En un hecho sin precedentes para las finanzas públicas del país, el Gobierno Nacional aumentó la oferta de Títulos de Tesorería (TES) en más de $60 billones durante los primeros cinco meses de 2026, lo que representa un máximo histórico según los cálculos del Banco de Bogotá.
De acuerdo con la entidad, este agresivo ritmo de endeudamiento interno refleja las crecientes necesidades de caja de la Nación en un entorno de alta incertidumbre económica y política.
El incremento de la oferta de deuda interna de largo plazo se ha canalizado a través de tres mecanismos principales: Subastas, que alcanzaron los $31 billones, la cifra más alta registrada en los últimos 11 años, operaciones convenidas con entidades públicas, las cuales sumaron $20 billones, un máximo en 16 años, y canjes de títulos de corto plazo por unos de largo plazo, pues se emitieron $12 billones en TCO, lo cual permite aumentar la oferta sin utilizar formalmente el cupo de endeudamiento.

A pesar de este volumen bruto de emisión, el Banco de Bogotá destacó que el aumento neto del saldo se situó en $49 billones, un máximo de 15 años. Esta moderación en la cifra neta fue posible gracias a la recompra de títulos realizada por el Ministerio de Hacienda en abril por $5,4 billones y al cierre de la operación del TRS (Total Return Swap), que redujo el saldo de títulos a tasa fija con vencimiento en 2033 y 2040 en $8,7 billones.
Vale la pena recordar que, en términos de deuda externa, se observó una reducción en el saldo bruto, situándose en $372,8 billones en abril, gracias a operaciones de manejo de deuda y la recompra de bonos globales. No obstante, la sostenibilidad sigue bajo la lupa debido al aumento del componente interno.

Movimientos recientes y el efecto electoral
Según un análisis de Bancolombia, las últimas semanas han sido críticas para el mercado de deuda pública local. La curva de TES a tasa fija sufrió una desvalorización promedio de 80 puntos básicos (pb) entre abril y mayo.
Este comportamiento responde a una combinación de factores externos, como la persistencia inflacionaria en EE. UU. y el conflicto en Medio Oriente, y elementos internos de alta sensibilidad, resaltó la entidad.
Por ejemplo, la coyuntura política ha jugado un papel determinante. El mercado ha reaccionado con volatilidad ante las encuestas presidenciales que muestran al candidato Iván Cepeda liderando la intención de voto.

Según un informe del Banco Itaú, aproximadamente el 45 % del ajuste reciente en las tasas de los TES obedece exclusivamente a un cambio en las expectativas políticas y la posibilidad de una continuidad de la ideología de gobierno actual.
Para los expertos, el panorama hacia adelante es desafiante. Aunque el Plan Financiero del Gobierno contempla un cupo de emisión de $77 billones para 2026, de los cuales ya se han usado $51 billones, los analistas advierten que difícilmente se cumplirán los supuestos iniciales.
El Banco de Bogotá estima que la Nación podría enfrentar necesidades de financiación adicionales de, al menos, $25 billones antes de finalizar el año. Esta brecha podría ampliarse si los ingresos caen tras la suspensión de decretos clave de recaudo por parte del Consejo de Estado.
En consecuencia, el Banco Itaú proyecta para el cierre de 2026 un déficit fiscal cercano al 6,5 % del PIB, impulsado por el encarecimiento de la deuda en pesos y el bajo nivel de disponibilidades en el Tesoro Nacional.

Dependiendo del resultado electoral, la entidad financiera barajó tres escenarios para la renta fija. En caso de darse victoria de un candidato promercado sería posible una valorización de la curva entre 100 y 150 pb, pero si se mantiene una continuidad se verían desvalorizaciones adicionales que podrían llevar las tasas a niveles del 14,50 % o el 15,50 %.
De hecho, en un escenario adverso, con un deterioro fiscal severo, las tasas podrían tocar un piso del 16 %.
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