Los invernaderos y campos de la Sabana de Bogotá y el oriente antioqueño se preparan para recoger la cosecha de flores que llegarán a los hogares colombianos en el Día de la Madre. Aunque el protagonismo suele recaer en el ramo final, detrás de cada arreglo hay una cadena de valor que empieza mucho antes de su entrega.
Las flores destinadas a esta fecha especial arrancan su ciclo de preparación entre octubre y noviembre, dependiendo de la especie. En todos los casos, el punto óptimo de cosecha debe alcanzarse en un margen de tiempo muy estrecho, lo que exige condiciones fitosanitarias óptimas, suelos biológicamente activos y una gestión precisa del riego, la nutrición y la protección de cultivos.
En ese contexto, Osiris Ocando, líder de asuntos agrícolas para Latinoamérica de Bayer, destaca la incorporación de la agricultura regenerativa como una solución que va más allá de la sostenibilidad.
“La floricultura colombiana ha sido históricamente pionera en estándares de calidad y formalización. Hoy tiene la oportunidad de liderar también la transición hacia sistemas productivos que cuiden el suelo como recurso estratégico. Un suelo sano no solo produce flores más resistentes, produce flores con menor costo de manejo y mayor resiliencia frente a los extremos climáticos”, señaló Ocando.
Lo anterior se traduce en prácticas que mejoran la estructura del suelo, optimizan el uso del agua, incrementan la biodiversidad funcional y reducen la dependencia de insumos externos.
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Una ventaja competitiva
Según datos de la Asociación Colombiana de Exportadores de Flores (Asocolflores), el país exportó cerca de 317.000 toneladas de flores a cerca de 100 mercados en 2025, logrando un ingreso de más de US$2.200 millones. En ese sentido, fechas como el Día de San Valentín o el Día de la Madre pueden concentrar más del 20 % del volumen exportador.
Mantener esa posición requiere sistemas productivos que garanticen calidad de manera consistente y que reduzcan la exposición a riesgos sanitarios y climáticos.
Para Néstor Muñoz, ingeniero agrónomo y representante de Colombia en la Global Farmer Network “la agricultura regenerativa no es una técnica puntual, es una estrategia integral que combina ciencia, tradición y rentabilidad sostenible. En cultivos permite aprovechar suelos antes subutilizados, mejorar la fertilidad y reducir el impacto ambiental, al tiempo que garantiza empleo para madres cabeza de hogar y visibilidad colombiana en los mercados internacionales”.
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