La carrera de Nike: de los experimentos de un entrenador a las zapatillas que cambiaron la historia del deporte

Lo que nació como un intento por ganar segundos en una pista terminó en una carrera empresarial que convirtió a Nike en un referente de la industria.

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“Solo hazlo”... Esas quizás son las palabras que pasan por la mente de muchos deportistas antes de iniciar una carrera, pero también son el lema que transformó la industria del deporte y les dio a atletas y aficionados la sensación de correr con alas en los pies.

Pero esta historia no comienza con ese eslogan, sino en la década de 1950 con un entrenador de atletismo que quería cambiar las reglas del juego. 

El nombre antes de Nike 

Para el deportista veterano Bill Bowerman, correr no solo requería de una buena técnica, sino también de un calzado cómodo, ligero y resistente. Algo poco frecuente para esos tiempos. 

En esa época, la mayoría de zapatillas se fabricaban con materiales rígidos como el cuero y clavos de metal, lo que las hacía muy pesadas a la hora de competir. Esa insatisfacción llevó a Bowerman a buscar materiales alternos que permitieran a los corredores recortar segundos.

Su primer paso fue desarmar zapatillas de carreras con una sierra de cinta para estudiar cada una de sus piezas. A partir de ese análisis, comenzó a experimentar con placas de metal y plástico provistas de clavos, combinándolas con distintos empeines y hormas en busca de un calzado más eficiente.

El primer conejillo de indias en probar sus diseños fue su estudiante Phil Knight, con quien años después fundaría Blue Ribbon Sports, la empresa que años más tarde daría origen a Nike y cambiaría para siempre la historia de los zapatos para hacer deporte.

La compañía empezó importando calzado japonés de la marca Onitsuka Tiger en 1964, luego de que Knight viajara a Japón y cerrara un trato por una inversión inicial de US$1.000.

Un año después ya habían vendido cerca de 1.300 pares de zapatos y empezaron a diseñar prototipos. 

Cómo nació Nike
Cómo nació Nike. Foto: Canva

El logotipo de la victoria

En 1968 se lanzó el primer par de zapatillas diseñadas por Bowerman: las Cortez. El modelo contaba con una entresuela de esponja suave que amortiguaba el impacto al caminar, así como un diseño que luego se volvería emblemático.

Para comienzos de la década de los 70, los dos amigos tenían en la mira doblar la apuesta. Fue entonces cuando decidieron dejar de distribuir zapatillas a través de Blue Ribbon y fundan Nike en honor a la diosa griega Niké, representante de la victoria. Su logo, el popular Swoosh, fue diseñado por la estudiante Carolyn Davidson para transmitir la sensación de velocidad y movimiento. 

La mente experimental de Bowerman siguió maquinando nuevas ideas. Una mañana, mientras desayunaba, se le ocurrió usar la wafflera de su esposa para probar caucho flexible. El patrón inspirado en un waffle ofrecía mayor agarre, a la vez que reducía el peso total del zapato. 

Las Waffle Trainer posicionaron a Nike en el mapa mundial del calzado deportivo, sentando las bases para un crecimiento sin precedentes.

Para los 80, Nike ya había alcanzado una cuota de mercado del 50 % en EE. UU. y fue sumando más productos a su línea de negocios, incluyendo marcas como Converse, Cole Haan y Canstar Sports. 

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Zapatillas Nike
Zapatillas Nike. Foto: Canva

La entrada de los Air Jordan

Además de sus innovadores modelos, la marca comenzó a hacerse un nombre por cuenta de sus acuerdos de patrocinio con grandes leyendas del deporte. Quizás el más lucrativo fue el que cerró con el basquetbolista Michael Jordan. 

El patrocinio comenzó en 1984 por un valor inicial de US$2,5 millones por cinco años. Si bien el deportista contempló inicialmente firmar con Adidas, impulsado por su madre, Deloris Jordan, el acuerdo incluyó un porcentaje de regalías del 5 % por cada zapatilla vendida.

Como parte de esta transacción, la marca creó una línea propia de calzado dedicada exclusivamente al jugador: los icónicos Air Jordan 1.

Es así como lo que comenzó como un contrato con una joven promesa del baloncesto terminó redefiniendo la estrategia de la compañía. Los Air Jordan dejaron de ser un simple modelo de zapatillas para convertirse en un fenómeno de ventas y uno de los grandes impulsos para que Nike afianzara su presencia en los mercados internacionales.

Décadas después de aquellas primeras pruebas con caucho, clavos y suelas, el símbolo inspirado en el movimiento sigue acompañando a millones de corredores y deportistas. Un recorrido que comenzó con la búsqueda de unas zapatillas más ligeras y que, con el tiempo, llevó a Nike a cruzar una meta mucho más amplia: convertirse en un símbolo del deporte a nivel mundial.

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