La inflación en Estados Unidos mostró un alivio mayor al esperado durante junio. El índice de precios al consumidor (IPC) se ubicó en 3,5 % anual, por debajo del 4,2 % registrado en mayo y de la previsión del mercado, que apuntaba a una tasa de 3,8 %.
De acuerdo con la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS), en términos mensuales el IPC cayó 0,4 %, la mayor disminución desde abril de 2020, impulsada principalmente por el descenso en los precios de la energía.
El resultado sorprendió a los analistas, que esperaban una caída mensual de apenas 0,2 %.
El principal factor detrás de la moderación inflacionaria fue la reducción de los costos energéticos. El índice de energía retrocedió 5,7 % en junio, aunque todavía acumula un incremento de 15,7 % frente al mismo mes del año anterior.
Por su parte, la inflación subyacente, que excluye los precios de alimentos y energía y es uno de los indicadores más seguidos por la Reserva Federal, permaneció estable en junio y se ubicó en 2,6 % anual, también por debajo del 2,9 % esperado por el consenso del mercado.
Otros componentes del índice mostraron un comportamiento moderado. Los precios de los alimentos aumentaron 0,2 %, los vehículos nuevos permanecieron sin cambios, los automóviles usados disminuyeron 0,2 % y la ropa cayó 0,6 %.
Asimismo, los costos de los servicios, otro indicador clave para evaluar las presiones inflacionarias de largo plazo, mostraron una desaceleración. Los servicios, excluyendo energía, permanecieron prácticamente estables, con un incremento de apenas 0,1 % en vivienda y una caída de 0,3 % en transporte.
Tras la publicación del informe, los futuros de las acciones en Wall Street registraron ganancias y los rendimientos de los bonos del Tesoro descendieron, reflejando una reacción positiva de los inversionistas.
No obstante, el dato no cambiaría de inmediato la hoja de ruta de la Reserva Federal. Aunque la inflación mostró una desaceleración mayor a la prevista, el mercado sigue anticipando que el banco central mantendrá sin cambios las tasas de interés en su reunión del 28 y 29 de julio y posteriormente aprobaría un aumento de 25 puntos básicos en septiembre.
Actualmente, la tasa de referencia de la Reserva Federal se ubica en un rango de 3,5 % a 3,75 %.
El gobernador de la FED, Christopher Waller, afirmó recientemente que serán necesarios varios meses de datos favorables para tener confianza en que la inflación regresa de manera sostenida al objetivo del 2 %.
En la misma línea, el presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, ha reiterado desde su llegada al cargo en mayo que el control de la inflación seguirá siendo una prioridad para la autoridad monetaria, pese a que anteriormente había manifestado que las tasas podrían reducirse en el futuro si las condiciones económicas lo permiten.
—




