La extensión de la avenida Laureano Gómez, correspondiente a la carrera Novena, avanza hacia su fase final. De acuerdo con la Alcaldía de Bogotá, ya fue habilitado un tramo de 2,3 kilómetros en el costado oriental, comprendido entre las calles 170 y 193. Esta apertura constituye un avance clave para mejorar la conectividad en el norte de la ciudad y reducir los tiempos de desplazamiento en un corredor que ha registrado alta demanda vehicular.
La entrada en operación de este segmento beneficia de manera directa a más de un millón de habitantes de la localidad de Usaquén, así como a residentes de sectores como San Antonio, Tibabita, Verbenal y Lijacá. Según información oficial, los usuarios podrán reducir sus tiempos de viaje hasta en 35 minutos, una variación relevante en una zona que presenta congestión recurrente durante las horas pico.
El alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, señaló que la habilitación responde a una demanda histórica de la ciudadanía, en especial por los retrasos que durante años afectaron la ejecución del proyecto. Indicó que la intervención no solo optimiza la movilidad sobre la carrera Novena, sino que también contribuye a disminuir la presión vehicular en corredores paralelos de alta circulación, como la carrera Séptima.
La obra, que acumuló más de seis años de demoras, registra actualmente un avance superior al 99 %. Al inicio de la administración distrital, en enero de 2024, el proyecto se encontraba en un 75 % de ejecución. La meta establecida es entregar la totalidad de la infraestructura en junio de 2026, con el propósito de consolidar un corredor estratégico que articule el norte con el resto de la ciudad.

¿Cuáles son las características de importante megaproyecto en Bogotá?
Entre las principales especificaciones técnicas se encuentran seis carriles, distribuidos en tres por cada sentido, lo que incrementa la capacidad vehicular del corredor. A esto se suma la construcción de más de 23.000 metros cuadrados de espacio público, 2,3 kilómetros de ciclorruta y más de 8.500 metros cuadrados de zonas verdes. Estos elementos buscan integrar la infraestructura vial con criterios de movilidad sostenible y recuperación del entorno urbano.
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El director del Instituto de Desarrollo Urbano, Orlando Molano, explicó que la reactivación del proyecto se logró mediante intervenciones directas en el territorio, orientadas a resolver dificultades técnicas y administrativas que impedían su avance. Entre las acciones ejecutadas se incluyeron la coordinación con empresas de servicios públicos para el traslado de redes, la recuperación de espacio público ocupado de manera irregular, obras de estabilización del terreno y el seguimiento permanente a los frentes de trabajo.
Durante su desarrollo, la obra enfrentó diversos obstáculos, como interferencias en redes de servicios, problemas prediales, ocupaciones informales y desafíos geotécnicos, especialmente en el tramo comprendido entre las calles 189 y 191. En este sector continúan los trabajos en el costado occidental, donde se adelantan intervenciones para garantizar la estabilidad de la vía y su operación segura.




