El anuncio de acercamientos entre el Gobierno De la Espriella y el Fondo Monetario Internacional (FMI) se ha convertido en la pieza angular del ajuste macroeconómico del país en medio de las elevadas necesidades de financiamiento que enfrenta Colombia el próximo año, estimadas en alrededor de US$25.000 millones en fuentes internacionales.
De acuerdo con Germán Cristancho, director de Investigaciones Económicas y Mercados Financieros de Visión Davivienda, la decisión tiene implicaciones importantes desde el punto de vista no solo de respaldo, sino que facilita el acceso a recursos que hoy el país no tiene, pues salir a captar dicho monto exclusivamente en los mercados de capitales privados resulta inviable.
“Colombia es un país que, en el mejor de los escenarios, hace emisiones por cerca de US$10.000 millones en bonos internacionales al año. Países activos y de gran tamaño en los mercados internacionales como México o Arabia Saudita en un buen año logran hacer emisiones por US$14.000 o $16.000 millones”, dijo.
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En este contexto, la interlocución con el FMI no solo envía una señal de credibilidad y confianza a los mercados, sino que permite acceder a liquidez de menor costo.
Según los análisis expuestos por el economista, el instrumento en el que se enmarcaría este proceso es una Línea de Precaución y Liquidez (PLL, por las siglas en inglés para Precautionary and Liquidity Line).
A diferencia de la Línea de Crédito Flexible (LCF), con la que Colombia contó en el pasado, que otorga cupos de entre US$6.000 y US$8.000 millones, la PLL facilita mayor cantidad de recursos.
“El monto que hoy Colombia probablemente está buscando es un monto más cercano a los US$20.000 millones. Por eso ahí entra una figura distinta que es una línea de liquidez preventiva”, dijo Cristancho.
Por eso, el experto descarta que Colombia esté frente a un acuerdo de tipo Stand-By, figura reservada para países inmersos en crisis agudas de balanza de pagos o choques cambiarios severos que exigen metas trimestrales drásticas, pues el Gobierno está actuando de manera preventiva antes de que se materialice un estrés de esa magnitud.
Sin embargo, la Línea de Precaución y Liquidez (PLL) no implica desembolsos automáticos o inmediatos, aunque sí otorga disponibilidad de recursos de respaldo y demanda compromisos de ajuste en las finanzas públicas. Además, según Cristancho, esta aprobación actúa como un sello de garantía que facilita créditos complementarios con entidades como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) y el Banco Mundial.
“Creo que acudir al Fondo Monetario Internacional es algo muy positivo porque te ayuda en respaldo, en que te acompañe el organismo y en que haya un tercero de amplio reconocimiento que garantiza que efectivamente tú tienes el compromiso de ajustar tus cuentas”, señaló el vocero.
El objetivo central: reestructurar deuda costosa y aliviar la caja
Uno de los principales beneficios de acceder a estos recursos a tasas de interés más bajas que las del mercado privado radica en el servicio de la deuda, de acuerdo con Germán Cristancho. Actualmente, el Presupuesto General de la Nación destina más de $140 billones al pago del servicio de la deuda, absorbiendo cerca del 35 % de todo el recaudo tributario del país.
El plan del Gobierno, con el acompañamiento técnico del FMI, apunta a sustituir pasivos costosos emitidos en momentos de altas tasas de interés globales por créditos multilaterales más favorables.
“Lo que Colombia muy probablemente va a hacer es usar esos recursos para repagar deuda costosa y extender el vencimiento. Y eso nos va a significar un menor gasto de intereses en los próximos años, lo que podría aliviar la caja significativamente”, concluyó el director de Investigaciones Económicas y Mercados Financieros de Davivienda.
A través de esta negociación y de la presentación de un paquete de medidas de ingresos y gasto antes de finalizar el año, la Nación busca estabilizar su trayectoria de deuda y mantener la confianza de los inversionistas internacionales en un entorno global de costos financieros elevados.
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