El gobierno de Abelardo de la Espriella debutó ante Naciones Unidas en New York, para poner en la mesa las prioridades que tendrá su política internacional en los próximos cuatro años.
El embajador Mauricio Gaona fue quien lideró la comisión que representó a Colombia, en entrevista con El Tiempo entregó el balance de Colombia en el escenario internacional.
Gaona dijo que el discurso de Colombia incluyó una “crítica muy efectiva”, y agregó que “Naciones Unidas es un organismo irremplazable, pero también es un organismo que necesita reformas profundas, inmediatas, para ser más efectivo y para llegar a resultados concretos y evitar muchos de los lamentos que tiene la humanidad”.
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Y añadió: “La crítica del presidente no es la destrucción del sistema, es precisamente la modernización de un sistema que sigue operando con un marco jurídico del siglo XX en gran medida y que las pocas reformas que ha hecho no han llevado a que evite varios de los conflictos a los cuales se enfrenta la humanidad en seguridad y paz”.
Sobre una eventual salida de agencias de la ONU, afirmó que Colombia está haciendo una revisión de la estructura, evaluando qué funciona y qué no, sin plantear un retiro del sistema.
Cuando Gaona habla de “agencias de la ONU”, se refiere a las distintas organizaciones y organismos especializados que hacen parte del sistema de Naciones Unidas, cada uno con funciones específicas. Por ejemplo, las agencias como Unicef, que trabaja temas de infancia; Acnur, atiende asuntos de refugiados; OIT, dedicada de temas laborales.
También señaló que el Consejo de Seguridad requiere mayor representación de otras regiones y una discusión más ajustada a las normas, aunque reconoció que el tema del veto sigue siendo complejo.
“El tema del veto es tal vez el más difícil y es por eso por lo que tiene que ser transversal. Lo que se está discutiendo ahora es eliminar la interpretación política en el Consejo. Vamos a las normas, vamos a discutir casos y tratar de legalizar un poco las discusiones en el Consejo para que sea un poco más riguroso en la interpretación. Varios países están sumando al llamado de que llegó la hora de revisar el sistema”, señaló Gaona.
El embajador agregó: “Nadie está pensando en eliminarlo, salirse de Naciones Unidas es salirse del cuarto donde se decide el destino de la humanidad. Eso no parece muy viable para ningún país, pero hay una mejor forma de hacer que los problemas los solucionemos”.
En cuanto a Venezuela y Palestina, indicó que la posición del Gobierno sobre Venezuela se mantiene, aunque la situación continúa en desarrollo. Sobre Palestina, destacó el restablecimiento de las relaciones de Colombia con Israel y señaló que el Gobierno sigue atento a la crisis humanitaria en Medio Oriente.
Respecto a Irán, Gaona señaló que Colombia considera vigente el régimen de sanciones del Consejo de Seguridad y expresó preocupación por la proliferación nuclear y los niveles de producción de uranio de ese país.
Acuerdo de Paz a revisión
Frente al proceso de paz de 2016, sostuvo que el Gobierno está revisando sus resultados con base en datos y cuestionó aspectos relacionados con seguridad, criminalidad, producción de cocaína y el tratamiento a las víctimas. Afirmó que Colombia tiene derecho, dentro del marco constitucional e internacional, a revisar la implementación del acuerdo.
“Este es un gobierno de leyes, que va a aplicar la Constitución, respeta el derecho internacional, pero también quiere ser claro en que el proceso de paz debe funcionar, es para los colombianos y no para quienes encuentran en él una idea romántica de paz que realmente no refleja los miles de muertos, el número de organizaciones criminales que hoy tiene Colombia, el volumen de cocaína más alto de la historia que produce Colombia y del planeta. Entonces, realmente merece ser revisado”, añadió el embajador.
Sobre la Corte Penal Internacional, indicó que Colombia también está revisando su funcionamiento y expresó preocupación por posibles interpretaciones políticas o ideológicas del derecho. Finalmente, frente a la inteligencia artificial, planteó la necesidad de establecer controles mínimos internacionales para proteger la vida humana ante los riesgos asociados con esta tecnología.



