El Mundial de Fútbol está por empezar y durante las próximas semanas millones de personas en todo el planeta ajustarán sus rutinas para seguir los partidos de la mayor cita deportiva del mundo. La edición de 2026 no solo es histórica por reunir por primera vez a 48 selecciones y disputarse en Estados Unidos, México y Canadá, sino también porque se extenderá durante más de un mes, desde el 11 de junio hasta el 19 de julio, con un total de 104 partidos.
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Para muchos colombianos, la pasión por el fútbol coincidirá con reuniones, jornadas laborales, compromisos comerciales y horarios de oficina. La situación será aún más evidente cuando juegue la Selección Colombia, cuyos encuentros concentrarán la atención de millones de trabajadores que intentarán seguir los resultados desde sus celulares, computadores o televisores instalados en sus lugares de trabajo.
Ante este escenario, numerosas compañías enfrentan el mismo dilema que aparece cada cuatro años: permitir que los empleados vean los partidos o mantener las rutinas habituales de trabajo.
Sin embargo, expertos en gestión empresarial sostienen que la discusión podría estar mal planteada. La pregunta ya no sería cómo evitar que los colaboradores sigan el Mundial, sino cómo aprovechar ese interés para fortalecer el compromiso, la colaboración y el sentido de pertenencia dentro de las organizaciones.
De acuerdo con José Manuel Corrales, profesor de Economía y Empresa de la Universidad Europea, el torneo deja lecciones que van mucho más allá del deporte y que pueden trasladarse directamente a la gestión empresarial.
Del fútbol a la oficina: los beneficios de ver el Mundial en el trabajo
Para Corrales, muchas de las dinámicas que explican el éxito de una selección nacional también ayudan a entender el funcionamiento de los equipos de trabajo dentro de una empresa.

«En una empresa, un esquema táctico como un 4-4-2 equivale a una estructura equilibrada entre operaciones, ventas, soporte y dirección. Lo importante no es el organigrama, sino la coordinación entre funciones. La evidencia muestra que una correcta alineación de roles puede incrementar la productividad hasta en un 25 %», explica el académico.
El experto señala que uno de los principales aprendizajes que deja el Mundial está relacionado con la construcción de equipos diversos y complementarios.
«Los seleccionadores no buscan once jugadores iguales. Saben que la diversidad de capacidades mejora el resultado colectivo. En las empresas ocurre lo mismo: los equipos diversos generan más innovación y tienen una mayor capacidad para adaptarse a entornos cambiantes», afirma.
Uno de los aspectos más llamativos del análisis es que permitir espacios para seguir algunos encuentros no necesariamente implica una caída de la productividad.
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Durante los torneos internacionales, muchas organizaciones habilitan pantallas, ajustan horarios o permiten pausas temporales para que los trabajadores puedan seguir determinados partidos. Según Corrales, cuando estas medidas se gestionan adecuadamente pueden producir efectos positivos sobre el ambiente laboral.
«La euforia colectiva asociada a eventos como el Mundial activa mecanismos emocionales que favorecen la cooperación y el sentido de pertenencia. Cuando las organizaciones aprovechan estos momentos para fortalecer vínculos, se observan mejoras significativas en el clima laboral y el compromiso de los equipos», explica el experto.
En otras palabras, un partido visto en grupo puede convertirse en una herramienta de integración tan efectiva como algunas actividades tradicionales de bienestar empresarial.
Por ejemplo, una compañía que permita a sus empleados reunirse durante una hora para observar un partido de Colombia podría recuperar ese tiempo posteriormente mediante mayores niveles de motivación, colaboración y compromiso con las metas del equipo.
El experto también advierte sobre los riesgos de adoptar posiciones excesivamente restrictivas frente al Mundial.
«La evidencia en gestión demuestra que la prohibición suele aumentar el descontento y reducir el compromiso. Es más efectivo establecer reglas claras, promover la corresponsabilidad y confiar en los equipos para cumplir sus objetivos», asegura Corrales.

La recomendación para las áreas de talento humano consiste en buscar esquemas flexibles que permitan equilibrar productividad y bienestar.
Entre las alternativas planteadas aparecen ajustes temporales de horarios, espacios comunes para seguir partidos específicos o acuerdos asociados al cumplimiento de metas semanales.
«Implementar acuerdos de flexibilidad temporal asociados al cumplimiento de metas semanales permite mantener altos niveles de productividad sin sacrificar el bienestar de los colaboradores», sostiene el académico.
Más allá de los resultados deportivos, Corrales considera que el fútbol ofrece enseñanzas valiosas sobre liderazgo, coordinación y aprendizaje organizacional.
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«En el fútbol solo gana uno, pero todos pueden aprender. Los equipos que analizan sus fracasos, identifican oportunidades de mejora y ajustan su estrategia suelen obtener mejores resultados en el futuro. Esa es una lección que las empresas deberían aplicar todos los días», concluye.




