El peso colombiano finalizó septiembre de 2026 con una depreciación del 2,2 % frente al dólar estadounidense, lo que llevó al Banco de Bogotá a señalar que la moneda local se ubicó como la tercera con peor desempeño en América Latina.
Esto debido a que la divisa nacional se situó en línea con el sol peruano y por detrás del peso mexicano y del peso chileno, los cuales encabezaron las pérdidas regionales con caídas del 6,1 % y el 4,1 %, respectivamente.

Como consecuencia de esta dinámica, la tasa de cambio en Colombia aumentó de los $3.215 a los $3.307 entre el cierre de agosto y finales de septiembre, concluyendo el mes por encima de la barrera de los $3.300.
Por su parte, el real brasileño, que se encaminaba a ser la única moneda de la región que lograría una leve apreciación, cerró el mes con una variación negativa del 0,03 %, impulsado por expectativas políticas.
Y es que el comportamiento de la tasa de cambio en América Latina estuvo fuertemente condicionado por un marcado fortalecimiento del dólar a nivel internacional.
El índice DXY, que mide el desempeño de la divisa estadounidense frente a sus principales pares del G7, avanzó un 2 % mensual y cerró por encima de los 101,4 puntos, alcanzando su nivel más alto desde inicios de 2025.

Este impulso del billete verde se explicó por el recrudecimiento de los conflictos geopolíticos en Medio Oriente y la postura más restrictiva de la Reserva Federal de Estados Unidos, entidad que incrementó su tasa de interés al rango 3,75 % – 4 %, elevando la aversión al riesgo global y presionando a las monedas emergentes.
Factores locales e intervenciones en el mercado movieron el dólar en Colombia
En Colombia, a la coyuntura externa se sumaron factores e intervenciones internas en el mercado monetario colombiano que explicaron el movimiento mixto del precio del dólar.
Durante septiembre, el Banco de la República realizó compras por US$293 millones a través de opciones put con el fin de acumular reservas internacionales.
Por su parte, el Ministerio de Hacienda vendió US$491 millones para atender sus necesidades de liquidez.
El mes cerró además con avances en el frente institucional tras la visita a Colombia del subdirector gerente del FMI, N. Clarke, y el acercamiento con el gobierno del presidente Abelardo de la Espriella para explorar alternativas de apoyo del organismo internacional ante los desafíos fiscales del país.
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