La intervención de Colombia ante la Asamblea General de las Naciones Unidas dejó sobre la mesa varias definiciones del Gobierno de Abelardo De La Espriella sobre la política internacional, la economía y la seguridad. El discurso fue leído este jueves por el vicepresidente José Manuel Restrepo, quien llevó a Nueva York las palabras preparadas por el mandatario para el 81.º período de sesiones de la ONU.
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Uno de los elementos centrales fue la posición crítica frente al funcionamiento de Naciones Unidas, aunque acompañada de una defensa de la cooperación entre países. De La Espriella sostuvo que sus cuestionamientos no significan un rechazo a la organización, sino que parten de la necesidad de revisar su capacidad para responder a los problemas actuales.
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“Precisamente porque reconozco el valor de la cooperación, hoy quiero hablarles con franqueza a las Naciones Unidas. He sido crítico de esta organización. Lo he sido antes de llegar a la Presidencia”, afirmó el mandatario en la carta leída por Restrepo.
Críticas del Gobierno De la Espriella al funcionamiento de la ONU
De La Espriella planteó que, ocho décadas después de la creación de Naciones Unidas, la discusión debe concentrarse en la eficacia de sus instituciones y en la capacidad para producir resultados.
“La propia Carta es muy clara. Esta organización nació para mantener la paz y la seguridad internacional, para fomentar las relaciones de amistad entre las naciones y para promover cooperación para resolver los grandes problemas comunes”, señaló.

A partir de esa premisa, formuló cuestionamientos sobre la burocracia, el uso de recursos y los resultados de la organización: “¿Está la ONU cumpliendo aquellos propósitos con la eficacia que requiere el mundo actual? ¿Hay estructuras burocráticas que se han vuelto excesivamente pesadas? ¿Dedicamos demasiados recursos, demasiada energía a administrar procedimientos y muy poco a resolver problemas?”, preguntó.
El presidente también hizo referencia a la iniciativa ONU 80, al señalar que dentro de Naciones Unidas ya existe una discusión sobre problemas como la duplicación de funciones, la fragmentación y la carga administrativa.
Derechos humanos y Venezuela
Otro de los ejes fue la defensa de los derechos humanos. El mandatario afirmó que Colombia mantendrá su compromiso con estos derechos, pero cuestionó que su defensa pueda depender de intereses o relaciones políticas: “Colombia los defiende y los seguirá defendiendo. Pero mi país cree que su protección pierde credibilidad cuando es sometido a cálculos políticos”, manifestó.
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En la misma línea, agregó: “Tampoco pueden convertirse en un instrumento que premie amigos, que castigue adversarios, o, lo que es peor, que guarde silencio de acuerdo con las circunstancias del momento”.
Sobre Venezuela, el presidente expresó una posición concreta: “En este sentido, confiamos en una transición democrática en Venezuela, pronta, segura y profunda”.
La soberanía nacional fue otro de los conceptos centrales del discurso. De La Espriella hizo una distinción entre el comercio y la cooperación internacional, que dijo considerar necesarios, y lo que denominó “globalismo”.
“No estoy hablando del comercio internacional, ni de la cooperación de los estados, ni de una humanidad que comparte problemas y responsabilidades. Todo eso es absolutamente necesario”, afirmó.
Posteriormente explicó qué entiende por globalismo y expresó su desacuerdo con una concepción que, según sus palabras, llevaría a una uniformidad política y cultural definida desde instancias supranacionales: “No comparto esa doctrina que considero perversa y dañina”, sostuvo.
Su planteamiento sobre el multilateralismo quedó resumido en otra de las frases centrales de la intervención: “Para mí, el multilateralismo no consiste en disolver las naciones, sino facilitar la cooperación entre ellas. Amar la patria no es incompatible con respetar a las demás”.
Inversión y crecimiento económico
El componente económico tuvo un espacio importante en el discurso. De La Espriella aprovechó el escenario internacional para invitar a inversionistas a considerar a Colombia como destino de capital, destacando la ubicación geográfica, los recursos naturales y energéticos y la biodiversidad del país: “A quienes desde cualquier lugar del mundo están buscando dónde invertir, quiero invitarlos a que miren a Colombia”, dijo.
El mandatario también destacó que su Gobierno defiende la iniciativa privada y puso el énfasis en el potencial de los ciudadanos como parte de la estrategia económica. Su planteamiento sobre el papel del Estado fue directo: “Al final, los gobiernos no decretan el crecimiento económico. Su tarea es crear las condiciones para que ocurra”.

En esa misma línea, planteó que Colombia no solo debe discutir cómo distribuir los recursos existentes, sino también cómo incrementar la producción: “Durante muchos años hemos discutido cómo repartir mejor lo que tenemos. Y esa discusión es legítima y es necesaria, pero es absolutamente insuficiente. También tenemos que preguntarnos cómo vamos a producir más”, afirmó.
La transformación tecnológica apareció como otro de los componentes de la propuesta económica presentada ante la ONU. El Gobierno planteó la formación de jóvenes en áreas como inteligencia artificial, robótica, ciencia de datos, agroindustria, ingeniería y nuevas economías: “Colombia no quiere contemplar desde la gradería la transformación tecnológica de nuestro tiempo. Queremos participar en ella”, aseguró De La Espriella.
Narcotráfico y lucha contra el terrorismo
La seguridad ocupó otro de los principales capítulos del discurso. Colombia pidió a Naciones Unidas fortalecer los mecanismos de cooperación internacional contra el terrorismo y el narcotráfico, especialmente en materia de intercambio de información e inteligencia, cooperación judicial y seguimiento de recursos financieros.
De La Espriella describió el narcotráfico como una actividad que supera las fronteras nacionales: “Las drogas ilícitas se producen en Colombia, pero no terminan en Colombia. El narcotráfico es una empresa transnacional. Sus rutas atraviesan fronteras”, señaló.
Por eso, planteó que la respuesta tampoco puede limitarse a un solo país: “Haré lo que corresponda para enfrentar este flagelo. Pero una amenaza transnacional exige que la comunidad internacional haga su parte”, afirmó.
El Gobierno también propuso avanzar hacia una definición universal del terrorismo. El presidente señaló que actualmente no existe una definición jurídica general aceptada por todos los Estados miembros: “Necesitamos una definición internacional común, suficientemente clara y precisa, compatible con el derecho internacional y con las garantías fundamentales”, manifestó.
En uno de los apartes más contundentes de su intervención, agregó: “El terrorismo debe ser condenado sin importar quién lo cometa, dónde lo cometa o qué causa invoque”.
Y complementó: “Mi Gobierno está decidido a dejar los eufemismos. Las organizaciones que asesinan, que secuestran, que emplean explosivos, que reclutan menores y que recurren deliberadamente al terror para doblegar a una sociedad, son grupos terroristas”.
La política de seguridad interna también fue conectada con el mensaje llevado ante la comunidad internacional: “Desde el primer momento de mi Gobierno impartí a la Fuerza Pública una instrucción inequívoca: Recuperar el control territorial. Restablecer plenamente la autoridad del Estado y enfrentar las estructuras que utilizan el terrorismo”, aseguró.
El propósito, según el discurso, también está relacionado con recuperar la confianza dentro y fuera del país. De La Espriella resumió esa visión con una de las frases que cerraron su planteamiento: “Lograr que Colombia vuelva a confiar en sí misma y que el mundo vuelva a confiar en Colombia”.
Cooperación internacional y respuesta al terremoto en Colombia
Finalmente, el mandatario destacó que la cooperación internacional también se refleja en respuestas concretas ante emergencias. Recordó el apoyo recibido después del terremoto del 10 de agosto y lo presentó como un ejemplo del valor de la colaboración entre países.
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“Nuestra relación con el mundo forma también parte de este propósito. Y durante las últimas semanas lo comprobamos de manera muy concreta, cuando países, amigos y organizaciones internacionales como ustedes acudieron a nuestra ayuda después del terremoto”, señaló.
El mensaje final estuvo enfocado en que la cooperación debe traducirse en resultados para las comunidades: “Esa solidaridad cobra todo su sentido cuando llega a las personas. Cuando resuelve problemas. Cuando logra resultados”.




