Inside Venezuela | La transición venezolana 5 meses después de la caída de Maduro: menos respaldo político y economía estancada

La desaprobación de Delcy Rodríguez pasó de 44,3 % en febrero a 58,7 % en mayo, mientras que el 79 % de los venezolanos dice que la economía va mal.

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Cuando Delcy Rodríguez asumió la Presidencia de Venezuela, las primeras encuestas le daban un margen de maniobra razonable: 37 % de aprobación frente a 44,3 % de desaprobación. Cinco meses después, esos números se mueven en una sola dirección. La última encuesta de AtlasIntel y Bloomberg registra 25,2 % de aprobación y 58,7 % de desaprobación, sin un solo mes de rebote en la serie.

Gráfica: Venezuela Latam Pulse de Atlas Intel y Bloomberg.
Gráfica: Venezuela Latam Pulse de Atlas Intel y Bloomberg.

Que la caída haya sido constante descarta que responda a un evento puntual y apunta a algo más estructural: la distancia entre las expectativas que generó la transición y lo que la mayoría de los venezolanos experimenta en su vida diaria.

Esa distancia tiene nombre: la economía. El 79 % considera que la situación económica del país es mala, el 75 % dice lo mismo del mercado laboral y el 60 % evalúa así la situación de su propia familia.

Estos números reflejan lo que Iván Acosta, presidente del Comité de Recursos Humanos de VenAmCham, identificaba meses atrás como los termómetros reales de la reactivación (consumo, tipo de cambio y seguridad) y en los tres la vida cotidiana del venezolano promedio no ha cambiado de forma perceptible.

Gráfica: Venezuela Latam Pulse de Atlas Intel y Bloomberg.
Gráfica: Venezuela Latam Pulse de Atlas Intel y Bloomberg.

La inflación sigue alta, la brecha cambiaria persiste y los dólares que genera la apertura petrolera todavía no se traducen en poder adquisitivo para la mayoría de los hogares.

«El poder de compra y el salario del venezolano sigue siendo el mismo e insuficiente para una canasta alimentaria que está alrededor de los US$560«, señaló a Valora Analitik Aaron Olmos, economista y docente del IESA.

Que el 60,7 % siga señalando la corrupción como el principal problema del país refuerza esa percepción: para buena parte de los venezolanos, el cambio en el gobierno no implicó un cambio en las condiciones que más los afectan.

La evaluación de la gestión de Delcy Rodríguez sigue la misma línea: el porcentaje que la califica como «excelente o buena» bajó de 23,4 % en febrero a 13,1 % en mayo, mientras los que la califican «malo o muy malo» pasaron de 33,5 % a 48,9 %. Lo revelador es que la franja «regular» se mantuvo cerca del 38 % durante todo el período; el movimiento no viene de un rechazo ideológico que se endurece, sino de personas que antes esperaban resultados y hoy ya no los ven: quienes calificaban el gobierno como aceptable están migrando hacia la evaluación negativa, no hacia una oposición activa.

Gráfica: Venezuela Latam Pulse de Atlas Intel y Bloomberg.
Gráfica: Venezuela Latam Pulse de Atlas Intel y Bloomberg.

El respaldo con el que arrancó Delcy Rodríguez se agota

Los cruces demográficos muestran dónde está más concentrado ese malestar y, sobre todo, qué implica políticamente. Entre quienes tienen educación superior, la evaluación negativa del gobierno llega a 70,9 %; entre los votantes de Edmundo González Urrutia en 2024, la desaprobación alcanza 84,6 %.

Ese segundo dato es el más significativo para leer el estado de la transición: la oposición que aceptó el proceso como una salida viable y que le dio a Rodríguez el margen político inicial para gobernar sin confrontación abierta es precisamente la que hoy le exige más, y sin ese respaldo tácito el equilibrio que permitió la estabilidad de los primeros meses es más difícil de sostener.

«Con Venezuela está pasando que hay una postura exageradamente positiva de que todo se va a lograr, todo va a ocurrir. Y lo cierto es que hay muchas cosas que todavía no están claras. Cualquier proceso de reactivación industrial, económica, empresarial, pasa por seguridad jurídica. Y mucho de eso todavía no está resuelto», advirtió Olmos.

Bajo ese marco, la imagen de los líderes políticos muestra una asimetría importante. María Corina Machado mantiene 55 % de imagen positiva, prácticamente sin variación desde febrero, y es la figura mejor evaluada entre todas las medidas, por encima de Marco Rubio (49 %), Edmundo González Urrutia (47 %) y Donald Trump (45 %). Rodríguez, en cambio, está en 22 % positivo y 59 % negativo.

Imagen de los líderes políticos:

Gráfica: Venezuela Latam Pulse de Atlas Intel y Bloomberg.
Gráfica: Venezuela Latam Pulse de Atlas Intel y Bloomberg.

Gráfica: Venezuela Latam Pulse de Atlas Intel y Bloomberg.

Que la figura con mayor respaldo ciudadano no ejerza el gobierno y que quien gobierna acumule rechazo a este ritmo plantea una tensión que hasta ahora se ha administrado sin mayores fracturas, cuánto tiempo puede sostenerse así depende de lo que ocurra con la economía en los próximos meses.

Y ahí aparece el único contrapeso real que muestran los datos. A pesar del pesimismo sobre el presente, el 45 % cree que la economía del país mejorará en los próximos seis meses, el 46 % anticipa mejoras para su familia y el 43 % espera un mercado laboral mejor.

Gráfica: Venezuela Latam Pulse de Atlas Intel y Bloomberg.
Gráfica: Venezuela Latam Pulse de Atlas Intel y Bloomberg.

El Índice de Expectativas se ubica en +20, mientras el de situación actual está en -54,7; esa brecha de casi 75 puntos entre cómo se vive hoy y qué se espera para mañana es lo que sostiene la estabilidad social en este momento.

«Los empresarios están monitoreando constantemente su flujo de caja y tratando de asegurar divisas por la vía que puedan», apuntó Olmos.

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Los venezolanos no han abandonado la apuesta por la transición, pero la evalúan cada mes con menos paciencia. Si la segunda mitad del año no trae mejoras concretas y perceptibles en salarios y costo de vida, ese optimismo, hoy el activo más importante del gobierno empieza a agotarse y con él, el margen político de Delcy Rodríguez.