El Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Colombia y Estados Unidos cumple 14 años con una lectura que la Cámara de Comercio Colombo Americana (AmCham Colombia) quiere cambiar: la foto que muestra una caída del 29 % en exportaciones totales desde 2012 es real, pero incompleta.
«El acuerdo comercial no está agotado, está subutilizado», dijo María Claudia Lacouture, presidenta de AmCham Colombia, en conversación con Valora Analitik.
Según AmCham, lo que Colombia le vende a Estados Unidos cambió estructuralmente. En 2012, el 71 % de las exportaciones colombianas hacia ese mercado eran minero-energéticas, en 2025, el 66,4 % fue no minero-energético, con ventas récord de US$10.642 millones en ese segmento. Las exportaciones totales a EE.UU. sumaron US$16.031 millones el año pasado, 11 % más que en 2024.

Café, flores y otros productos
Entre 2021 y 2025, las exportaciones de café crecieron 208 % y las de flores 113 % consolidando a Colombia como principal proveedor mundial de flores en Estados Unidos. Pero el cambio más significativo está en productos que eran marginales o inexistentes hace 14 años: el aluminio pasó de US$47 millones a US$749 millones (+1.494 %), la maquinaria eléctrica de US$50 millones a US$536 millones (+981 %), y el aguacate Hass llegó a US$129 millones en 2025, con un crecimiento del 77 % solo en el último año.
Además, 451 nuevas subpartidas no minero-energéticas que no tenían presencia al inicio del acuerdo ya explican cerca del 12,7 % de las exportaciones de 2025.
Para cuantificar el potencial no aprovechado, AmCham construyó el Índice de Aprovechamiento Exportador (IAE), que compara las exportaciones recientes de cada sector con su potencial proyectado para 2026-2030. Valores por debajo de 1 indican oportunidad pendiente; valores superiores a 1 indican madurez exportadora.

El diagnóstico: Colombia captura entre el 69 % y el 89 % de su potencial en los sectores más dinámicos. Las brechas más amplias están en frutas y frutos comestibles (IAE: 0,69), productos químicos (0,69) y maquinaria eléctrica (0,70). El café, pese a ser el segundo sector exportador no tradicional más grande del TLC, tiene un IAE de 0,78, con una brecha anual estimada de US$600 millones concentrada en café tostado, cápsulas y marcas propias.
En total, cerrar esas brechas internas podría sumar cerca de US$1.751 millones anuales en exportaciones adicionales. «Las brechas no son de acceso arancelario: son de logística, certificaciones, admisibilidad sanitaria y capacidad productiva», precisó Lacouture.
Inversión y turismo: la otra dimensión del acuerdo
Además del comercio de bienes, AmCham señala que el TLC profundizó la inversión extranjera directa (IED) de EE.UU. en Colombia. Entre 2012 y 2025, esa inversión sumó US$41.685 millones, el 22 % de toda la IED del período. El máximo histórico fue 2024 con US$5.383 millones, aunque en 2025 se moderó a US$3.375 millones, representando el 29 % de la IED total recibida por Colombia.
Lacouture atribuyó esa moderación a «la incertidumbre y la desconfianza que se ha generado con la falta de reglas constantes y estables desde la política pública del país«, pero señaló que el interés inversor existe y que Colombia está perdiendo flujos que están llegando a Brasil, Argentina y México.
En turismo, uno de cada cuatro visitantes extranjeros que llegaron a Colombia en 2025 fue estadounidense: 1,19 millones de personas, según cifras del MinCIT. «No es un mercado fácil de reemplazar», dijo Lacouture, recordando que el siguiente mercado emisor, México, aporta alrededor de 400.000 visitantes.

La hoja de ruta para el próximo gobierno
AmCham presentó ocho recomendaciones dirigidas al gobierno 2026-2030: construir un portafolio país con oferta exportable priorizada; fortalecer la inteligencia comercial y arancelaria; implementar un paquete de acceso real al mercado (certificaciones, equivalencia regulatoria, facilitación aduanera); acompañar al menos 500 nuevas empresas exportadoras partiendo de las 3.356 que ya exportan a EE.UU.; crear un fondo de certificaciones estratégicas; desarrollar corredores logísticos competitivos; promover el nearshoring; y defender la ventaja del arancel cero.
«Lo que necesitamos es voluntad política que permita construir acciones público-privadas que nos lleven a ese mercado, que es el más grande del mundo», dijo Lacouture.




