incluso mediante una Asamblea Constituyente. Pero debe ser un acuerdo del país. Y como veo las cosas hoy, no hay mucho ambiente para una Constituyente”.

El candidato llamó a llegar acuerdo en “lo fundamental”: “¿Cómo vamos a transformar los cinco o seis territorios del país donde predominan economías ilícitas?, ¿Cómo vamos a llevar agua potable al 80 % de los municipios?, ¿Cómo vamos a resolver el problema de energía eléctrica —o alternativas— en el 45 % de los municipios?, ¿Cómo vamos a garantizar vías terciarias en nuestros territorios?”.

Frente a la pregunta sobre si la izquierda ha llegado a repetir prácticas corruptas tradicionales, el candidato respondió: “Es un tema que está ahí y que debemos abordar con franqueza. Debemos corregirlo hacia el futuro; no puede volver a presentarse. Haré lo necesario para que así sea”.

“No puedo hacer una promesa demagógica de decir que en mi gobierno habrá cero corrupción. No. Probablemente el Estado colombiano está carcomido por la corrupción en todos sus niveles, en todas sus instituciones y esferas. Pero lo que sí haremos es desarrollar —como ya lo he planteado— un sistema nacional de revisión ciudadana y, además, un sistema nacional anticorrupción”, concluyó el candidato presidencial.