“Este año el capital de inversión no será tan selectivo o focalizado como en el pasado”: CFA Society Colombia

Felipe Becerra, presidente de CFA Society Colombia, destacó que las señales del nuevo gobierno traen claridad de cara al futuro de los negocios.

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El reciente encuentro del Investment Summit se convirtió en el escenario idóneo para analizar el rumbo de los capitales en Colombia. En un momento marcado por una coyuntura de transición política y de enormes retos macroeconómicos, Felipe Becerra, presidente de CFA Society Colombia, destacó que las señales iniciales del nuevo ejecutivo traen claridad de cara al futuro de los negocios y el mercado de capitales.

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Frente a un periodo previo que el mercado percibía como restrictivo para la voluntad de inversión, la llegada de una administración con un enfoque favorable a la apertura económica y la atracción de capitales modifica sustancialmente las expectativas, de acuerdo con el experto.

No obstante, señaló que este panorama optimista convive con desafíos apremiantes de corto plazo que van desde la presión inflacionaria hasta la necesidad de consolidar la estabilidad jurídica y fiscal.

¿Cómo percibe la coyuntura política y económica actual y qué impacto tiene en las expectativas de crecimiento del país?

Nosotros estamos en un momento muy particular, y de hecho creemos que este evento tiene un excelente timing por las señales que empezamos a observar incluso antes de que inicie formalmente el gobierno. No hay que tapar el sol con un dedo: el nuevo gobierno es proeconomía, pro apertura de negocio y proinversión, lo cual aclara significativamente el panorama a futuro.

A pesar de esto, nos enfrentamos a desafíos inmediatos. Daniel Velandia de Credicorp Capital nos planteaba la necesidad de una reconstrucción a nivel de gobierno para generar confianza, teniendo a la seguridad y la salud como pilares fundamentales.

Adicionalmente, factores como el fenómeno de El Niño, el terremoto que lamentablemente vivimos en el país y las presiones inflacionarias —que han elevado las expectativas de inflación del 6 % al 7 % para el cierre del año— generan impactos negativos.

Sin embargo, la expectativa de un mayor crecimiento, asociada a una mayor confianza, al estímulo de la inversión extranjera directa y al impulso de los sectores de infraestructura y construcción, nos permite proyectar crecimientos promedio por encima del 3 % para los próximos años. Este año el capital no será tan selectivo o focalizado como en el pasado; anticipamos una mayor apertura.

¿Qué tan rápido responde la inversión a estos cambios de gobierno y qué se requiere para mitigar la volatilidad?

Aunque no es posible poner una fecha exacta a esta transición, la confianza del inversionista extranjero tiene una correlación directa con la volatilidad. En la medida en que existan flujos de capital de manera sostenida, la volatilidad en los diferentes mercados comenzará a disminuir.

Esto permitirá marcar tendencias basadas en fundamentales económicos reales, y no en expectativas pasajeras de lo que se escribe en Twitter o de decisiones de un día para otro.

Pensar el mercado de una manera estructural otorga menor volatilidad de precios, así como mayor profundidad y liquidez. Aún quedan retos enormes a corto plazo para el presidente Abelardo de la Espriella y para José Manuel Restrepo antes de estabilizar la economía colombiana, pero tenemos la visión y la expectativa clara de que vamos encaminados hacia allá.

En este ecosistema, ¿cuál es el verdadero rol de los fondos de pensiones y de los inversionistas institucionales?

Los fondos de pensiones juegan un papel fundamental porque son de nuestros principales inversionistas locales y determinan la inversión de capital en el país. Ellos promueven directamente los proyectos de infraestructura y construcción de vivienda, especialmente para cubrir el déficit habitacional.

Actualmente, existen retos institucionales debido a decretos recientes que limitan geográficamente y por tipo de activo la composición de los portafolios de los fondos de pensiones.

El mensaje de los directivos de estos fondos —quienes administran recursos equivalentes al 30 % del PIB de Colombia— es claro: cuentan con los flujos y la capacidad, pero necesitan activos disponibles, menos restricciones y reformas alineadas con estándares internacionales para seguir creciendo y cuidar el ahorro individual de las personas.

Por su parte, el inversionista internacional llegará cuando disminuya la prima de riesgo país, algo que solo ocurrirá si ceden la incertidumbre crediticia y la inestabilidad regulatoria.

¿Las remesas reflejan de alguna manera ese interés en la inversión y la confianza en el país?

Es cierto que el flujo de dinero exterior ha aumentado y representa cerca del 3 % del PIB, lo cual es positivo en términos absolutos, pero este comportamiento responde a un fenómeno migratorio de colombianos que salieron del país por una pérdida previa de confianza.

Retornar esa confianza es una tarea larga. Además, la apreciación del peso frente al dólar genera un deterioro sobre el valor de dicho ingreso de remesas.

La inversión real y el apalancamiento que define los grandes proyectos de infraestructura y de capital privado proviene de los fondos institucionales y de las casas de inversión del exterior.

¿Cuáles son las tareas pendientes del gobierno y de los originadores de proyectos para destrabar el capital?

Es un dilema similar al del perro que intenta morderse la cola. Los fondos de pensiones exigen un historial probado de éxito (track record) en sus procesos de debida diligencia, pero los fondos de capital privado locales a veces carecen del historial suficiente para recibir un cheque en blanco.

Para romper este ciclo, se deben buscar capitales alternativos que permitan construir ese historial y así habilitar a los fondos de pensiones a calificarlos e incluirlos en sus portafolios de pensiones obligatorias y voluntarias.

Por el lado del gobierno, más allá de los discursos iniciales, la tarea principal radica en disminuir el déficit fiscal y reconstruir el deterioro fiscal acumulado. El objetivo debe ser recortar el déficit fiscal hasta llegar a un nivel cercano al 4 %, que sigue siendo elevado, pero nos equipara con los pares regionales.

Para lograrlo, hay que revisar el tamaño del Estado, el cual creció de forma acelerada y sin un sentido claro en los últimos cuatro años. Si se incurre en déficit, debe ser para generar un estímulo que se traduzca en crecimiento económico; si esto no ocurre, es porque los recursos no se están utilizando adecuadamente.

¿Cuál es el balance y el propósito central de esta edición del Investment Summit?

La economía viene atravesando diversos tropiezos, pero hoy vemos señales diferentes y positivas sobre cómo puede funcionar en el corto y mediano plazo. Quisimos reunir en este espacio a participantes de un perfil predominantemente técnico y profesional del mercado de capitales, con la finalidad de que se lleven ideas claras, excelentes perspectivas y herramientas sólidas. Queremos que estas discusiones tengan un impacto real en su toma de decisiones diarias una vez regresen a sus escritorios.