Desde que comenzó 2026, diferentes previsiones de organismos internacionales y del mismo gobierno colombiano han apuntado a que una intensa oleada de calor golpeará a Colombia.
El fenómeno, conocido como El Niño, ya fue confirmado por las autoridades climáticas de Colombia. Incluso el Ideam (Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales) proyectó que las altas temperaturas se presentarán hasta agosto de 2027.

Pero esta vez, cifras de la Universidad de Columbia también confirmaron que el evento climático tiene probabilidades de extenderse hasta junio de 2027, es decir, todo el primer semestre de ese año.
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Hasta la fecha, en el país ya se están presentando altas temperaturas, particularmente en la zona Andina y el Caribe. Lo anterior tiene graves consecuencias para sectores claves en la economía, tales como la agricultura, la energía y la ganadería.
Adicionalmente, Goldman Sachs reveló que la temperatura en el Pacífico ecuatorial se ubicó por encima del promedio, lo que confirma las predicciones de que este será un evento ‘muy fuerte’, que tendría su pico a finales de 2026.
Aparte de los sectores en los cuales se presentarían los impactos, los expertos de Goldman mencionaron que habría consecuencias inflacionarias, es decir, un alza del precio de bienes de consumo, por ejemplo, los alimentos.

Al existir presiones inflacionarias a causa de las altas temperaturas, pueden presentarse mayores riesgos de que las bancas centrales no disminuyan las tasas de interés, lo que tendría efectos en el consumo de personas y hogares, y también, en la adquisición de créditos para comprar bienes y servicios.
Pero este evento no solamente se presentaría en Colombia, sino que los impactos también podrían verse en Ecuador.
Para Colombia, el impacto de El Niño en el sector agro se refleja en que cerca de 72 % de la agricultura depende del agua lluvia, según Corficolombiana. El plátano, la yuca, la caña de azúcar, la papa y el arroz serían los que sufrirían el mayor impacto, ya que tienen una alta representatividad en las áreas sembradas del país.
En la ganadería, la producción de leche también sufriría afectaciones, habría un aumento de la mortalidad del ganado por desnutrición y por la falta de agua.
Mientras que, en el sector energético, las altas temperaturas aumentan el nivel de los embalses, lo que disminuye la capacidad de las centrales hidroeléctricas en generar energía a partir del agua. Lo anterior ocasiona que Colombia dependa en mayor medida de plantas térmicas para abastecer su demanda eléctrica, que a su vez requiere de gas para operar.
Pero este energético (el gas) está siendo importado para abastecer la demanda de hogares, pequeños comercios, refinerías, hospitales y gas vehicular desde 2024. Lo que pone a Colombia en una compleja coyuntura en la que enfrenta retos en abastecimiento de gas y un Niño que pondría en más aprietos al sistema.
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