La Unidad de Proyección Normativa y Estudios de Regulación Financiera (URF) dio un paso decisivo para integrar a Colombia con los grandes centros financieros del mundo mediante la publicación de un decreto que introduce reformas estructurales al mercado de valores local.
El objetivo de la norma (disponible al final de este artículo) es que al alinear las reglas de juego con los estándares internacionales de países desarrollados, el mercado de valores colombiano sea más líquido, eficiente y atractivo para los inversionistas extranjeros.
La entidad identificó que algunos requisitos del mercado de valores no encajaban con las prácticas internacionales en al menos seis frentes, por lo que diseño cambios estructurales con el objetivo de fortalecer su infraestructura, competitividad y liquidez.
En primer lugar, para modernizar las Operaciones del Mercado Monetario (OTC), permite el uso de moneda extranjera, valores emitidos en el exterior (como ADR o GDR) y deuda soberana extranjera con grado de inversión como colateral en operaciones de reporto, simultáneas y Transferencias Temporales de Valores (TTV).
También flexibiliza la operatividad al dejar que las contrapartes en el mercado mostrador puedan determinar libremente los plazos de las operaciones (incluso superiores a un año), las especies elegibles y la administración de las garantías.
En segundo lugar, crea un nuevo esquema de pago de dividendos en tres momentos (periodo ex dividendo, periodo de registro y periodo de pago efectivo), en línea con prácticas globales, y permite que el pago del dividendo equivalente en operaciones TTV se realice al momento de la liquidación, evitando las confusiones operativas y tributarias actuales.
En tercer lugar, habilita a las Cámaras de Riesgo Central de Contraparte locales para suscribir acuerdos con pares del extranjero bajo reglas estrictas de gobernanza, modelos de garantías equivalentes y la prohibición de repartir pérdidas, lo que permite la compensación y liquidación trasnacional de operaciones.
Además, en pro de la competitividad, autoriza a las entidades vigiladas por la Superintendencia Financiera (como bancos, fiduciarias y comisionistas de valores) a participar directamente en las bolsas de bienes y productos (como la Bolsa Mercantil) sin necesidad de crear una sociedad comisionista especializada.
También crea una operación especial para la venta de bloques o lotes de acciones de forma ágil, usando metodologías como subastas electrónicas o libros de ofertas, reemplazando la rigidez del antiguo sistema.
Finalmente, faculta a los administradores locales de fondos de inversión colectiva (FIC) y de capital privado para gestionar y administrar fondos constituidos en el exterior, facilitando la exportación de talento financiero nacional, y autoriza a los custodios de valores a administrar programas de préstamo recurrente también para valores extranjeros listados en el exterior.
Con la entrada en vigor de esta norma, el Gobierno Nacional busca no solo democratizar el acceso al capital, sino asegurar que la infraestructura financiera del país sea lo suficientemente sólida para competir en las grandes ligas de la inversión global.
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