Colombia tiene cerca de 12 millones de personas, equivalentes a 3,7 millones de hogares, que utilizan gas licuado de petróleo (GLP) como combustible para la cocción de alimentos. Antioquia lidera el consumo, con 18,8 % del total. Le siguen Cundinamarca (11,8 %), Valle del Cauca (8,2 %), Nariño (7,1 %); Santander (5,1%); Bogotá (4,8%), entre otros.
El GLP proviene de la mezcla de propano y butano y es lo que comúnmente se conoce en los hogares como el gas en cilindro o la pipeta. Según manifestaron gremios del sector, este combustible se consolidó dentro de la canasta energética de los colombianos, ya que llega a cerca de 98 % de los municipios del país.
Las compañías que lideran este mercado son Colgas, con una participación de 41 %; seguida por Gasco (15 %), Gas País (13 %), Montagas (5 %) y Roscogas (4 %) entre otras empresas que participan en el sector.
Pero no solamente los hogares consumen este energético. También lo hacen los sectores industrial y comercial. Adicionalmente, las cifras del mercado apuntaron a que el crecimiento en ventas entre 2024 y 2025 fue de 7,6 %. A la vez, gremios como la Asociación Colombiana de GLP (Gasnova) indicaron que este combustible juega un papel importante en la transición energética, ya que ofrece respaldo a las energías renovables, ayuda a satisfacer la demanda de los sectores residenciales e industriales y contribuye a sustituir el uso de leña.

Pero más allá de estos indicadores, existe una coyuntura particular que atraviesa Colombia. La primera es la posibilidad de una eventual superola de calor durante el segundo semestre de 2026. La segunda es el déficit estructural de gas que enfrenta el país. Lo anterior se debe a que el mercado local dejó de producir suficiente gas para abastecer la demanda interna y actualmente debe importar cerca de 25 % de su consumo.
Patricio Mura, gerente general del Grupo Gas País, manifestó que el panorama energético para Colombia no es alentador de cara al segundo semestre de 2026. Agregó que los proyectos de regasificación con los cuales se esperaba contar con una oferta suficiente de gas no están entrando en operación a la velocidad prevista, haciendo referencia directa a las iniciativas de Buenaventura (Valle del Cauca) y Puerto Bahía (Cartagena). A esto añadió que el panorama internacional también suma incertidumbre, con la guerra entre EE. UU. e Irán.

“Todo esto hace que sea probable que en el último trimestre tengamos un déficit de gas natural que podría estar alrededor de los 80 o 100 Giga BTU diarios, y la gran pregunta es: ¿con qué Colombia va a reemplazar esa energía? Principalmente, estamos hablando nuevamente del segmento industrial. Entonces creemos que el GLP nuevamente va a tener una segunda oportunidad, un segundo rol protagónico y va a ser la principal energía de sustitución”, dijo.
Agregó que Gas País adelanta contratos para la importación de GLP e inversiones en infraestructura que permitan atender a más clientes. De esta manera, manifestó que, ante un escenario desfavorable para Colombia, el GLP será un energético para la sustitución, particularmente en el sector industrial durante el último trimestre de 2026.

Tendencia a la importación
Otros datos del mercado señalaron que, en caso de que la demanda de este energético crezca 5 %, para 2027 sería necesario importar 51 % del GLP consumido en el país, mientras que para 2030 las compras externas ascenderían a 65 %. Por esta razón, el sector viene realizando inversiones en infraestructura para atender el aumento de las importaciones.

También se indicó que los costos del GLP y del gas natural para el sector industrial se han nivelado durante 2025 y 2026. Según el sector, esta es una de las razones por las cuales el GLP estaría ganando competitividad y podría asumir un papel más relevante como alternativa energética.




