Una de las modificaciones más importantes de la reforma laboral en Colombia contemplaba, entre otros aspectos, el reconocimiento de beneficios salariales a los contratos de aprendizaje, como los que se ofrecen para el SENA; sin embargo, habría generado un efecto distinto.
Un análisis de Camilo Cuervo, socio de Holland & Knight, muestra que el contrato de aprendizaje no estaba ni debería estar enfocado en una relación subordinada como la de cualquier otro trabajador. Su finalidad es distinta: permitir que el estudiante aprenda, se capacite y adquiera experiencia práctica.

Indica que, con lo incluido en la reforma laboral en Colombia, se estima que más de 80.000 empresas obligadas a vincular aprendices han optado por la monetización. “Los principales afectados son precisamente los estudiantes, quienes encontraban en el contrato de aprendizaje una de las oportunidades más importantes para adquirir experiencia antes de obtener su título”.
Más efectos de la reforma laboral en Colombia para los contratos de aprendizaje
Señala el informe del experto que se está debilitando uno de los principales semilleros de formación laboral del país, toda vez que muchas empresas no están dispuestas a asumir mayores costos ni mayores riesgos, por lo que los propios estudiantes del SENA comienzan a cuestionarse si la laboralización del contrato genera efectos no deseados.
“Se pierde un recurso importante para las organizaciones. Aunque el aprendiz no siempre era altamente productivo —precisamente porque estaba en proceso de formación—, sí aportaba apoyo en diferentes áreas de la empresa”, complementa Cuervo sobre la reforma laboral.

Asimismo, y ante el incremento de costos y riesgos, muchas organizaciones prefieren monetizar la cuota. Como consecuencia, se pierde no solo la oportunidad para que el aprendiz se forme, sino también una herramienta valiosa para que las empresas desarrollen talento.
Sobre los efectos en el mercado laboral, Cuervo llama la atención sobre que el impacto puede ser especialmente grave en la formación técnica y administrativa. “El contrato de aprendizaje representaba la culminación natural del proceso formativo, particularmente en áreas técnicas donde la experiencia práctica resulta determinante”.




