La inteligencia artificial avanza a pasos agigantados y, con ella, sus aplicaciones en diferentes industrias. En el caso de los hidrocarburos, uno de los focos está en el “viaje del dato” y en su papel a lo largo de la cadena, desde la exploración hasta el transporte.
El tema fue abordado en el panel “La era inteligente del oil & gas: inteligencia artificial, automatización y decisiones en tiempo real”, presentado en el más reciente congreso de la Asociación Colombiana de Ingenieros de Petróleos, Energía y Tecnologías Afines (Acipet). Allí, expertos del sector discutieron el impacto que esta herramienta está teniendo en la transformación de la industria energética.
El “viaje del dato” hace referencia al recorrido de transformación continua desde que la información nace en los procesos físicos y operativos hasta que se convierte en decisiones estratégicas respaldadas por inteligencia artificial.
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El impacto de ese trayecto se ve reflejado en la optimización de procesos como el transporte de hidrocarburos, al pasar de una gestión reactiva a un modelo predictivo, automatizado y de prevención en tiempo real.

Según explicó Juan Felipe Ortiz, jefe de operación central de poliductos de Cenit, la IA puede contribuir a fortalecer la seguridad de esta actividad en aplicaciones como la detección ágil y precisa de fugas de presión o extracciones no autorizadas o la mitigación de riesgos mecánicos e integridad de las tuberías.
Pero para que ese dato pueda convertirse en una herramienta de anticipación, no basta con recopilarlo. También es necesario integrarlo, procesarlo y representarlo de manera que permita entender qué está ocurriendo en los activos físicos y qué podría pasar con ellos. Es allí donde aparecen los gemelos digitales, una de las aplicaciones que está tomando fuerza en la transformación tecnológica del sector.
Miguel D’Alessio, CEO de Siemens en Colombia, destacó cómo este concepto potencia la integración continua de datos operacionales para reflejar con mayor precisión la realidad del campo. Eso incluye probar instalaciones en el entorno digital antes de poner en marcha sus servicios o facilitar la simulación de infraestructuras para capacitar a los operadores.
Al combinarse con inteligencia artificial, el gemelo digital también puede analizar variables en tiempo real para predecir fallas en equipos, optimizar el consumo energético y sugerir recomendaciones preventivas al operador.
En ese contexto, los panelistas también enfatizaron la importancia de la soberanía de datos y la necesidad de mantener el criterio humano frente al avance de la autonomía industrial.
“La autonomía y la automatización de la inteligencia artificial es posible en nuestro sector, es posible en nuestras operaciones, pero su supervisión debe ser proporcional al riesgo de las decisiones que esa inteligencia artificial va a tomar”, resaltó Ortiz.
En esa línea, coinciden en que, aunque la tecnología asume tareas de monitoreo y alerta, la autonomía se delega en función del nivel de riesgo, manteniendo al operador humano como el responsable de la valoración directa y la toma de decisiones críticas sobre la seguridad operativa.
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