El candidato presidencial Iván Cepeda presentó las líneas de lo que denominó el «segundo tiempo del cambio», un gobierno que transforme la economía agrícola en el motor principal de la nación si llega a la Casa de Nariño.
En entrevista con El Tiempo, el representante del Pacto Histórico enfatizó la necesidad de una transformación económica estructural que aleje al país de su dependencia histórica de las industrias extractivas y se refirió a su relación con los empresarios.
Uno de los pilares fundamentales de su propuesta es la transición hacia un modelo económico que no esté centrado exclusivamente en la exportación de commodities, como petróleo, carbón o gas. Cepeda sostiene que concentrar la economía únicamente en la explotación mineroenergética es un modelo agotado.
En su lugar, propone diversificar la economía a través del fortalecimiento del sector agropecuario y el turismo, buscando convertir a Colombia en una potencia mundial agroalimentaria. «Colombia no será un país de commodities», enfatizó.
Aunque se le preguntó por la posibilidad de retomar la explotación de hidrocarburos, solo dijo que es una discusión que está planteada. Luego, al hablar de la transición energética, insistió en que se debe «renunciar poco a poco a la explotación de hidrocarburos, carbón y gas».
De hecho, Cepeda dijo que busca llevar la política de tierras un paso más allá de lo planteado por el gobierno de Gustavo Petro, proponiendo una «revolución agraria».
El objetivo de esta propuesta es transformar la economía agrícola en el motor principal de la nación, dotando a los territorios de lo que él llama el «triángulo dorado»: agua potable, energía y vías terciarias.
Para el candidato, esta revolución es indispensable para sustituir las economías ilícitas por una economía legal y próspera en las zonas más pobres del país.
Foco en lucha contra la evasión y más impuestos
En materia fiscal, Cepeda señaló que su principal objetivo será combatir la evasión de impuestos, la cual califica como una forma de corrupción.
El candidato ya había advertido, sin especificar la fuente del dato, que al año se evaden aproximadamente $30 billones, lo que representa un problema grave para las finanzas públicas.
Incluso acusó directamente a las empresas y personas con mayores recursos y patrimonios de ser los principales evasores.
Aunque no descarta presentar una nueva reforma tributaria, condicionó su necesidad a la voluntad de los empresarios para pagar sus impuestos de manera justa.
«Si el empresariado colombiano en todos sus niveles está dispuesto a pagar impuestos, seguramente vamos a tener una discusión sobre cualquier reforma tributaria de otra manera», afirmó.
Además, aclaró que su plan de gobierno no contempla expropiar tierras ni asumir posiciones radicales contra los empresarios. Por el contrario, manifestó que necesita al sector privado para lograr un acuerdo nacional y diversificar la economía productiva.
El candidato puso como ejemplo el éxito en la compra de tierras a ganaderos de Fedegán durante el actual gobierno para demostrar que es posible avanzar en reformas respetando la propiedad privada y dijo que su visión es la de un capitalismo social o productivo, alejado de la especulación financiera.
Frente a los cuestionamientos sobre los casos de corrupción del gobierno Petro, Cepeda reconoció la gravedad de los casos y los calificó como una fuente de vergüenza.
También reveló que, para combatir este fenómeno de manera sistémica, propone la creación de un Sistema Nacional Anticorrupción que incluya niveles preventivos, de investigación penal y de reparación a las víctimas.
Finalmente, el candidato planteó una reforma profunda al Sistema General de Regalías y criticó la actual atomización de recursos en proyectos menores que, según él, terminan convirtiéndose en focos de corrupción o elefantes blancos.
Su propuesta consiste en agrupar estos recursos para financiar grandes proyectos estratégicos de impacto nacional, como garantizar el acceso a agua potable en todos los municipios de Colombia.
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