El director ejecutivo de ConocoPhillips, Ryan Lance, afirmó este miércoles que los cambios introducidos por Venezuela a Ley de Hidrocarburos están lejos de ser suficientes para convencer a las empresas internacionales de invertir en el país, y ConocoPhillips habla desde la experiencia: la compañía, una de las mayores petroleras del mundo con sede en Houston, perdió activos por cerca de US$12.000 millones expropiados durante el gobierno de Hugo Chávez en 2007.
«La ley de hidrocarburos vigente no es suficiente para atraer grandes volúmenes de inversión. Una participación gubernamental del 95 % no va a funcionar. Tienen mucho trabajo por hacer de su lado», dijo Lance en entrevista con Bloomberg.
La alerta de ConocoPhillips llega en un momento en que Petróleos de Venezuela (PDVSA) circula entre empresas extranjeras un borrador de contrato que, según Bloomberg, favorece ampliamente al gobierno venezolano en materia de arbitraje, impuestos y condiciones de terminación de acuerdos.
«Se parece mucho a lo que teníamos antes de que nos expropiaran en 2007. No está ni cerca de lo que necesita ser” dijo Lance.
Las modificaciones recientes a la Ley de Hidrocarburos aún permiten al Estado cobrar regalías de hasta el 30 %, impuestos de hasta el 15 % y otros gravámenes adicionales, un esquema fiscal que expertos del sector consideran incompatible con los retornos que exigen proyectos de alto riesgo como los que implica reactivar una industria como la de Venezuela.

La presión de Estados Unidos
El asunto ha llegado a la mesa del gobierno de Donald Trump. Empresas del sector petrolero han pedido a la administración estadounidense que aborde directamente con el gobierno venezolano las condiciones que se ofrecen a los inversores extranjeros.
Doug Burgum, secretario del Interior y titular del Consejo de Dominancia Energética Nacional de Trump, ha mantenido conversaciones con la presidenta encargada Delcy Rodríguez. Burgum señaló que Rodríguez reconoce la necesidad de ser competitiva: «Entienden que no van a revivir su industria a menos que puedan atraer capital.»
Sin embargo, el mismo Burgum planteó la lógica que domina la negociación: las empresas con capacidad de inversión global tienen el poder de decir que no. «Si no les gustan los términos, van a rechazarlos. Eso va a presionar a Venezuela para llegar a un punto donde sea competitiva por el capital que puede fluir a distintos campos alrededor del mundo», dijo.
La reactivación petrolera venezolana es un componente central del interés que ha puesto la administración Trump en el país, tras la captura del Nicolás Maduro. Pero el escepticismo de compañías como ConocoPhillips muestra la brecha que sigue existiendo entre las señales políticas y las condiciones concretas que el mercado considera mínimas para movilizar capital.
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